17.9.12

El “banco malo”: un atraco masivo a la vista de todos

"Durante la burbuja, con el dinero que los bancos alemanes y franceses les prestaron a espuertas, los bancos españoles -con el apoyo directo de los gobiernos del PP y del PSOE- financiaron una especulación inmobiliaria desenfrenada. Esta especulación que elevaba sin freno el precio de las viviendas, les reportó enormes beneficios: a ellos, a los bancos prestamistas europeos y a los promotores inmobiliarios. 

La corrupción generalizada de la clase política se encargó de engrasar la maquinaria… hasta que estalló la burbuja, millones de viviendas quedaron sin comprador y los bancos con una cartera gigantesca de préstamos incobrables, obligados a quedarse con un patrimonio inmobiliario que había perdido drásticamente su valor comercial.

Desde entonces, con la ayuda de los gobiernos, los bancos han estado manteniendo unas valoraciones infladas de ese patrimonio desvalorizado, para evitar declararse en quiebra. Pero una situación de quiebra no se puede ocultar mucho tiempo. Los gobiernos han ido metiendo grandes cantidades de fondos públicos en "ayudas" y sucesivos rescates, pero la situación seguía agravándose.

 Hasta que la crisis de Bankia lo aceleró todo y el Gobierno -sin acceso al mercado internacional de capitales- ha tenido que pedir el rescate a la UE. Un rescate que, en realidad, es para asegurar que la banca europea acreedora va a cobrar.   (...)

El último decreto de Guindos del mes de agosto, impuesto por la UE , da forma al último atraco al pueblo . Es un instrumento con un doble fin: por un lado, lograr una mayor concentración y centralización del capital bancario en unas pocas manos y por otro, mediante el "banco malo", apropiarse a precios de saldo de ese enorme patrimonio inmobiliario desvalorizado para venderlo más caro, a lo largo de 15 años, y hacer el gran negocio. 

En torno al "banco malo" hay ahora una fuerte pugna sobre cómo se van a repartir los costes y beneficios del "rescate", lo que repercutirá directamente en cómo quede finalmente el sector bancario. Según el decreto Guindos, el “banco malo” estará dividido al 50% entre el Estado (a través del FROB) e "inversores privados" (fondos especulativos norteamericanos y europeos y bancos). La pugna está centrada en el precio al que le serán vendidos los inmuebles. La banca europea exige que sea a precios de derribo y el Gobierno maniobra, intentando resguardar las posiciones del Santander y el BBVA.(...)

 Mientras pugnan por este enorme botín, prosiguen los desahucios masivos y la juventud sigue sin poder emanciparse. Por eso estas nuevas medidas son una indignidad y un insulto."                    (Rebelión, 15/09/2012, Felipe Alegría)

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