6.9.12

“Nos encontramos en una situación de emergencia que no tiene visos de enmendarse ni a corto ni a medio plazo”

"Mirando de frente, intentando no engañarnos, ¿cuáles son los principales problemas de la economía española en estos momentos? ¿El país, como se dice, tiene energías para salir de todas-todas? 
 
Ni el país tiene energías ni va a salir de todas-todas de este pozo sin fondo en el que seguimos cayendo, querido Salvador. Los últimos datos de la Contabilidad Nacional publicados la semana pasada son terroríficos y no apuntan precisamente a que la situación vaya a mejorar sino a todo lo contrario. 

¿Alguien ha escuchado a algún miembro del gobierno salir a comentarlos? Sí, salió el secretario de Estado de Economía, no el ministro, a decir que “ tenía confianza en que la economía se recupere en los primeros trimestres de 2013 ”; dicho lo cual se levantó y se marchó a seguir confiando alegremente. 

¿Cómo puede el secretario de Estado de Economía del gobierno decir que “confía” en que se recuperará el crecimiento después de echarle un vistazo a los datos de la Contabilidad Nacional que tenía sobre la mesa? ¿Cómo se puede mentir impunemente de esa forma y que aquí no pase nada? 

 Es una situación que bordea el esperpento. Los datos apuntan a todo lo contrario y se ven reforzados porque este gobierno ha subido brutalmente el IVA hace apenas un par de días y eso tiene necesariamente un efecto contractivo sobre la economía, cosa que saben hasta mis alumnos de primer curso de economía. 

No es que la economía se haya convertido en algo semejante a la teología, como alguna vez escribía Manuel Vázquez Montalbán, es que este gobierno cree en los milagros, porque no hay otra forma de explicar esas declaraciones.
¿Por qué soy tan pesimista?… 

Eso, ¿por qué eres tan pesimista?(...)

Esos datos nos muestran que la tasa de crecimiento intertrimestral de la economía española ha sido del -0,4% en el segundo trimestre de 2012, es decir, una décima más negativa que en el primer trimestre; pero ese dato, que no parece muy grave, adquiere toda su dimensión si lo vemos en perspectiva anual.

 Así, con respecto al mismo trimestre el año anterior (esto es, la tasa interanual), la economía española ha caído un -1,3%, es decir, siete décimas menos que la tasa interanual del trimestre pasado 

Es decir, el decremento, la caída es mayor.

Eso es. Lo que significa que la recesión se va agravando con mayor celeridad cada trimestre y no hay signos en el comportamiento de ninguno de los grandes agregados macroeconómicos de que la tendencia pueda revertirse. 

Así, si analizamos cuáles son los motores que podrían impulsar la economía española para salir de la recesión sólo caben dos posibles: la demanda interna (es decir, la que realizan los hogares, las empresas y el sector público de nuestra economía) y la demanda externa neta (esto es la que realiza el resto del mundo de nuestros bienes y servicios, es decir, nuestras exportaciones menos las importaciones de bienes y servicios del resto del mundo). 

Cada uno de ellos realiza, por su cuenta, una contribución al crecimiento del conjunto de la economía española, de manera que si ambas son positivas se refuerzan pero si tienen signos distintos el efecto final dependerá de las magnitudes relativas de cada una de ellas. 

Pues bien, lo que nos dice la Contabilidad Nacional es que la contribución al crecimiento del PIB de la demanda interna ha caído, en tasa interanual, en -3,9% frente a los -3,2% del trimestre anterior, es decir, que el freno de la demanda interna tira hacia debajo de la tasa de crecimiento: como se gasta menos, se crece menos. 

Y, por otro lado, la contribución positiva de la demanda externa se ha mantenido estancada en un 2,6%, es decir, aunque exportamos más que importamos, las exportaciones no consiguen despegar y tirar de la economía española. La conclusión es clara: cae la demanda interna y no se ve suficientemente compensada por la demanda del resto del mundo, con lo cual la economía española agudiza su recesión. 

