24.10.12

“Las agencias de calificación dan calificaciones sistemáticamente mejores a los bancos que proporcionan a la agencia una gran cantidad de negocio". Todo quea en casa...

"Un estudio recién publicado por el Banco Central Europeo (BCE) muestra que las agencias de calificación tratan de forma más benevolente a los bancos que les proporcionan negocio por otras vías. Los resultados del estudio sugieren que “existen conflictos de intereses entre los bancos y las agencias de calificación que parecen alterar el proceso de calificación”.

 “Las agencias de calificación dan calificaciones sistemáticamente mejores a los bancos que proporcionan a la agencia una gran cantidad de negocio por calificar bonos de titulización de activos”, añade el informe.

El estudio publicado por el Banco Central Europeo está realizado a partir de una muestra de 38.753 calificaciones de bancos de Estados Unidos y Europa recogidas de forma trimestral desde 1990 hasta 2011. Dichas calificaciones han sido realizadas por las tres principales firmas del sector: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

 El informe está firmado por el español David Marqués Ibáñez, economista del Banco Central Europeo; por Sam Langield, del supervisor financiero británico (FSA) y de la Junta Europea de Riesgos Sistémicos, y por Harald Hau, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Ginebra, que han contado con la ayuda de una veintena de economistas y colaboradores para su trabajo. (...)

El informe se hace eco de algunos de los errores garrafales en la calificación que han tenido las agencias, entre los que los más sonados son algunos como el caso de Lehman Brothers o de las titulizaciones de hipotecas basura en Estados Unidos. El estudio trata de ver la relación entre las calificaciones concedidas por las agencias y su situación real de riesgo dos años después de recibir esas notas. 

El análisis se ha hecho en términos relativos u ordinales. Es decir, trata de ver si aquellos bancos que tienen mejores calificaciones siguen siendo luego los que tienen una mejor posición relativa. Las conclusiones son demoledoras.

“Nuestros resultados sugieren que las agencias asignan calificaciones más positivas a los grandes bancos y a las entidades con más probabilidades de proporcionar a la agencia de calificación negocios adicionales de calificación de valores”, señala el estudio. “Estas distorsiones competitivas son económicamente importantes y ayudan a perpetuar la existencia de bancos demasiado grandes para caer”, añade.

 Los autores recogen que el sesgo a favor de los grandes bancos puede estar relacionado con los conflictos de intereses relacionados con el tamaño y el poder económico de las entidades y, en una pequeña parte, con el mayor respaldo por parte de los Estados. El informe señala que ese sesgo es económicamente significativo y que equivale a un abaratamiento del coste de financiación de unos 40 puntos básicos.

Pero ese favoritismo se acentúa en el caso de los bancos que son buenos clientes de las agencias de calificación, según se deduce del análisis de 1.189 emisores de bonos de titulización de activos con un valor nominal de seis billones de dólares (unos 4,6 billones de euros), realizado por los autores del estudio.

 “Cuanto más utiliza un banco una agencia de calificación concreta para la calificación de sus emisiones de bonos de titulización, mayor es la recompensa de esta agencia al banco en forma de una mejor calificación crediticia”, dice el informe. “Consideramos que esto representa una clara prueba de que los conflictos de interés en el negocio de la titulización de activos ponen en peligro la calidad de las calificaciones crediticias de los bancos”, concluye.
 
La conclusión del informe es que, “a la luz de las deficiencias en el proceso de calificación actual, deben fomentarse fuentes alternativas de información de calificación crediticia”. En particular, los autores propugnan que se exija una mayor cantidad y calidad de información pública a las entidades financieras para facilitar análisis de calificación crediticia mejores y más baratos y “reducir el poder y la exorbitante influencia de las agencias de calificación en el sistema actual”.

El informe llega a decir que, con los cambios en la regulación que reducen la dependencia de las agencias, ciertos segmentos de la calificación crediticia podrían llegar a ser productos básicos de bajo coste dominados por organizaciones sin ánimo de lucro. Está por ver."    (El País, 20/10/2012)

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