7.11.12

Para Nines, pagar 700 euros mensuales por un piso que podría alquilar por 300 euros se ha convertido en un angustioso runrún mental

"Nines Díaz, de 39 años y madre de una adolescente, adquirió en 2004 un piso en San Martín de la Vega, 31 kilómetros al sur de Madrid. Le costó 144.000 euros y paga una hipoteca de 700 euros al mes. Entonces estas cifras tenían sentido, pero hoy están muy por encima de mercado

Su barrio, El Quiñón, ha sufrido en estos años un importante deterioro. Muchos vecinos han sido desahuciados y sus viviendas, ahora vacías y de los bancos, están siendo okupadas por decenas de familias y personas que vienen y van. Comprar un piso en la zona cuesta ahora 35.000 euros. Y ni con ese precio se venden.

Para Nines, pagar 700 euros mensuales por un piso que podría alquilar por 300 euros se ha convertido en un angustioso runrún mental. “Ves que el piso ya no lo vale y te preguntas, ¿qué estoy pagando? Si por 500 euros podría alquilar hasta un chalé. ¿Me merece la pena estar pagando tanto de más?”. 

A la sensación de estar tirando el dinero se une el miedo a perder el trabajo. “Estamos asustados. En la empresa de distribución de material médico en la que trabajo nos han hecho un ERE temporal del 25% [ERTE] y mi marido trabaja en un supermercado donde cada día ve cómo cae la caja”.

 La madrileña está sufriendo el estrés emocional de estas preocupaciones: “Duermo fatal, nunca más de cuatro horas porque a las cinco me despierto. Y para conciliar el sueño tomo calmantes y ansiolíticos. No puedo dejar de pensar en toda la situación, no dejo de pensar en si no lo hubiese comprado. Me siento estafada; estafada por el mundo”.
 
En 2006, Manuel (nombre ficticio) y su mujer compraron una casa en Ávila para pasar los fines de semana con sus hijos. Una casa amplia con jardín y vistas por la que pidieron un crédito de 280.000 euros. La disfrutaron un par de años, después se divorciaron. “Lo de los niños, los horarios, todo eso lo llevamos bien. Lo que está siendo horrible es lo de la casa”.
La vivienda, por la que pagan una hipoteca de 1.100 euros, lleva más de un año en venta. Empezaron ofertándola por 290.000 euros y en estos momentos piden 235.000. Aun suponiendo que lograran venderla, tendrían que pedir un nuevo crédito por la diferencia.

Ya lo han hablado con la entidad, que les pide que hipotequen una segunda vivienda de la familia de ella para concederles este nuevo préstamo. “Todo para pagar unos 40.000 euros por nada, porque la casa ya no será nuestra”, recalca Manuel. La entidad les ha explicado que tienen dos opciones, seguir pagando 1.100 euros al mes durante dos años o pagar 100 euros al mes durante 30 años. 

“Pagando todos los meses, más allá de la jubilación, 100 euros por algo que no tienes, recordándote cada mes tu error”, dice. “Pienso mucho en todo esto. La sensación de ‘la cagué’ no me la puedo quitar de encima. Te sientes perdedor, con una lacra de por vida. Es muy duro. Y obsesivo”.

 Detrás de la burbuja inmobiliaria hay decenas de personas que, como Manuel y Nines, lidian cada día con las preocupaciones de un mercado inmobiliario que se ha puesto patas arriba. 

En el mes de mayo, el portal inmobiliario idealista.com registró su récord “absoluto” de bajadas de precio, tanto en volumen como por cantidad: 47.340 vendedores recortaron los precios en sus viviendas en venta con un descuento medio del 12%. Y detrás de muchas de esas rebajas hay horas de sufrimiento."            (El País, 30/10/2012)

No hay comentarios:

Publicar un comentario