23.10.12

La cosmovisión político-económica de un representante de las 400 familias catalanas... salarios bajos (en Cataluña también)

"Isidro Fainé -o Isidre, depende del lugar y las circunstancias- es, como es sabido, presidente de CaixaBank y de la Confederación Española de Ejecutivos y Directivos (CEDE). Un miembro muy pero que muy representativo de esas 400 familias que según el senyor Millet-Palau-Convergència (que sabe muy bien en este caso de qué habla) mandan en Catalunya, un “gran señor de Barcelona” que suele formular mejor que bien sus intereses, sus posiciones y su concepción del mundo y de las clases que representa.

 En un artículo publicado el pasado martes en el diario global-imperial que llevaba por título “La clave, la internacionalización” [1], escrito por él o por algún ayudante, mostraba algunas aristas de esa cosmovisión. 

Para a saber a qué atenernos en esta España ultraconservadora en posición firmes y rescate y en esta Catalunya dirigida y hegemonizada hasta el momento por convergentes, unionistas y afines, vale la pena reparar en algunos de sus argumentos y reflexiones.

La tesis defendida: el éxito del sector exterior de la economía va a ser decisivo para la salida de España –no habla aquí don Isidre sólo de Catalunya- de la crisis. (...)

Hablando básicamente para sus correligionarios, el presidente de Caixabank señala que, a pesar de la gravedad de la situación, ahora más que nunca, “debemos distanciarnos de las dificultades —que no ignorarlas—, reflexionar, analizar nuestra estrategia, nuestros cimientos, y reconocer en ellos nuestras fortalezas”.

 Fortalezas, añade, que, por muchos errores cometidos (errores que no ejemplifica), “siguen estando ahí”. Él quiere destacar en su artículo “una fortaleza concreta, no solo por la trascendencia que ha adquirido durante este periodo de dificultad sino, sobre todo, por su exitosa trayectoria durante más de una década”. La fortaleza señalada: “la capacidad de internacionalización de las empresas españolas”.

Los datos esgrimidos: entre 2000 y 2008, el volumen de exportaciones españolas creció un 5% anual. Si esta cifra es encomiable, su avance desde 2010 ha sido espectacular “con un crecimiento anual promedio del 7%”. 

Junto a las alemanas, las empresas españolas han sido “de las primeras en recuperarse de la debacle del comercio mundial en 2009 y de las pocas, en Europa, que ya han superado sus niveles de antes de la crisis”. (...)

Por ello, añade, y no tiene ninguna vergüenza en señalar este nudo antisocial, “las ventajas en competitividad-precio cosechadas desde el inicio de la crisis constituyen un factor de apoyo imprescindible –SLA: im-pres-cin-di-ble- en un entorno cada vez más competitivo”.

 ¿De qué ventajas están hablando don Isidre? De esta, por ejemplo, la cita él mismo: los costes laborales unitarios españoles en relación a los de la Eurozona han retrocedido 13 puntos porcentuales desde su máximo en 2008.

 ¡El 13% y en menos de cuatro años! ¿Está claro quien está pagando, es decir, sufriendo, los costes sociales y existenciales de la acometida empresarial, del éxito exportador de nuestras empresas? Ni que decir tiene que según don Isidre el sendero antiobrero recorrido es el mismo sendero que debe seguir recorriéndose. ¡Es esencial!

Con el abyecto lenguaje neoliberal de todos los días, don Isidre señala que las “dificultades del mercado interno” en el –acaso para consolarnos- corto plazo, componen también “una palanca de impulso para que más empresas españolas se animen a salir al exterior”. 

Aquí, en España (incluida Cataluña), está señalando don Isidre, hay muy poco que pelar por el momento. Y durante “un período prolongado” y en el “corto plazo” (sic), tampoco."                (Salvador López Arnal, Rebelión, 18/10/2012)

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