Pero, además, la cosa empeora aún más si analizamos los distintos componentes que integran la demanda interna y la demanda externa por separado, es decir, si bajamos un peldaño más en el detalle de esos grandes agregados. 

¿Nos guías en ese descenso?
 
Así, en primer lugar, para el caso de la demanda interna nos encontramos con que el consumo de los hogares ha caído en un trimestre, en tasa interanual, desde el -1,5% al -2.2% como consecuencia, fundamentalmente, de que está hundiéndose aceleradamente la remuneración de los asalariados (a un ritmo del casi 4% anual).

 La remuneración baja tanto porque cae el número de asalariados, como consecuencia del incremento del desempleo, como porque cae la remuneración media de esos asalariados. 

Así, en lo que se refiere al empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, éste ha caído en términos de tasa interanual en un punto y se sitúa en estos momentos en el -4,6% (la tasa interanual más elevada desde que comenzó la crisis). Esto significa, para que todo el mundo nos entienda, que se han perdido en España en un año 801.000 empleos netos a tiempo completo. 

¡Más de 800 mil dices! ¿No te equivocas?

No, no me equivoco, son los datos de la Contabilidad Nacional. Y, además, el ajuste sobre el empleo sigue intensificándose sobre el sector de la construcción (más de 300 mil empleos perdidos) y se extiende también al sector servicios con mucha mayor intensidad aún (350 mil empleos perdidos en un año). 

Y por lo que se refiere a las remuneraciones de los asalariados nos encontramos con que su tasa de crecimiento ha caído del -2,5% al -3,9%, como consecuencia de esa caída en un punto en el empleo, pero también de que la remuneración media de los asalariados ha disminuido su ritmo de crecimiento del 1,5% al 1,3%.

 Si se tiene en cuenta que el incremento de la inflación es superior al incremento de los salarios, el resultado es una pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores españoles. 

Esto, sin embargo, contrasta con la evolución de las rentas empresariales que siguen creciendo aunque un poco menos también que en el trimestre anterior. Así mientras que la tasa interanual de crecimiento de los salarios crece apenas al 1,3% la del excedente bruto de explotación, esto es, los beneficios empresariales, lo hacen al 3,4%, dos décimas menos que el trimestre anterior pero más del doble de lo que lo hacen los salarios. 

Por lo tanto, la conclusión es clara: no sé quién puede pensar que si se recorta el salario de los trabajadores a ese ritmo y sigue aumentando el desempleo al ritmo que lo hace, el motor de la economía capitalista, que es el consumo privado, podrá seguir tirando de la misma.

Este era el primer eslabón del descenso. Hay más me imagino.

Sí, claro. En segundo lugar, el otro gran componente de la demanda interna es la inversión que realizan las empresas (lo que se denomina la formación bruta de capital fijo). Ahí también los datos son escalofriantes. 

La caída ha sido de -1,7 puntos, aún mayor que la del consumo privado, y pasa del -7,7% al -9,4%, lo que supone un retroceso brutal de la inversión y, además, como no hay expectativas de mejora y los indicadores de producción industrial y cifra de negocio están por los suelos, la demanda de bienes de equipo sigue hundiéndose y ha caído este trimestre otro punto (del -6% al -7%).

Es decir, tampoco por el lado de la recuperación de la inversión puede esperarse que se estimule el crecimiento porque su contribución es aún más negativa para el mismo que la del consumo privado. 

Y, en tercer lugar, nos falta ver la evolución del gasto de las Administraciones Públicas que, mira por dónde, también es negativo: el -3,0 %, es decir, el Estado, en sus distintas administraciones territoriales no está compensando, por la vía del gasto y la inversión públicas, la caída del gasto y la inversión privadas sino que, por el contrario, está reforzando el efecto recesivo. 

La conclusión general de todo lo expuesto es tan nítida como terrible: todos los posibles motores disponibles a nivel interno para estimular a la economía se comportan en sentido contrario al deseado, es decir, la están hundiendo más. 

