"Durante la Edad Media hubo un dogma religioso que creía que la tierra
era el centro del universo, dogma que se repitió y reprodujo a base de
reprimir la evidencia científica que lo cuestionaba, mostrando la
invalidez e insostenibilidad de los pilares conceptuales que lo
sustentaban. (...)
Pues, por raro que parezca, estamos viendo una situación semejante con
la crisis actual, con la diferencia que ahora el dogma es económico en
lugar de religioso, los sacerdotes y propagandistas del dogma son ahora
los economistas del establishment, apoyados, promovidos y/o financiados
por la Iglesia actual, la banca y el sistema financiero que controlan la
vida política mediática, financiera y económica del país. El dogma es
el dogma neoliberal. (...)
Este dogma consiste en creer que los
problemas de la economía española derivan de tener un gasto público
excesivo (pues supuestamente nos gastamos más de lo que tenemos) y unos
salarios demasiado altos (consecuencia de tener unos sindicatos
excesivamente fuertes).
De este dogma surgen unas políticas públicas que
consisten en recortar el gasto público, incluyendo el gasto público
social, y en hacer reformas laborales que tienen como objetivo reducir
los salarios y despedir más fácilmente a los trabajadores, debilitando a
los sindicatos.
La evidencia de que este dogma es
erróneo es abrumadora. El gasto público, incluyendo el gasto público
social, por habitante es el más bajo de la Eurozona; el porcentaje de la
población adulta que trabaja en los servicios públicos del Estado del
Bienestar (es decir, el empleo público) es el más bajo de la Eurozona, y
de los más bajos de la Unión Europea; el Estado español tenía un
superávit (no un déficit público) y una deuda pública bajísima antes de
que se iniciara la crisis en 2007; los salarios están entre los más
bajos de la Eurozona, con el salario mínimo más bajo de tal área
monetaria; y así un largo etcétera. (...)
Es más, la aplicación de las políticas públicas neoliberales durante
estos años de crisis han sido un desastre (no hay otra manera de
definirlo). El desempleo ya alcanza el 24% (entre los jóvenes es un
50%), y la economía está en recesión. Y los países que han aplicado
estas políticas con mayor intensidad (los países periféricos de la
Eurozona, Grecia, Portugal, Irlanda y España) están todos ellos en
recesión.
¿Qué mayor evidencia desean de que tales políticas neoliberales están equivocadas? En realidad nunca (repito, nunca) un país en recesión (y estamos ya casi en una Gran Depresión) ha salido de ella mediante la reducción de los salarios, del gasto público y de la protección social.
Es obvio que en un momento en que la economía está paralizada debido al enorme endeudamiento de las familias y de las medianas y pequeñas empresas, y de la ausencia de crédito, lo que se requiere es una intervención del Estado para estimular la economía mediante la expansión del gasto público a fin de crear empleo tanto en la infraestructura física como social del país, a la vez que la activa participación del mismo Estado en la provisión de crédito. Esto es lo que ha permitido sacar a los países en recesión y/o depresión del bache económico en el que se encontraban. (...)
¿Qué mayor evidencia desean de que tales políticas neoliberales están equivocadas? En realidad nunca (repito, nunca) un país en recesión (y estamos ya casi en una Gran Depresión) ha salido de ella mediante la reducción de los salarios, del gasto público y de la protección social.
Es obvio que en un momento en que la economía está paralizada debido al enorme endeudamiento de las familias y de las medianas y pequeñas empresas, y de la ausencia de crédito, lo que se requiere es una intervención del Estado para estimular la economía mediante la expansión del gasto público a fin de crear empleo tanto en la infraestructura física como social del país, a la vez que la activa participación del mismo Estado en la provisión de crédito. Esto es lo que ha permitido sacar a los países en recesión y/o depresión del bache económico en el que se encontraban. (...)
Pero como ocurrió en el dogma religioso,
este dogma económico se propaga, promueve e impone porque sirve a unos
intereses claros: los intereses del capital financiero, aliado a la gran
patronal. Han sido ellos los que precisamente han creado esta enorme
crisis a fin de poder llevar a cabo tales políticas que les benefician
significadamente. La Iglesia de ahora es la Iglesia financiera aliada de
la gran patronal, orientada a la exportación.
Esta última no requiere un consumo doméstico que la sostenga, pues el consumo toma lugar en otros países. El Pacto Social, que significaba un entendimiento entre el capital y el mundo del trabajo, se ha roto, puesto que el capital hegemonizado por el capital financiero, es decir, la banca, se cree lo suficientemente poderoso como para ignorar al mundo del trabajo.
El consumo doméstico de los productos producidos por la economía productiva (que requería una demanda interna basada en buenos salarios, y un gasto público elevado) ya no es necesario en una economía liderada por las exportaciones. Cuando el supuesto motor de la economía es el sector exportador (tal como ocurre en Alemania, por ejemplo) la importancia y necesidad del consumo doméstico se diluye, e incluso desaparece.
La gran patronal exportadora alemana ha impuesto una congelación salarial, pues no necesita ya la demanda doméstica. Un tanto igual está ocurriendo en España. La mejora de las exportaciones no está repercutiendo en el nivel de consumo interior ni en la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población laboral. De ahí que los salarios continúen bajos y ello a pesar del notable crecimiento de la productividad.
Esta última no requiere un consumo doméstico que la sostenga, pues el consumo toma lugar en otros países. El Pacto Social, que significaba un entendimiento entre el capital y el mundo del trabajo, se ha roto, puesto que el capital hegemonizado por el capital financiero, es decir, la banca, se cree lo suficientemente poderoso como para ignorar al mundo del trabajo.
