16.1.13

¿Cuáles han sido los efectos de que el BCE haya concedido a los bancos ese billón de euros a un tipo del 1%?

"En 2012, los bancos han usado ese caudal de liquidez para comprar de forma masiva títulos de deuda pública de sus respectivos países. Tomemos por ejemplo a España. El BCE, a través del LTRO, ha prestado a los bancos españoles 300.000 millones de euros a 3 años con un tipo de interés del 1%. |7|. 

Con una parte de este dinero, los bancos han incrementado fuertemente sus adquisiciones de títulos de deuda emitidos por el estado español. La evolución ha sido espectacular. A finales de 2006, los bancos españoles eran titulares de deuda pública de su país por un valor de sólo 16.000 millones de euros, mientras que en 2010, tras haber incrementado la compra de deuda pública, esa cantidad pasó a 63.000 millones.

 En 2011 aumentaron aún más las compras, llegando a ser titulares de 94.000 millones de euros en deuda española. Gracias al LTRO, las adquisiciones se dispararon, literalmente. El volumen del que son titulares los bancos se duplicó en el lapso de unos meses hasta alcanzar, en julio de 2012, los 184.500 millones euros. |8|

Es necesario mencionar que es una operación muy rentable para ellos. Habiendo recibido el dinero al 1%, pueden comprar con él títulos de deuda española a 10 años con un interés que ha variado entre el 5,5 y el 7,6% en el segundo semestre de 2012.

Veamos a continuación otro ejemplo: Italia. Entre finales de diciembre de 2011 y marzo de 2012, los bancos italianos reciben créditos del BCE por valor de 255.000 millones de euros en el marco del LTRO |9|. Mientras que a finales de 2010 tenían títulos de deuda pública de su país por valor de 208.300 millones de euros, a finales de 2011, pocos días después de que el LTRO comenzase a funcionar, el montante era de 224.100. 

A partir de ese momento, los bancos emplearon los créditos que recibían del BCE para comprar títulos de deuda italiana. En septiembre de 2012, llegaron a ser titulares de 341.400 millones de euros |10|. Lo mismo que en el caso español, la operación reporta una alta rentabilidad a los bancos: han recibido el dinero al 1% y con la compra de deuda italiana a 10 años obtienen un interés que ha variado entre el 5 y el 6,6% en el segundo semestre de 2012.

Este mismo fenómeno se ha producido en la mayor parte de los países de la zona euro. Se ha producido una reubicación de una parte de los activos de los bancos europeos en dirección a su país de origen. En concreto, se constata que durante 2012 se ha producido un aumento sustancial del porcentaje de la deuda pública de un país dado que está en manos de instituciones financieras de ese mismo país. 

Este hecho ha tranquilizado a los gobiernos de la zona del euro, en particular a los de España e Italia, pues vieron que tenían menos dificultades para vender a los bancos los títulos de deuda que emitían.

 El BCE parecía haber encontrado la solución. Con sus préstamos masivos a los bancos ha conseguido salvarlos de una situación crítica, al tiempo que evitó que algunos estados tuviesen que poner en marcha nuevos planes de salvamento del sector bancario.

 El dinero cedido en préstamo se empleaba, en parte, para adquirir títulos de deuda pública de los estados de la zona euro. Con ello se consiguió frenar el ascenso de los tipos de interés de algunos de los países más frágiles e incluso llevó a una bajada del de algunos otros.

No es difícil comprender que, desde el punto de vista de los intereses de los ciudadanos de los países en cuestión, habría sido necesario adoptar un enfoque completamente diferente. El BCE debería haber concedido los préstamos directamente a los estados y a un interés por debajo del 1% (como lo ha hecho con los bancos privados desde mayo de 2012), o incluso a interés cero. Igualmente, habría sido necesario socializar los bancos, poniéndolos bajo el control de los ciudadanos.

En vez de ello, el BCE ha puesto toda su atención en los bancos privados y les ha abierto una línea de crédito ilimitada a un tipo de interés bajísimo (de entre el 0,75 y el 1%). Bancos que, a su vez, han hecho un uso dispar de este maná estatal. 

Como acabamos de ver, por una parte, han comprado deuda soberana de países que, como España e Italia, se encontraba sometidos a una gran presión y se han visto obligados a concederles una remuneración elevada (de entre el 5 y el 7,6% en la deuda a 10 años). Por otro lado, del crédito que les concedió el BCE, han depositado una parte… ¡en el BCE! 

Los bancos tenían en el BCE entre 300.000 y 400.000 millones de euros en depósitos a un día con una remuneración del 0,25% a principios de 2012 y del 0% desde mayo de 2012. 

 ¿Por qué hacen esto? Porque deben mostrar al resto de banqueros y al resto de actores privados que conceden créditos (money market funds, fondos de pensión, compañías de seguros) que disponen permanentemente de dinero líquido con el que poder hacer frente a la explosión de las bombas de relojería que se encuentran escondidas en sus libros contables. 

Si no tuviesen ese dinero líquido, los posibles prestamistas les darían la espalda o les obligarían a aceptar tipos de interés muy elevados. Otra medida que aplican los bancos para tranquilizar a los prestamistas privados es la compra de deuda soberana de estados que no presentan riesgos a corto o medio plazo: Alemania, Países Bajos, Francia… 

Y lo hacen con tal avidez que estos países pueden permitirse venderles su deuda a 2 años con un tipo de interés del 0% o incluso con un rendimiento ligeramente negativo (sin descontar el efecto de la inflación).

 Los intereses pagados por Alemania y el resto de países considerados como financieramente sólidos se han reducido considerablemente gracias a la política seguida por el BCE y al agravamiento de la crisis que afecta a los países llamados periféricos. Hemos asistido a una huida de capitales de la periferia europea en dirección al centro. 

Los títulos alemanes son tan fiables que, en caso de necesidad de dinero líquido, se pueden vender sin pérdidas de un día para otro. Los bancos no los compran con la perspectiva de conseguir ganancias, sino para tener cierta cantidad de dinero permanentemente disponible (sea en el BCE o en forma de títulos absolutamente líquidos) que les permita dar impresión de solvencia (a menudo falsa) y poder hacer frente a imprevistos que se puedan presentar. 

El beneficio lo sacan prestando dinero a España e a Italia, con lo que contrarrestan las perdidas que pudiesen sufrir con sus títulos de deuda alemana. Es de gran importancia señalar que los bancos no han incrementado el número de préstamos a las familias ni a las empresas, a pesar de que uno de los objetivos oficiales de los préstamos concedidos por el BCE era que aumentasen aquellos con el objetivo de estimular la economía."        (Eric Toussaint, CADTM, Attac Madrid, 10/01/2013)

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