26.9.12

"Entre las mujeres blancas sin un título superior, la esperanza de vida ha caído en cerca de 5 años entre 1990 y 2008. Similar a la caída catastrófica de siete años en la esperanza de vida de los hombres rusos, después de la caída de la Unión Soviética

"En Estados Unidos, los blancos pobres reciben un nombre no del todo agradable: white trash (basura blanca). Pero en los últimos años el término está teniendo un significado menos metafórico, en el sentido de que la sociedad los está arrojando al basurero de la historia. 

Un estudio publicado el mes pasado por Health Affairs y recogido el 21 de este mes en el New York Times revela que entre las mujeres blancas sin un diploma de enseñanza superior, la esperanza de vida ha caído en cerca de 5 años entre 1990 y 2008: 78,5 contra 73,5 años. Mientras tanto, los hombres blancos sin titulación deberían esperar vivir 67,5 años, tres menos que en 1990. 

Las cifras son abrumadoras: según un experto, “esta disminución de cinco años entre las mujeres blancas de EE.UU. es similar a la caída catastrófica de siete años en la esperanza de vida de los hombres rusos, inmediatamente después de la caída de la Unión Soviética.”

Estamos verdaderamente en la “posmodernidad” y al final del “progreso”, no sólo de su ideología. Solíamos considerar como inevitable el aumento de la esperanza de vida, pero no es así.

 La masiva redistribución del ingreso en favor de los muy ricos se ha comido el progreso de los últimos 60 años no sólo en términos de dinero sino de la misma vida: los blancos y las blancas pobres de hoy están de regreso a lo que Estados Unidos era el promedio de vida de la década de 1950.

Por supuesto, los datos se deben tomar con un grano de sal, ya que las personas sin un diploma en el año 1990 eran el 22% de los blancos y ahora son la mitad (12%); es decir, hoy sólo los desesperados no tienen graduación.

 Y sin embargo... La esperanza de vida de los blancos (hombres y mujeres) sin un diploma se acerca a la de los negros sin diploma, mientras que está cada vez más lejos de los blancos con al menos un título: las mujeres blancas con diploma viven 10,4 años más (83,9 años) que las mujeres blancas sin él, y la brecha crece en los graduados blancos, que viven 12,9 años más (80,4) que los blancos sin diploma.

 Peor que éstos sólo están los negros sin diploma, que pueden esperar vivir sólo 66,2 años, 14,2 menos que los graduados blancos. Es ciertamente terrible pensar que las diferencias formada por ingreso, clase y raza te pueden quitar más de 14 años de vida en el país más poderoso y rico del mundo.

Y a lo largo de los años, estas diferencias han crecido. La otra América de que hablaba Michael Harrington en 1962 es cada vez más ‘otra’. Con algunas novedades: entre los grupos étnicos, los hispanos resultan los más longevos, tanto mujeres como hombres, tanto entre la población en general que entre los no diplomados. Incluso los latinos y las latinas sin diploma siguen viviendo más, mientras que los blancos y las blancas siguen muriendo antes. 

Entre las causas de este colapso , figura en primer lugar el menor acceso a los cuidados de salud: entre los adultos en edad de trabajar sin un diploma superior, en 1993 no estaba cubierto por el seguro de salud el 35%, y 13 años después la cifra se había elevado a 43%.

 Sobre estos datos , la reforma de Obama parece que aún no ha tenido incidencia: desde 2008 hasta 2011, en el grupo entre 19 y 25 años la cobertura del seguro médico aumentó a 71,8 % (+ 2,3% ), ya que una parte ha podido ser cubierta por los seguros de los padres, pero entre el grupo de 26 a 29 cayó del 72,3 al 70,3 %."            (Rebelión, 25/09/2012, Marco d’Eramo, Il Manifesto)

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