"No crean otra cosa, no se dejen engañar por juegos de logomaquia:
España está intervenida y lo peor es que es normal que así sea porque somos un país en quiebra
que no es que se encuentre ya al borde del abismo sino que está en una
caída libre que se acelerará un poco más tras las medidas aprobadas
ayer.
Y es que un país con una deuda que, según datos del Banco de España, a
finales de 2011 era ligeramente superior al 400% del PIB, de la cual un
325% era deuda del sector privado (familias, empresas financieras y
empresas no financieras), es un país quebrado por culpa de dicho sector y
que se enfrenta a un trilema complejo frente al que no caben huidas
hacia adelante. (...)
La primera opción es aquella de la que nadie quiere hablar salvo,
paradójicamente, los finlandeses: la salida del euro. Sí, han leído
bien, España debe plantearse su permanencia en el euro,
ya sea como estrategia de negociación ya sea como posibilidad real.
¿Que generaría un recorte muy agudo en las condiciones de vida de los
ciudadanos de este país? Sin duda. Pero es que los términos de elección
actuales no son entre un bien y un mal, sino entre dos males: uno
intenso y corto en el tiempo si sale del euro, pero que ofrece
perspectivas positivas a medio plazo por la vía de recuperación de la
soberanía sobre los instrumentos de la política económica; y otro largo y
sin visos de finalización a medio o largo plazo si se permanece en el
euro porque esto sólo podrá lograrse a costa de recortes en el bienestar
ciudadano hasta niveles de empobrecimiento de la población y
polarización social propios de países en vías de desarrollo.
La segunda es permanecer en el euro asumiendo su arquitectura actual y
el sentido de las reformas que se están produciendo en la misma y que,
como el Pacto Fiscal Europeo, reducen aún más los márgenes de maniobra
de los Estados miembros e imponen la austeridad como única política
fiscal posible ad infinitum.
En ese marco y con los niveles de
deuda de la economía española señalados, nos enfrentamos a una recesión
que puede alargarse fácilmente 20 años que es, por término medio, lo que
duran los procesos de desapalancamiento de las economías que se
encuentran en un proceso de recesión de balances como en el que se
encuentra la economía española.
Y la tercera opción sería hacer frente a nuestra realidad, una deuda
privada impagable, y tirar de las recomendaciones que el Fondo Monetario
Internacional realizaba en su último informe bianual sobre “Perspectivas de la Economía Mundial”,
esto es, acometer un proceso de quita de la deuda privada. Sí, en
efecto, han leído bien.
Es el propio FMI, templo de la ortodoxia
económica, el que está planteado que la única solución para economías
como la española, con ese nivel de apalancamiento privado y en un
contexto de caída del precio de las garantías que sirvieron de
colateral, es proceder a una reestructuración ordenada de la deuda, que
necesariamente debe implicar quitas y que esté orientado a reequilibrar
el servicio de la deuda con la capacidad de pago de los deudores.
Evidentemente, ello debe hacerse a costa de los acreedores, principales
beneficiarios durante los años de bonanza del “milagro” español,
incluidos los bancos alemanes. A ver quién le pone ahora el cascabel al
gato." (Funs People, Alberto Montero Soler | 12 julio del 2012)
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