"Al presidente del Gobierno parece irritarle que los españoles no
comprendan su obsesión por cuadrar el déficit a fuerza de recortes. (...)
El problema es que lo que perciben los ciudadanos, y me incluyo, es
que se está tratando de reconstruir un país ruinoso a base de dejar al
pobre sin resuello o de asfixiar a la clase media, que es al fin y al
cabo la que mantiene el mercado vivo.
Asistimos, hasta el momento con inusitada y misteriosa calma, a la
adopción de una política económica brutal, consistente en arreglar el
desaguisado que la misma clase política provocó con medidas que agobian y
humillan: impuestos que encarecen el material escolar, cobro de las
instalaciones de comedor para los niños con tartera, retirada de
mamografías gratuitas y obligadas, por no hablar del paulatino
desmantelamiento de la sanidad pública, de la rebaja de sueldos o de
haber convertido la investigación en España en un oficio imposible.
Y si
el sacrificio sirviera para algo, si alguien supiera a qué conduce,
pero de momento lo único que se está provocando es miedo, paralización
del riesgo creativo y una especie de desánimo colectivo que degenera ya
en un profundo resentimiento.
De momento, nada ni nadie les hace desistir de su plan de ajuste a costa de los más desfavorecidos." (
Elvira Lindo
El País. 12 SEP 2012)
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