8.7.12

La desigualdad y la crisis financiera están relacionadas de forma compleja. La desigualdad, medida por los índices de Gini para diversas definiciones de renta disponible –individual, familiar- ha aumentado entre 1980 y 2008, a pesar de que este periodo ha sido uno de los de más rápido crecimiento...

"La OCDE ha publicado recientemente un estudio sobre la evolución de la desigualdad de renta en sus países miembros, sus causas y la relación que las políticas encaminadas a reducirla tienen con el crecimiento económico –un resumen aquí. La conclusión general es que la desigualdad, medida por los índices de Gini para diversas definiciones de renta disponible –individual, familiar- ha aumentado entre 1980 y 2008, a pesar de que este periodo ha sido uno de los de más rápido crecimiento en la región.  (...)

La desigualdad y la crisis financiera están relacionadas de forma compleja. David Moss muestra en el siguiente gráfico una correlación significativa entre ambos fenómenos para Estados Unidos. No está muy claro qué causa a qué pero se observa que las dos grandes crisis han venido precedidas por una notable concentración de la renta en manos del 10% de la población con los ingresos más altos. 

Esta concentración alcanzó una de sus cotas máximas precisamente en 1928 para reducirse después paulatinamente hasta los años 70 y aumentar de nuevo continuamente hasta 2007. Una posible explicación de esta observación la aporta Raghuram Rajan en su artículo The True Lessons of the Recession para quien los shocks de precios del petróleo y la caída en el crecimiento de la productividad tras la posguerra terminaron con buena parte de la base industrial de las economías avanzadas y con la fase de crecimiento rápido e integrador en la que una mano de obra no excesivamente cualificada era el recurso necesario para el crecimiento. 

El traslado de muchas de estas actividades a países emergentes, y el shock que supuso la incorporación a la producción industrial de millones de trabajadores en estos países, dieron lugar a una polarización de la demanda de trabajo que abrió la brecha salarial y aumentó las tasas de desempleo y/o la precarización de los trabajadores de cualificación media y baja. (...)





En cuanto al papel del mercado financiero, es cierto que el acceso al crédito barato permitió mitigar las diferencias en consumo –en comparación con las de renta- y la percepción de la desigualdad, pero la dirección de causalidad esta  siendo objeto de un debate con argumentos más políticos.

 Así, Rajan defiende que la política de crédito barato fue una respuesta deliberada a la desigualdad por parte de los gobiernos, aplicado por agencias semipúblicas –en el caso de Estados Unidos, Freddie Mac y Fannie Mae. 

 Krugman –aquí- y Acemoglou –aquí- consideran, por el contrario, que la acumulación de desequilibrios financieros y la desigualdad fueron el resultado conjunto de la desregulación que favoreció la expansión del crédito y la acumulación de riesgos por parte del sector privado, al tiempo que provocaba una progresiva concentración de rentas en muy pocos perceptores debida a la separación progresiva entre la propiedad y la gestión en muchas grandes corporaciones, en particular en el sector financiero -Wolf.
Independientemente de si el sector público erró por querer favorecer a los más pobres o por hacerlo con los más ricos –cuestión que no es trivial pero que no me toca discutir aquí- el hecho es que el endeudamiento y las disparidades de renta evolucionaron conjuntamente, como lo hicieron en los años previos a la Gran Depresión. 

La cuestión es si, como entonces, es posible salir de la crisis con una mejor distribución de la renta. Las perspectivas no son muy halagüeñas debido al aumento del desempleo entre los trabajadores menos cualificados. (...)
Las ganancias del periodo de crecimiento no se han repartido por igual entre los distintos sectores sociales, siendo los trabajadores menos cualificados del mundo desarrollado los que han visto empeorar su posición relativa. La única solución sostenible al dilema crecimiento y/o igualdad debe provenir de la educación y de un uso eficiente de los recursos públicos destinados al bienestar. 

Si Europa acaba superando la fase crítica en la integración en la que se encuentra en la actualidad, deberá atender a las disparidades en este terreno con la misma intensidad con la que está empezando a aplicarse en otros tipos de desequilibrios."              (Nada es gratis, 20/06/2012)

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