"Pero el FMI acaba de derrumbar definitivamente el mito de la contracción fiscal expansiva cuya lógica perversa sedujo a los electores en Londres y Madrid cuando los tories
y el PP ofrecieron la solución salomónica a la crisis, una solución que
Mariano Rajoy resumió con la frase “austeridad sí; crecimiento
también”.
La idea de que los recortes del gasto público
crearían espacio para la inversión privada e impulsarían el crecimiento
económico que defendían los economistas de oferta en Madrid, Londres y
Berlín, se fundamentaba en la tesis de que no existían multiplicadores
fiscales.
Los supply siders de la Moncloa y Downing Street
sostenían que, al restar dinero del presupuesto público, no se
provocaría un efecto dominó bajista: desde el funcionario despedido que
ya no tomaría su café con bollo mientras leyese el periódico, hasta el
dueño del bar y , a su vez, el fabricante del cruasan, aniquilando la
actividad económica en cada eslabón de la cadena de demanda.
Para los tories del
barrio de Salamanca, el efecto multiplicador que transmitía el golpe
del ajuste en una cascada depresiva era una simpleza keynesiana. Según
su tesis, la austeridad generaría incentivos en el sector privado .De
ese modo, expandiríamos alegremente en la contracción fiscal. . “No son
recortes; son reformas”, insistían en Madrid y Frankfurt.
Diversos economistas como Simon Wren Lewis, Charles Wyplosz, Brad de Long y Paul Krugman advirtieron de que, en tiempos de capacidad infrautilizada y desempleo masivo, estas recetas supply side
resultarian tan desastrosas ahora como en la entre guerras. Los
economistas del FMI -encabezados por el neo keynesiano Olivier Blanchard
– cuestionaban también la lógica de adoptar simultáneos ajustes en la
zona euro, debido a su impacto sobre el crecimiento.
Pero jamás lograron
imponer su criterio acertado cuando se pactaban los paquetes de terapia
shock recetados por la troika en Grecia, Portugal e Irlanda pese a que
el FMI aportase miles de millones de euros a los programas de ajuste.
Ahora
en el nuevo informe de expectativas económicas que se presenta esta
semana en Tokio, el equipo de Blanchard lo reconoce todo: “Según la
investigación realizada por los expertos del FMI, los recortes
presupuestarios han tenido efectos multiplicadores mas grandes sobre el
PIB de lo que se esperaba; esto puede explicar el bajo crecimiento”,
explica el informe.
En una explicación técnica, se añade que el
multiplicador puede ser 1,7 , más de tres veces mayor de lo que se
calculaba. Es decir que un recorte del gasto de 1.000 millones de euros,
se provoca una caída del PIB de 1.700 millones de euros.
Es una confesión
explosiva del fondo. Estos elevados multiplicadores significan que los
ajustes fiscales -diseñados por la troika de UE, BCE y FMI- son
contraproducentes si el objetivo es reducir el déficit en términos de
PIB.
”Si el FMI dice que hay un multiplicador de 1,7, es devastador para
Irlanda, España y otros países que hacen ajustes”,me dijo el lunes por
teléfono desde Dublín Michael Taft del sindicato Unite en Dublín. El FMI
ha reconocido que, por errores de metodología quirúrgica, los cirujanos
de la economía de oferta europea han matado al paciente.
El fondo añade
que “se debería utilizar objetivos estructurales fiscales (desagregando
el componente cíclico) en lugar de metas nominales que serán afectados
por condiciones económicas”. Pese a ello, Europa sigue insistiendo en la
reducción acelerada del déficit nominal en España , Italia y otros
países.”
Los ajustes fiscales hacen tanto daño económico en esta
coyuntura ya que -al igual que en Japón hace 20 años – no hay
posibilidad de compensarlos con recortes de tipos de interés ya que
estos están ya casi en cero. Richard Koo, el economista jefe de Nomura
en Tokio, que logró convencer a las autoridades japonesas de dar marcha
atrás en su política de ajustes a finales de los años noventa, ha
advertido que los ajustes en España “prolongarán la recesión” y acabarán
agravando el problema de la deuda.
Y efectivamente,según las últimas previsiones del fondo , la recesión
española será dos veces más profunda en el 2013 de lo que el FMI preveía
hace solo seis meses, con un descenso del 1,3% del PIB en el 2013." (Rebelión, 11/10/2012, Andy Robinson
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