"Cada vez más voces hablan de que la deuda de España es ilegítima o que al menos podría serlo una parte, ¿está de acuerdo?
Si partimos de la idea de que la deuda ilegítima es la que es
impuesta a los pueblos sin que sea el resultado de una decisión
soberana, entonces sí, podríamos hablar de deuda odiosa. Por ejemplo,
gran parte de la deuda que tenemos en España y Europa procede de la
presión que han hecho los bancos privados para que el BCE no sea un
auténtico banco central.
Hemos calculado que si desde 1989 hasta 2011,
la deuda primaria del estado se hubiera financiado con un banco central
al 1%, la deuda que tendría España ahora sería del 14% del PIB y no del
90%. Eso significa que tenemos una deuda acumulada que es el resultado
de una opción que se ha impuesto y sobre la cual los ciudadanos no hemos
tenido libertad de pronunciarnos. Incluso cuando en algún país han
dicho que no a los tratados europeos se han conseguido aprobarlos con
mil trampas.
También la deuda que es resultado de manipulaciones de los inversores
especulativos en los mercados financieros se podría considerar
ilegítima. Lo que está claro es que la mayor parte de la deuda que
tienen los países de la periferia europea se debe a políticas impuestas,
que no son deseables, porque benefician muy directamente solo al grupo
de población que ha tenido poder para imponerlas, luego desde ese punto
de vista podríamos tener derecho a decir que no debe pagarse.
Pero, ¿es viable que se reconozca como ilegítima nuestra deuda?, ¿cómo sería ese proceso?
En primer lugar hay que evaluar la deuda, saber de dónde viene. En
2008, 2009 y 2010 España se ha endeudado del orden de 122.000 millones
de euros para pagar deuda, es decir, deuda para pagar deuda que venía de
operaciones especulativas, de un auténtico terrorismo financiero.
¿Es
legítimo que nos hayamos tenido que endeudar porque no se han querido
regular los mecanismos financieros? Habrá una parte de la deuda que sea
claramente ilegítima, otra parte que podamos considerar como resultado
de un mal modelo de crecimiento que, al fin y al, cabo hemos asumido, y
luego habrá que valorar su pago.
Cuando en los últimos años se han declarado deudas ilegítimas, por
ejemplo, que EEUU ha reconocido a otros países ha sido porque quería
apoyar a esos Estados. Es una decisión muy discrecional, política. En
cualquier caso, es un tema que antes o después habrá que poner sobre la
mesa, porque la deuda europea es materialmente imposible de pagar.
Por
lo tanto, habrá que hablar de posibles reestructuraciones de la deuda,
de quitas o de otras medidas. Incluso quitando en medio la parte de
deuda odiosa, ni el resto se podría pagar. Ni Alemania podría pagar la
deuda que tiene acumulada, sólo puede ir financiándola poco a poco y,
sobre todo, a cuenta de que aumente nuestra prima de riesgo. Tampoco
EEUU podrá pagar nunca la deuda que tiene.
¿Cuáles serían las consecuencias de no pagar la deuda o de hacer una quita?
Que habría acreedores que pondría el grito en el cielo y que tendrían
que sentarse con esos estados para negociar. Esos acreedores tienen
mucho poder y presionarían a las autoridades políticas, a los organismos
internacionales y habría amenazas de todo tipo. Esa es una decisión
nacional, soberana, que se podría tomar y que sería exitosa en la medida
en que tuviera un apoyo social importante, no sólo dentro de ese país,
sino en otros.
Si lo que le queda a España dentro del euro es un camino que va a
llevar a perder renta, a desindustrializarse definitivamente, a perder
la actividad productiva y a una ruina económica sin parangón, a lo mejor
hay que plantearse estar fuera del euro, protegerse y generar espacios
de convergencia con otros países.
¿Y cómo se financiaría España entonces, si probablemente no podría acudir a los mercados internacionales?
Un planteamiento de impago o de reestructuración de la deuda no puede
considerarse aislado, tiene que ir acompañado de otras medidas: de un
plan de regeneración económica, de nuevos mecanismos de financiación de
la economía, que no son fáciles, porque no te van a financiar desde
fuera… Pero hay posibilidades en ese sentido: una reforma fiscal que
grave a la población más rica, una reforma del sistema bancario, la
creación de cajas de depósitos…
¿Todo eso se podría hacer sin salir del euro?
Sí, perfectamente. Además, Alemania no nos va a echar nunca del euro,
ni a Grecia tampoco, porque es la principal beneficiaria de nuestra
presencia. Alemania se opondrá con toda su fuerza mientras esté
gobernada por grupos representantes del capital financiero a que haya
una nueva articulación política y financiera de Europa. Lo que hay que
hacer es empezar a plantear que así no, y que si esto sigue así quizá
España debería estar en otro sitio.
¿Dónde?
Si lo que le queda a España dentro del euro es un camino que va a
llevar a perder renta, a desindustrializarse definitivamente, a perder
la actividad productiva y a una ruina económica sin parangón, a lo mejor
hay que plantearse estar fuera del euro, protegerse y generar espacios
de convergencia con otros países. A lo mejor la solución es un espacio
formado por los países mediterráneos. Lo que dice Europa no tiene por
qué ir a mesa. Hay que adoptar una postura más beligerante." (Juan Torres López, Attac España, 24/10/2012)
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