"Para que la economía europea salga de la crisis, es decir, para que
aumente la producción o el PIB (que es lo único que al final va a acabar
creando riqueza y empleo) es necesario que aumente o bien la oferta o
bien la demanda. Preferentemente, lo deseable es que aumentaran ambas.
Para que aumente la oferta ya he dicho en infinidad de ocasiones que es
necesario que aumente la productividad de las empresas y de los
trabajadores para lo que es necesario hacer profundas reformas del
sistema educativo, regulatorio, financiero, laboral, funcionarial y
estructural y todo lo que he ido discutiendo a través de los años de
fomento de la competitividad (ver
https://www.facebook.com/note.php?note_id=10150399402656345 como último
ejemplo de lo que pienso sobre productividad, innovación y
competitividad).
Como de eso ya he hablado en numerosas ocasiones, hoy
me abstendré de comentarlo por lo que me voy a restringir a la demanda:
para que España salga de la crisis TAMBIÉN es necesario que aumente la
demanda agregada.
La demanda agregada de una economía
tiene cuatro componentes. El primero es el consumo (la demanda que
proviene de las familias), el segundo es la inversión (o demanda
proveniente de las empresas), el tercero es el gasto público (demanda
proveniente del gobierno) y el cuarto son las exportaciones netas (la
demanda que proviene del exterior). De momento, esto no es una teoría
sino una identidad (llamada identidad nacional).
Es decir, TODOS LOS
ECONOMISTAS DEL MUNDO están de acuerdo que la demanda agregada es la
suma de consumo más inversión más gasto público,más exportaciones netas.
¡Todos! Economistas clásicos, neoclásicos, keynesianos, marxistas,
lunáticos, incluso funcionarios del gobierno. ¡Todos!
En un
principio, la disciplina fiscal que se va a imponer desde la UE y que se
ha aprobado hoy va a reducir la demanda que viene del gobierno y eso va
a agravar lo que ya es una recesión en toda regla. La pregunta es,
¿pueden los otros componentes de la demanda substituir la caída del
gasto público?
El consumo familiar no va a aumentar. Mientras
no aumente el crédito del sector financiero el consumo no puede
aumentar. Además la riqueza de las familias está cayendo por la caída
del precio de sus viviendas y por la reducción del valor de sus
inversiones, fondos de pensión, activos financieros etc. La caída de la
riqueza conllevará una caída del consumo cosa que agravará todavía más
la recesión. (...)
Resumiendo, el consumo no sólo no puede ser la alternativa al gasto
público para que impedir la caída de la demanda agregada sino que, con
toda probabilidad, va a bajar y va a contribuir a un empeoramiento de la
recesión.
La alternativa de las exportaciones es, a primera
vista, la más atractiva. De hecho, es la solución a la que acuden la
mayoría de países que se encuentran en una situación parecida a la de
España. (...)
El valor de la moneda Española o Italiana ya no se decide en Madrid o
Roma sino en Frankfurt por lo que no se puede pensar en la depreciación
el euro para poder fomentar la demanda.
Eso no quiere decir que
no se pueda hacer una política de fomento de las exportaciones. Éstas
también se pueden incentivar a base reducir costes. Una posibilidad (la
que defiende para España el gran economista Keynesiano, Paul Krugman) es
lo que se conoce como “devaluación interna”. Es decir, una reducción
masiva de los salarios. (...)
Lo que nos lleva a la última alternativa: si el gasto público se va a
reducir por culpa de las nuevas reglas europeas, el consumo no parece
que vaya a aumentar en un futuro cercano y las exportaciones netas son
de difícil manipulación, la única alternativa que queda es la inversión. (...)
¿O es que nadie se acuerda de la famosa frase de Keynes sobre los
“animal spirits” que movían la inversión? Pues bien, hablemos de la
inversión como alternativa. De entrada y tomando los “animal spirits”
keynesianos de forma literal, una manera inmediata de fomentar la
inversión es que el gobierno de CONFIANZA a base de ofrecer LIDERAZGO,
POLÍTICAS CLARAS y CONVICENTES.
Durante los últimos años, la indecisión y
la falta de criterios claros por parte de los gobiernos de España e
Italia han hecho mucho daño a sus economías porque han minado la
confianza empresarial. Y sin confianza no hay inversión.
Pero,
lógicamente, la confianza no lo es todo. Para que los empresarios
vuelvan a invertir, los fundamentales de sus empresas deben estar en
orden y para ello se requiere recuperar la productividad. Lo que nos
lleva a hablar de nuevo de una regulación menos costosa, una educación
más moderna y eficients, un sector financiero menos focalizado en la
construcción y más interesado en iniciativas innovadoras, un mercado
laboral más flexible que discrimine menos a los que no trabajan ya sea
porque están en el paro o porqué nunca han trabajado, unas
infraestructuras productivas construidas con criterios de eficiencia
económica y no unos aeropuertos fantasmas construidos con criterios
políticos.
En definitiva, vemos que TODAS las soluciones a la
actual crisis van en la misma dirección: Hemos explicado que para
aumentar la producción hay que aumentar la oferta o la demanda. Para
aumentar la oferta es necesario aumentar la productividad. Para aumentar
la demanda y ante la caída del consumo y el gasto público solo es
posible aumentar la inversión y las exportaciones.
Dado que España no
puede depreciar su moneda ya que forma parte del euro y que no parece
políticamente factible reducir los salarios un 30%, el aumento de las
exportaciones pasa por el aumento de la productividad. Y el fomento de
la inversión pasa por más seriedad política para dar confianza a las
empresas pero también por aumentar su productividad.
Por lo tanto, para
salir de la crisis hay que aumentar la oferta, las exportaciones y la
inversión. Y para conseguirlo los tres conceptos clave son:
productividad, productividad, productividad." (Xavier Salas i Martín, 09/12/2011)
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