"El pasado jueves el Banco Central Europeo (BCE) decidió comprar deuda
pública de los gobiernos que hayan solicitado previamente la
intervención de sus cuentas por parte del propio Banco, la Unión Europea
y el FMI. (...)
Se beneficia básicamente a las entidades financieras, que son quienes
han adquirido la deuda pública- El BCE no va a comprar deuda pública a
los gobiernos, sino que va a hacer que las entidades financieras tengan
unas pérdidas mínimas en el mercado de deuda, garantizándoles que los
títulos que compraron no van a perder valor.
Es decir, la medida que
aprobó en BCE no va a suponer ni un euro para los gobiernos (ni siquiera
es un préstamo al gobierno). Es algo parecido a lo que va a hacer el
gobierno de Rajoy con el denominado “banco malo” al comprar a las
entidades financieras inmuebles por encima del precio de mercado. Por
eso se puede decir que lo aprobado convierte al BCE en el “banco malo de
la deuda pública”, socializando las pérdidas de las entidades
financieras.(...)
Se van a imponer nuevas condiciones a los gobiernos- Es muy grave que
los gobiernos, a cambio de nada, vayan a tener que aceptar nuevas
condiciones, calificadas ya por el presidente del BCE como muy
estrictas.
El esquema de actuación europea (tanto el de los fondos europeos
como el del BCE aprobado el jueves) trata de garantizar la rentabilidad
al capital, a las entidades financieras o fondos acreedores. Para esto
hay todo el dinero que haga falta (100.000 millones de euros para la
Banca en el estados español, cantidades ilimitadas por parte del BCE,
,…).
Se dice que de este modo se van a reducir los tipos de interés que
pagan los gobiernos por su deuda. Puede ser verdad en parte, pero no
está tan claro, a la vista de lo ocurrido en 2012 en el estado español, y
desde luego no justifica que el Banco Central Europeo no se compre
deuda pública directamente a un tipo de interés realmente bajo, a la vez
que presta un billón de euros a la banca al 1%.
A cambio, se
aplican y se exige todo tipo de recortes en los derechos laborales y
sociales. El empobrecimiento de la población es brutal. Basta recordar
las medidas aprobadas en el estado español (reformas laborales y de
negociación colectiva, recortes en sanidad o educación, salarios y
personal en el sector público, prestaciones por desempleo, aumento del
IVA o de los precios de la luz y del gas, o la anunciada nueva reforma
de las pensiones), las recientemente aprobadas en Portugal (rebaja
salarial generalizada al imponer una subida de 7 puntos de la seguridad
social a cargo de los trabajadores y trabajadoras) o las anunciadas en
Grecia por la troika (semana laboral de 6 días, abaratamiento del
despido, flexibilidad laboral, recorte de las prestaciones por
desempleo,…).
Lo que hay, y lo que viene, es muy duro. Y no
tiene punto final. A las condiciones que se ponen al inicio de estos
procesos de intervención y de imposición de fuertes recortes, les siguen
otras, como se constata en los casos mencionados de Portugal o Grecia.
Se profundiza en el abismo social." ( Mikel Noval, responsable de política social de ELA. Rebelión, 12/09/2012, Mikel Noval)
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