"Los responsables de Novagalicia han pedido perdón por el engaño que
llevaron a cabo sus predecesores vendiendo a infelices ahorradores un
producto peligroso. También han pedido 6.000 millones de euros para
tapar el agujero de la entidad.
Mejor sería que la petición de perdón
fuera acompañada del envío a la justicia de los documentos que permitan
llevar a la cárcel a quienes ordenaron ese tipo de operaciones y del
despido fulminante de los directivos que vendieron preferentes en las
sucursales, por sinvergüenzas. (...)
Mariano Rajoy acudió esta semana al Congreso para explicar que está
haciendo todo lo contrario de lo que prometió porque las cosas no son
como pensaba o como creía.
Prácticamente, pide perdón por haberse
presentado a las elecciones sin estar al tanto de lo que ocurría, pese a
ser el jefe de la oposición desde hacía ocho años, de ser el secretario
general de un partido que gobernaba ya la mayoría de las comunidades
autónomas, pese a tener una extensa experiencia de gobierno y pese a
mantener múltiples contactos dentro de las Administraciones públicas.
No
puede prometer nada, sino constatar que todo está muy mal. Es el primer
presidente de un Gobierno que acude al Parlamento, ocho meses después
de ser elegido, para decir: “Les dije que iba a subir el paro. Les dije
que todo iba a ir mal”. ¿Qué quieren que le haga? (...)
El líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, no
consigue salir del bucle que le atrapa, una especie de sordina que
amortigua su mensaje, que desdibuja cualquier posible debate con Rajoy y
que tiene como rápido efecto la profunda insatisfacción de sus
seguidores.
Del presidente del Gobierno solo se puede decir que está abrasado.
Algunos, dentro de su propio partido, empiezan a pensar en una operación
para que no acabe el mandato y que, llegado ese momento, la mayoría
absoluta del PP en el Congreso elija otro presidente menos dañado para
encabezar una nueva campaña.
Sería un final lógico para uno de los
políticos que más han usado la inconsistencia como arma política." (
Soledad Gallego-Díaz
, El País, 15 JUL 2012)
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