"(...) la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) de España ha hecho
públicas las ayudas públicas a la banca durante el año 2010, que
representan más del 94% del total. Estas ayudas equivalen el 8,2% del
PIB español. (...)
Entre esas distorsiones e ineficiencias pueden estar las inyecciones
de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) a la banca. Cuenta Stiglitz
(El precio de la desigualdad, Taurus) la siguiente fábula: si un banco
puede pedir dinero prestado al BCE a un tipo de interés próximo a cero y
compra bonos a largo plazo de los Estados, por ejemplo, al 3%, eso
supone un beneficio del 3% por no hacer nada.
Si al sistema bancario se
le presta un billón de euros, es un suponer, ello supone un regalo de
30.000 millones de euros (superior por ejemplo, al monto de los recortes
que tendrá que hacer España el año que viene para ajustar su porcentaje
de déficit a las exigencias de la UE).
Además, hasta hace poco los
bancos también podían depositar el dinero prestado por el BCE en el
propio BCE y recibir intereses por esos depósitos, lo que significa otra
transferencia (semioculta) de los contribuyentes a los bancos.
Estas prácticas desincentivan los préstamos a particulares, más
arriesgados. El BCE no ha impuesto condiciones a los bancos que
recibieron esos fondos: ni condiciones para mantener el flujo de
créditos a las familias y empresas (más allá de las declaraciones
retóricas) ni condiciones para no utilizar el dinero con el objeto de
pagar las bonificaciones astronómicas y fuera de mercado de sus
directivos.
Se precisa una explicación pública en los Parlamentos del balance de todas estas muletas públicas" (Joaquín Estefanía , El País, 29 OCT 2012)
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