4.7.12

Las consecuencias del rescate de la banca española -con o sin recapitalización directa- serán amargas para las y los trabajadores y especialmente para las familias de rentas más bajas

"El pasado 29 de junio el Consejo Europeo alcanzó un acuerdo para permitir la recapitalización directa de la banca española y, con ello, intentar aliviar la presión de los mercados sobre las deudas soberanas. Este acuerdo modifica algunas de las condiciones inicialmente previstas en el rescate de la banca española, lo que está siendo presentado por el gobierno como una auténtica pica en Bruselas. (...)

No obstante, el acuerdo alcanzado no sólo presenta importantes claroscuros, sino que también mantiene las perennes obstinaciones de Bruselas. Aunque encender una vela en un oscuro túnel puede ahorrarnos algún tropiezo, no hace que el túnel cambie de destino. (...)

El rescate "realmente existente" de la banca española exigirá nuevas medidas de ajuste para poder alcanzar este quimérico objetivo de reducción del déficit al 3% en 2013. Estamos en vísperas de un importante incremento del IVA (impuesto que grava especialmente a las rentas más bajas), que seguramente aumente el gravamen de algunos productos y servicios básicos desde un tipo superreducido (4%) al reducido (8%), o desde este último al tipo normal (18%). 

Otra modificación esperada será la eliminación de la desgravación por la compra de vivienda, que -aunque favorecería el régimen de alquiler- podría endurecer simultáneamente la situación económica de aquellas familias asfixiadas que afrontan en este momento el pago de su hipoteca. Cabe esperar igualmente nuevas reducciones salariales de las y los empleados públicos -y muy probablemente despidos-, así como nuevos intentos por retrasar la edad de jubilación. 

Las consecuencias del rescate de la banca española -con o sin recapitalización directa- serán amargas para las y los trabajadores y especialmente para las familias de rentas más bajas. La deuda contraída por las entidades financieras españolas con los bancos extranjeros, buena parte de ella vinculada al negocio inmobiliario, se pagará a costa de seguir cerrando quirófanos, despidiendo profesores y recortando derechos. 

Pero estas medidas ni siquiera garantizan que el crédito vuelva a fluir en la economía española, en tanto en cuanto no resuelven el problema del préstamo fallido de promotores y constructoras, el exceso de activos inmobiliarios que acumula la banca, ni la sobrevaloración de dichos activos. Las medidas de ajuste en una "recesión de balances" como la actual -donde todos los actores intentan desendeudarse simultáneamente- no hacen sino profundizar la crisis y aumentar progresivamente la morosidad de los activos bancarios. 

El fuerte descenso del ahorro de los hogares españoles desde 2010 -vinculado a los menores ingresos de las familias, a los recortes salariales y al agotamiento de las prestaciones públicas-, es una muestra de esta tendencia. 

Además, el rescate de la banca española tampoco elimina a medio plazo los riesgos de contagio a otros países. Como recuerda el economista griego Yanis Varoufakis, en la medida en que la financiación del FEEF y del MEDE se basa en el principio de que todas las deudas contraídas por dichas instituciones deben ser separables y atribuibles a un único país, su utilización continuada necesariamente incrementa la ratio de endeudamiento sobre el PIB del resto de países no rescatados, situando a éstos en posiciones de creciente fragilidad."                      (Rebelión, 04/07/2012, '¿Dulce rescate o agrio secuestro?', Daniel Albarracín, Nacho Álvarez, Manolo Garí y Bibiana Medialdea, Público.es)

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