10.10.12

La crisis está yendo directamente al corazón de la clase media. El miedo se ha apoderado de ella. Es tal el pánico, que aceptan sin rechistar todas y cada una de las agresiones que el gobierno anterior y el actual perpetraron y perpetran contra ella

"Sabemos lo que nos está pasando; estamos en un estado de emergencia absoluta y parece que da lo mismo que gobiernen unos u otros, como lo pone de manifiesto lo ocurrido desde 2008 hasta hoy. 

Y no parece que las opciones que se dibujan en el horizonte, desde la extrema izquierda a la extrema derecha, vayan a dar respuesta positiva a los problemas que acarrea nuestro país. (...)

La crisis está yendo directamente al corazón de la clase media cuyas expectativas en estos momentos quedan vedadas para el ascenso y apuntan directamente al descenso. El miedo se ha apoderado de ella que, como el del chiste, a lo más que aspira es a quedarse como estaba. 

Es tal el pánico, que aceptan sin rechistar todas y cada una de las agresiones que el gobierno anterior y el actual perpetraron y perpetran contra ella. Se acepta la subida brutal del IVA o los recortes sanitarios y educativos sin apenas parpadear; a lo más, una tibia protesta por el aumento de las tasas universitarias o por el copago farmacéutico; se congelaron las pensiones y se reza para que no se bajen más de lo que ya se ha hecho. No parece que quepa la menor duda de que es la clase media la receptora de semejante agresión. ¿Por qué?  (...)

Según estadísticas de la UE, de aquí al año 2015, el 5% de la población activa de nuestro país se dedicará a la producción de alimentos, el 15% a fabricar productos industriales y el 80% restante, más de las tres cuartas partes de la población activa, lo hará a producción de servicios, sean estos para atender a empresas o para personas, y dentro de esos servicios, los relacionados con las nuevas tecnologías que, cada día, adquieren mayor presencia y relevancia. (...)

¿Y cuáles son esos servicios en los que se va a emplear a la mayor parte de la población activa? Además de aquellos relacionados con servicios a las empresas y a las nuevas tecnologías, no cabe la menor duda que la sanidad, la educación y la discapacidad en cualquiera de sus variantes van a adquirir una importancia extraordinaria en la sociedad. 

Para la ideología socialdemócrata esos servicios no son mercancías que se puedan comprar y vender en función de las posibilidades económicas de cada ciudadano, sino derechos que deben ser garantizados por el Estado.

 La operación ideológica puesta en marcha a raíz de la crisis económica tiene como objetivo trasladar a la mente del ciudadano que esos derechos han dejado de serlo y que a partir de esta situación de dificultad y de recortes, habrá que pagar por el uso de los mismos.  (...)

¿Y a quién habrá que pagar? Al Estado si este se responsabiliza de la prestación de esos servicios o a la iniciativa privada si consigue demostrar que su gestión a la hora de prestar esos servicios resulta más eficiente y más barata.

 Volveremos al Estado de beneficencia, donde una parte de la población no tendrá más remedio que ser asistida benéficamente en educación y en sanidad y a una sanidad privada, a una educación de pago y a unos discapacitados comprando los servicios que necesiten si ellos o sus familias están en condiciones de pagarlos.

La crisis, en su etapa actual, ya no es otra cosa que una gran operación ideológica tendente a devolver al mercado lo que el mercado considera que es suyo.

 Para salir de esta crisis, la clase media no tiene más que dos caminos: o aceptar lo antes posible, y con todas sus penosas consecuencias, que el ultraliberalismo ha triunfado, o rebelarse contra este estado de cosas y pelear para que no se salgan con la suya quienes pretenden hacerle tragar que las cosas son así y que esta medicina, en forma de crisis, producirá sus efectos cuando se vaya tomando gota a gota, viernes a viernes."           ( , El País, 29 SEP 2012)

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