O se relajan, para que el desembolso resulte más asequible, o salir al mercado será inasumible para las arcas públicas, con lo que el riesgo de tener que pedir un rescate total crecerá por momentos. Más que nada, porque el peso de esos costes de financiación amenazan con convertirse en una carga imposible de soportar.
Teniendo en cuenta que el Ejecutivo maneja como previsión que el PIB español caerá este año un 1,7% y que, por tanto, se moverá en torno a los 1,054 billones de euros, el pago de los intereses de la deuda podría dispararse por encima de los 42.000 millones de euros, más de 13.000 millones por encima de lo establecido en los PGE. Es decir, un 46,5% más de lo previsto.
Así, y en caso de que los costes no se abaraten, el pago de los intereses de la deuda se convertirá en un auténtico lastre para la economía española, puesto que, en un contexto de menor gasto público, una proporción cada vez mayor de este tendrá que ser destinada a ese desembolso, con lo que no podrá dirigirse a otros campos.
"Por el momento, es una amenaza. Aún no es una realidad. Pero lo será si
los costes de financiación no remiten en los próximos meses.
Y el peligro es que la curva de futuros de los tipos de interés refrenda esos temores punto por punto. Entre 2013 y 2015, las expectativas sitúan el rendimiento de los bonos a 10 años entre el 7 y el 8%, con lo que incluso duplican las previsiones gubernamentales al final de ese intervalo -ver gráfico-.
Consecuentemente, la desviación que comienza a adivinarse en las
circunstancias actuales seguirá creciendo. El servicio de la deuda
pública, que es como suele denominarse al pago de los intereses, podría
consumir una cifra próxima al 5% el PIB en 2015, cuando los pronósticos
oficiales para ese ejercicio se limitan al 3,1%. Si estas desviaciones
se confirmaran, los intereses podrían acabar consumiendo entre 55.000 y
60.000 millones más de lo previsto por el Ejecutivo entre 2012 y 2015." (El Economista, 11/07/2012)

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