Y este hundimiento no es producto de ningún tipo de comportamiento perverso, sino que está claramente en línea con la lógica del sistema: si disminuyen los salarios y aumenta el desempleo cae el consumo; si no hay expectativas de beneficio, cae la inversión; si se hacen recortes en la Administración Pública caen el gasto y la inversión públicos. 

Si caen los tres, cae la demanda interna y si ésta cae, y no se compensa suficientemente con la demanda externa, cae la economía, por mucha confianza o fe ciega que tenga el Secretario de Estado de Economía.

Me imagino la respuesta pero la pregunta es obligada: ante la situación que describes, ¿cuáles son los ejes de la política económica del gobierno central? ¿Tiene política propia en tu opinión? 

El gobierno central ni tiene política propia ni puede tenerla. En primer lugar, porque carece de instrumentos de política económica que le permitan enfocar la crisis desde otra perspectiva. Carece de política monetaria y carece de política cambiaria. 

Por lo tanto, no puede intentar estimular la economía a través de impulsos monetarios; no puede intentar provocar una aceleración de la inflación que alivie a los deudores el peso de la carga de sus deudas; no puede provocar una devaluación de la moneda que mejore, vía precios, la competitividad de las exportaciones y permita que la demanda externa se convierta en el motor de la recuperación económica; no puede fomentar la producción industrial porque apenas quedan industrias tras los años de apuesta por el sector de la construcción y la deslocalización productiva que se ha producido en este país.
¿Qué le queda entonces? 

Eso, qué le queda

Pues, esencialmente, la política fiscal, es decir, la política de gastos e ingresos públicos. ¿Y qué margen tiene en ese campo? Pues muy reducido en la medida en que hay una completa asunción, como propios, de los objetivos que en materia de política fiscal se han impuesto desde Bruselas y centrados en la contención del déficit público.

 No cabe ninguna duda de que el déficit público hay que contenerlo porque, si no, la senda de crecimiento de la deuda pública se puede hacer insostenible; pero es absolutamente suicida que a una economía en recesión, como la nuestra, se le impongan unos plazos tan cortos para reducirla. La resultante es, precisamente, la que te describía en la respuesta anterior y que no puede sorprender en estos momentos a nadie.(...)

 Es decir, desde mi punto de vista no hay alternativa a esta situación en el marco de política económica actual en el que nos movemos. No estamos en una situación más o menos estabilizada en la que se podría acometer un proyecto de transformación del país con una mirada estratégica de medio y largo plazo y en el que modificaciones sustantivas de su estructura fiscal y de las políticas sectoriales permitieran recuperar la senda del crecimiento a largo plazo. 

Nos encontramos en una situación de emergencia que no tiene visos de enmendarse ni a corto ni a medio plazo. Si no se recuperan los resortes de la política económica o la Eurozona cambia drásticamente de política, el destino de España estará echado. Y si me preguntas que cuál creo que es, me basta con mirar a Grecia; allí se escribe nuestro futuro cada día. (...)


¿Bancos ESPAÑOLES dices? ¿Ellos son los principales tenedores de la deuda pública española?

Digo bien: bancos españoles, Santander, BBVA, Caixabank et alteri. No me equivocado. En sus manos está la mayor parte de la deuda pública española, ellos ingresan la mayor parte de los intereses de la deuda. 

¿Alguien puede creer que con la situación económica descrita más arriba, de caída libre, la economía española puede ser considerada como lo suficientemente solvente como para recibir prestado esa cantidad de dinero a un tipo de interés razonable? 

Así que mi percepción es que más que como un estadista Rajoy anda actuando como un escapista que ahora acaba de darse cuenta de que la realidad (o los hechos, como diría Hegel) es tozuda y, a veces, hasta te impide cumplir un programa electoral, a pesar de que cuando en su partido lo redactaron esa realidad ya existía y bien que se encargaba de reprochársela a Zapatero."              (Rebelión, 05/09/2012, Salvador López Arnal)

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