El consumo doméstico de los productos producidos por la economía productiva (que requería una demanda interna basada en buenos salarios, y un gasto público elevado) ya no es necesario en una economía liderada por las exportaciones. Cuando el supuesto motor de la economía es el sector exportador (tal como ocurre en Alemania, por ejemplo) la importancia y necesidad del consumo doméstico se diluye, e incluso desaparece.
La gran patronal exportadora alemana ha impuesto una congelación salarial, pues no necesita ya la demanda doméstica. Un tanto igual está ocurriendo en España. La mejora de las exportaciones no está repercutiendo en el nivel de consumo interior ni en la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población laboral. De ahí que los salarios continúen bajos y ello a pesar del notable crecimiento de la productividad.
Este dogma, a pesar del enorme fracaso
de sus políticas, continúa reproduciéndose en los medios de mayor
difusión (que al estar profundamente endeudados a la banca) no permiten
que artículos como éste se publiquen en sus páginas. La evidencia de
ello es también abrumadora (en una conversación reciente con un
periodista de uno de los mayores rotativos del país, éste me lo
reconocía con toda candidez.
Su diario estaba muy endeudado y publicar artículos como el que leía y que ustedes están leyendo les supondría un riesgo añadido). De ahí que las voces críticas continúan siendo vetadas, silenciadas o marginadas, presentándolas como extranjeras, “anglosajonas”, voces que no entienden España, cuando no conspiradoras deseosas de cargarse el euro. (...)
Su diario estaba muy endeudado y publicar artículos como el que leía y que ustedes están leyendo les supondría un riesgo añadido). De ahí que las voces críticas continúan siendo vetadas, silenciadas o marginadas, presentándolas como extranjeras, “anglosajonas”, voces que no entienden España, cuando no conspiradoras deseosas de cargarse el euro. (...)
En realidad, el euro no está en peligro,
en contra de lo que se está indicando en los medios. Lo que ocurre es
que se ha creado una crisis (la recesión es resultado de la aplicación
de las políticas neoliberales) que permita imponer las medidas
impopulares que desean imponer. La mejor prueba de ello es mirar las
condiciones que el Banco Central Europeo (que no es un Banco Central,
sino un lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana) exige a
los gobiernos, antes de comprar deuda pública española (que es lo que
en realidad debería hacer si fuera un Banco Central, que no lo es).
En una carta al Presidente del gobierno español anterior, exigió que impusiera “un contrato laboral de carácter excepcional que contemple indemnizaciones bajas por despido durante un espacio de tiempo limitado”, es decir, que se permita despedir a los trabajadores fácilmente.
Tal medida acaba de ser aprobada ahora por las Cortes Españolas, permitiendo que las empresas que emplean menos de 50 trabajadores (que son la inmensa mayoría de empresas en España) puedan despedir sin indemnizaciones durante el primer año, reduciendo considerablemente las indemnizaciones para empleados con mayores periodos de contratación. Otra condición puesta por el BCE es el debilitamiento de los sindicatos, diluyendo la validez de los convenios colectivos, eliminando la indexación salarial.
En una carta al Presidente del gobierno español anterior, exigió que impusiera “un contrato laboral de carácter excepcional que contemple indemnizaciones bajas por despido durante un espacio de tiempo limitado”, es decir, que se permita despedir a los trabajadores fácilmente.
Tal medida acaba de ser aprobada ahora por las Cortes Españolas, permitiendo que las empresas que emplean menos de 50 trabajadores (que son la inmensa mayoría de empresas en España) puedan despedir sin indemnizaciones durante el primer año, reduciendo considerablemente las indemnizaciones para empleados con mayores periodos de contratación. Otra condición puesta por el BCE es el debilitamiento de los sindicatos, diluyendo la validez de los convenios colectivos, eliminando la indexación salarial.
Y a nivel de política fiscal, el BCE ha
estado exigiendo una reducción del gasto público, y en particular del
gasto público social, gestionado en su gran mayoría por las Comunidades
Autónomas, que están en una situación imposible debido, entre otras
razones, a la gran escasez de crédito, escasez que continúa a pesar de
que la banca española ha recibido ayudas equivalentes a un 10% del PIB, y
el Banco Central Europeo ha prestado a unos intereses bajísimos (1%) un
billón (sí, un billón) de euros a los bancos europeos, préstamo del
cual, la banca española y la italiana recibieron 500.000 millones de
euros.
Estas políticas, que el gobierno Rajoy
ha hecho suyas, ya han sido aplicadas en Grecia, con los resultados que
todos conocemos. De nuevo, la evidencia que muestra su negatividad es
sólida y robusta.
Ahora bien, siendo su impacto dañino para el bienestar de la gran mayoría de la población, no quiere ello decir que no beneficien a sectores como la gran banca y la gran patronal que están consiguiendo lo que siempre han deseado, y lo están consiguiendo con sus aliados en el BCE, en la Comisión Europea, en el gobierno alemán (portavoz de la gran banca alemana y de las grandes empresas exportadoras), y, cómo no, por los llamados economistas “estrella” que continúan promoviendo el dogma neoliberal." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 2 de julio de 2012, en vnavarro.org, 02/07/2012)
Ahora bien, siendo su impacto dañino para el bienestar de la gran mayoría de la población, no quiere ello decir que no beneficien a sectores como la gran banca y la gran patronal que están consiguiendo lo que siempre han deseado, y lo están consiguiendo con sus aliados en el BCE, en la Comisión Europea, en el gobierno alemán (portavoz de la gran banca alemana y de las grandes empresas exportadoras), y, cómo no, por los llamados economistas “estrella” que continúan promoviendo el dogma neoliberal." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 2 de julio de 2012, en vnavarro.org, 02/07/2012)
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