"El orgasmo económico vivido como consecuencia de la burbuja
inmobiliaria española dio lugar a un incremento de la descentralización
del Estado que a su vez tuvo un curioso paralelismo con el desarrollo de
televisiones autonómicas por doquier.
No importaba lo grande o pequeña
que fuera la autonomía, todas querían tener al menos un par de canales
autonómicos con los que dar rienda suelta a la propaganda regional.
La consecuencia de esta desastrosa gestión se traduce en que hoy por hoy
las empresas que controlan las televisiones autonómicas de nuestro país
cuentan con 9.664 profesionales y ex políticos en nómina.
Para que se hagan una idea de la gravedad de esta situación, costeada
por todos nosotros, esta plantilla es tres veces superior a la suma de
los trabajadores de Antena 3 (1.849 empleados) y Mediaset (1.350
empleados) juntos.
Para mantener este elefante televisivo ha sido necesario generar una deuda de 1.630 millones de euros y se han acumulado pérdidas de 3.520 millones desde 2006.
¿Donde está aquí la eficiencia? El problema llega ahora cuando los
ingresos por publicidad han caído un 39,8% durante el primer trimestre
de 2012 y el grifo de las subvenciones autonómicas ha disminuido su
caudal." (El blog salmón, 18/07/2012)
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