"En Estados Unidos, los blancos pobres reciben un nombre no del todo
agradable: white trash (basura blanca). Pero en los últimos años el
término está teniendo un significado menos metafórico, en el sentido de
que la sociedad los está arrojando al basurero de la historia.
Un
estudio publicado el mes pasado por Health Affairs y
recogido el 21 de este mes en el New York Times revela que entre las
mujeres blancas sin un diploma de enseñanza superior, la esperanza de
vida ha caído en cerca de 5 años entre 1990 y 2008: 78,5 contra 73,5
años. Mientras tanto, los hombres blancos sin titulación deberían
esperar vivir 67,5 años, tres menos que en 1990.
Las cifras son
abrumadoras: según un experto, “esta disminución de cinco años entre las
mujeres blancas de EE.UU. es similar a la caída catastrófica de siete
años en la esperanza de vida de los hombres rusos, inmediatamente
después de la caída de la Unión Soviética.”
Estamos verdaderamente en
la “posmodernidad” y al final del “progreso”, no sólo de su ideología.
Solíamos considerar como inevitable el aumento de la esperanza de vida,
pero no es así.
La masiva redistribución del ingreso en favor de los muy
ricos se ha comido el progreso de los últimos 60 años no sólo en
términos de dinero sino de la misma vida: los blancos y las blancas
pobres de hoy están de regreso a lo que Estados Unidos era el promedio
de vida de la década de 1950.
Por supuesto, los datos se deben
tomar con un grano de sal, ya que las personas sin un diploma en el año
1990 eran el 22% de los blancos y ahora son la mitad (12%); es decir,
hoy sólo los desesperados no tienen graduación.
Y sin embargo... La
esperanza de vida de los blancos (hombres y mujeres) sin un diploma se
acerca a la de los negros sin diploma, mientras que está cada vez más
lejos de los blancos con al menos un título: las mujeres blancas con
diploma viven 10,4 años más (83,9 años) que las mujeres blancas sin él, y
la brecha crece en los graduados blancos, que viven 12,9 años más
(80,4) que los blancos sin diploma.
Peor que éstos sólo están los negros
sin diploma, que pueden esperar vivir sólo 66,2 años, 14,2 menos que
los graduados blancos. Es ciertamente terrible pensar que las
diferencias formada por ingreso, clase y raza te pueden quitar más de 14
años de vida en el país más poderoso y rico del mundo.
Y a lo
largo de los años, estas diferencias han crecido. La otra América de que
hablaba Michael Harrington en 1962 es cada vez más ‘otra’. Con algunas
novedades: entre los grupos étnicos, los hispanos resultan los más
longevos, tanto mujeres como hombres, tanto entre la población en
general que entre los no diplomados. Incluso los latinos y las latinas
sin diploma siguen viviendo más, mientras que los blancos y las blancas
siguen muriendo antes.
Entre las causas de este colapso , figura
en primer lugar el menor acceso a los cuidados de salud: entre los
adultos en edad de trabajar sin un diploma superior, en 1993 no estaba
cubierto por el seguro de salud el 35%, y 13 años después la cifra se
había elevado a 43%.
Sobre estos datos , la reforma de Obama parece que
aún no ha tenido incidencia: desde 2008 hasta 2011, en el grupo entre 19
y 25 años la cobertura del seguro médico aumentó a 71,8 % (+ 2,3% ), ya
que una parte ha podido ser cubierta por los seguros de los padres,
pero entre el grupo de 26 a 29 cayó del 72,3 al 70,3 %." (Rebelión, 25/09/2012, Marco d’Eramo, Il Manifesto)
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