"A partir de los años 1980, se decidió por la Asociación de los Bancos
Británicos (BBA) establecer un tipo de referencia, el Libor, que
serviría de medida de referencia a numerosas operaciones entre bancos.
Cada día, antes de las 11 h de la mañana, diez y seis bancos británicos
indican a qué tipo cogen fondos.
Las cuatro ofertas más bajas y las
cuatro más elevadas son descartadas, y la media se hace a partir de las
otras ocho. Esta media calculada por dos agencias privadas, Thomson
Reuters y Bloomberg, es publicada y sirve de referencia a todas las
transacciones de la jornada.
El funcionamiento es poco más o menos igual
para el Euribor, pero son cuarenta bancos europeos los que participan
en su establecimiento. Todo está pues bajo el control únicamente del
mundo bancario.
Pero este indicador no sirve solo al mercado
interbancario. Sirve a todas las operaciones sobre los productos
derivados de tipos. Lo que está en juego, entonces, se vuelve enorme.
Según la autoridad británica de los servicios financieros (FSA), los
contratos derivados, basados en los tipos de interés y tratados de común
acuerdo, representaban un montante de 554 mil millardos de dólares a
mediados de 2011. El total de los contratos a corto plazo de derivados
tratados en el mercado londinense era de 477 mil millardos de euros,
este año. Una simple variación de algunos puntos de base (un punto de
base equivale a 0,01%) puede traducirse en millones de ganancias o de
pérdidas cada día.
Y este índice no está solo reservado al mundo
financiero. Es también utilizado como referente para millones de
créditos bancarios concedidos a los particulares y a las empresas y
también para los créditos hipotecarios, que, en numerosos países, son
calculados sobre intereses variables. A pesar suyo, la economía real se
ha encontrado pues embarcada en los arcanos financieros.
Como se
le suponía ser el perfecto reflejo de las condiciones en el mercado
interbancario, el Libor se ha visto a lo largo de los años como objeto
muy codiciado. A medida que la cultura de los traders, que no piensan
más que en las operaciones a corto plazo, en las ganancias inmediatas,
en los bonus, ha ganado a todo el mundo financiero, la tentación de
utilizarlo para operaciones especulativas se ha ido haciendo cada vez
más fuerte.
En el Barclays, como ha revelado la investigación de
las autoridades de regulación, los departamentos que organizaban las
operaciones crediticias en los mercados interbancarios y los que
especulaban en los mercados de derivados comenzaron, a partir de 2006, a
hablarse todos los días, y luego a organizarse para orientar el
mercado, en función de sus posiciones y de sus intereses inmediatos.
La
famosa muralla china era de cartón piedra. Peor, como confirma la
investigación, traders de otros bancos comenzaron a indicar sus deseos,
demandando una ayuda en un momento, para mejor devolver el favor más
tarde. El sistema se ha mutualizado, para gran beneficio de los bonus de
cada cual.
“5,37%, ¿te va bien?”
En su informe, el FSA
publica una serie de correos electrónicos enviados por traders del
Barclays, que demuestran la colusión perfecta entre los diferentes
departamentos y la organización de la manipulación. Esos textos exponen
el cinismo, la avaricia, el sentimiento total de impunidad que reinan
entonces en el mundo bancario.
Es imposible retranscribir todos. Pero
mostramos algunos ejemplos de lo que ocurría entonces en las salas de
mercado, ese reverso del decorado raramente mostrado.
Lunes 13 de
marzo de 2006 -la fecha es importante pues por convenio, las
referencias de los tipos a tres meses son establecidas todos los
terceros miércoles del último mes del trimestre, refiriéndose al curso
del lunes precedente. Trader C: “Ha llegado el gran día. Mis jefes de
Nueva York no dejan de presionarme porque el Libor permanece sin
cambiar. Como siempre, toda ayuda sería muy apreciada.
¿Qué piensas
hacer para el tercer mes?”. Respuesta del trader encargado de la oferta
(las operaciones crediticias en el mercado interbancario): “Voy a ir al
4,90% o 4,91% (a la baja). Es lo mejor que puedo hacer”. Respuesta del
trader C: “Cuando me jubile, escribiré un libro sobre este negocio y tu
nombre estará en letras de oro”. Respuesta del que presentará la oferta:
“Preferiría que esto no figurara en ningún libro”.
El 26 de
octubre de 2006, un trader exterior demanda ayuda a un trader de la
Barclays para hacer bajar las licitaciones sobre el Libor. “Si nada
cambia, soy un hombre muerto”, le envía por email. Ese día, la oferta de
Barclays fue más baja que el día precedente. “Te debo un gran momento.
Ven un día de estos tras el trabajo, abriré una botella de Bollinger”.
6
de agosto de 2007. Un trader demanda ayuda: “Por favor, poned hoy el
Libor tan alto como sea posible”. Respuesta del ofertante: “De acuerdo,
5,37%, ¿te va bien?”. Respuesta: “5,36% es estupendo”.
A lo largo
de los meses, la estrategia se afina. Los traders construyen
cuidadosamente posiciones para los famosos días de fijación del precio
trimestrales para el Libor, de acuerdo con los encargados de intervenir
en el mercado interbancario. Esta vez, han apostado por tipos a la baja y
estiman haber ganado en el momento del anuncio del tipo trimestral.
