"Cuatro años después del colapso de Lehman Brothers, los
contribuyentes de todo el mundo tendremos que seguir pagando las
consecuencias de esa colosal estafa financiera porque nuestros gobiernos
continúan demorando la entrada en vigor de regulaciones que impidan que
los costes del hundimiento de un gigante bancario tengan que ser
pagados con fondos públicos.
En todo este tiempo de continuas promesas
de “refundación del capitalismo”, sólo EEUU, Suiza y Reino Unido (este
último, el mes pasado) han diseñado planes de contingencia para evitar
que desastres como el de Bankia acaben siendo costeados por las arcas
del Estado.
Pero como el resto de los países ricos no están por la
labor, esos proyectos de prevención de nuevos cataclismos económicos
quedan en papel mojado, ya que la inextricable interrelación del sistema
globalizado inutiliza cualesquiera medidas que se adopten a escala
nacional, aunque las tome la mayor de las superpotencias.
Y son
precisamente los miembros de la tambaleante Eurozona, que tanto insisten
en castigar a la población con recortes y austeridad, los que han
bloqueado todo avance en ese camino de protección del dinero de los
ciudadanos frente a los desmanes de banqueros y especuladores.(...)
En resumen, tras cuatro años de penurias y promesas vacías, estamos
exactamente igual de inermes ante los peligros de la codicia de los
especuladores que cuando estalló la crisis.(...)
Hoy, los economistas apuntan a aquella revocación de la ley
Glass-Steagall como el origen de la nefasta desregulación financiera que
permitió el casino bursátil de los derivados y las subprime, cuyas
consecuencias todavía estamos pagando.
Claro que Phil Gramm nunca
tendría motivos para quejarse, ya que después de su maniobra
parlamentaria para beneficiar a Citigroup fue premiado con un altísimo
cargo directivo en la madre de todas las entidades financieras: la Unión
de Bancas Suizas (UBS).
Hace cuatro años, la actual directora
del FMI, Christine Lagarde, advirtió al entonces secretario del Tesoro
de EEUU, Henry (Hank) Paulson, de que si permitía el hundimiento de
Lehman Brothers se produciría un colapso financiero global. Largarde,
que era en 2008 la ministra de Economía y Finanzas de Francia,
confesaría después en el documental Inside Job: “Recuerdo claramente que
le dije a Hank:
‘Estamos viendo cómo llega este tsunami y lo único que
me propones es que nos planteemos qué bañador nos vamos a poner’.” La
respuesta de su buen amigo Paulson fue: “Estamos estudiando
cuidadosamente la situación y la tenemos bajo control”. (Rebelión, 18/09/2012,
No hay comentarios:
Publicar un comentario