Un
trader de Barclays comenta este éxito el 19 de marzo de 2007 con un
trader que trabaja en otro banco: “Es así como se despluma al pájaro.
Pero no hables demasiado de esto. Dos meses de preparación. El asunto
está en no hacer solo eso. Pero todo esto es entre tú y yo. Realmente,
no se cuenta nada a nadie”.
Sistemáticamente, los investigadores
han conseguido estos miles de correos con las ofertas del Barclays en el
mercado interbancario al día. Los resultados confunden. En numerosas
ocasiones, el banco británico no está en absoluto de acuerdo con la
tendencia del día del mercado, bien es demasiado alta, bien demasiado
baja.
La extraña ceguera de los reguladores
¿Ha parado
este juego con la crisis? Los investigadores, en cualquier caso, no
evocan en su informe lo que ocurre al comienzo del año 2008. A partir
del otoño, en cambio, todo recomienza. Tras la caída de Lehman Brothers,
el mercado interbancario está totalmente congelado. Los bancos se
niegan a prestarse entre ellos.
Cuando la actividad se reactiva
un poco, la tasa interbancaria es escrutada por todos, pues está
considerada como un indicador de la confianza y por tanto de la solidez
que los bancos se atribuyen entre ellos. Barclays, cada vez, publica
tasas más elevadas que los demás bancos británicos. El gobierno se
inquieta y se pregunta si no hay problemas ocultos en el banco, si no va
a tener que nacionalizarlo, como ha nacionalizado el Royal Bank of
Scotland.
En su dimisión, Robert Diamond ha evocado una
conversación con los responsables del gobierno y de la FSA, que estaban
inquietos por las posiciones del Barclays. Haciéndose repentinamente el
virtuoso, éste habría asegurado entonces que las tasas proclamadas por
su banco eran tasas reales, y que todos los demás hacían trampas,
publicando tasas más bajas.
Sin embargo, tras estas conversaciones con
el gobierno -que el antiguo dirigente no califica de orden-, el Barclays
decidió publicar tasas mucho más bajas y alinearse estrictamente con
las de los demás bancos.
A un responsable de la autoridad de regulación
que pregunta a qué tasa Barclays pedía prestado en el mercado
interbancario, un jefe intermedio responderá: “Libor más 20 puntos de
base”, mientras que la dirección asegurará tomar prestado justo al nivel
del Libor.
Interrogado el miércoles por una comisión
parlamentaria, Robert Diamond defenderá esta actitud, explicando
entonces que temía una nacionalización de Barclays. Entre costuras, no
se ha privado de dar a entender que el gobierno laborista había
contribuido también con el conjunto de los bancos a manipular el Libor,
anunciando tasas más bajas de lo que eran realmente, a fin de
tranquilizar a los mercados sobre la solidez del sistema bancario
británico.
Las acusaciones se multiplican cada día y las
preguntas también. Así, todo el mundo tiene en la cabeza los discursos
del mundo bancario asegurando que la ética y la deontología estaban en
el corazón de sus preocupaciones y de su oficio, que en cada etapa, los
controles y las vigilancias existían.
Solo a partir de 2009 el Barclays
ha introducido un sistema de control sobre las ofertas en el mercado
interbancario, y procurado cortar todo lazo con los departamentos que
especulan con los productos derivados. ¡Extraño para el primer banco
británico!
Igualmente, la ceguera de las autoridades de
regulación deja estupefacto. El famoso 19 de marzo de 2007, un trader de
un hedge fund escribe a un trader de Barclays: “Se esta haciendo
peligroso posicionarse sobre el Libor a 3 meses, especialmente cuando
Barclays se posiciona muy bajo.
Esto va a atraer la atención sobre
vosotros, chavales. Todo esto no es muy profesional”. ¿Cómo explicar que
lo que todos los traders han localizado, no haya sido detectado por las
autoridades de regulación? ¿Falta de personal o voluntad de, sobre
todo, no ver?
Además, no solo Barclays está acusado de
manipulación y de hacer trampas. HSBC, Royal Bank of Scotland, la
Lloyd´s, en una palabra, todos los grandes nombres de la City, están
también en cuestión, aunque las investigaciones sobre ellos no hayan aún
dado un resultado definitivo.
¿Cómo, en fin, excluir que las
manipulaciones hayan permanecido limitadas al Libor y no hayan tenido
lugar también sobre el Euribor, una tasa que concierne directamente al
euro y la zona euro? Las autoridades europeas no parecen estar
apresuradas por ocuparse del expediente, o en cualquier caso, observan
una discreción absoluta sobre el asunto.
“Es imperativo que la
City cambie de cultura”, ha aseverado el presidente de la FSA, lord
Adair Turner. Desde las revelaciones, el mundo bancario se calla,
esperando que pase la tormenta. Espera que el escándalo se va a detener
en el Barclays.
Después de algunas dimisiones simbólicas, todo
recomenzará como antes, pronostican los conocedores de la City y del
mundo bancario. Como ha ocurrido siempre desde el comienzo de la crisis." (Rebelión, 10/07/2012, 'El escándalo Barclays se extiende en la City',Martine Orange, Viento Sur)
No hay comentarios:
Publicar un comentario