11.1.13

Grecia puede ser el futuro de Europa. Las prácticas laborales se van pareciendo cada vez más a las de China. La urdimbre moral de las relaciones sociales entre las personas, los lazos de amistad, solidaridad y hospitalidad están siendo debilitados

"Los recortes en el gasto público y los aumentos de impuestos durante una depresión siempre contraen la demanda, aumentan el desempleo y detienen el crecimiento. Los ingresos fiscales caen, mientras los gastos por prestaciones por desempleo y otras partidas sociales se disparan. 

El déficit aumenta, los objetivos de la política fiscal se incumplen, lo cual lleva a aplicar nuevas medidas de austeridad para tratar de reducir la brecha. Se trata de una espiral viciosa dictada por la idolatría tóxica de la teoría económica dominante. (...)

Pero el fracaso y la responsabilidad de la elites griegas es si cabe aún mayor. Fueron los políticos, banqueros y patrones de los medios de comunicación quienes acabaron poniendo su país de rodillas tras 40 años de ejercicio inmisericorde de su capitalismo corrupto y clientelar. 

Harán lo imposible para retrasar el final inexorable de su modus vivendi. Grecia constituye un caso de manual de un proceso de descomposición moral y colapso político de un sistema de poder. Existes muchas evidencias de que el gobierno griego maquilló las cifras macroeconómicas en 2001 para conseguir entrar en el euro. 

La espiral imparable de créditos y acumulación de deuda fue entonces utilizada por las elites gobernantes para engrasar a fondo los mecanismos clientelares. El gobierno de Papandreu actualizó las cifras del déficit, pasando del 3% al 15,4% y provocando así la intervención europea.

 Para taparlo todo, cada paquete de medidas que se aprobaba significaba un aumento de la deuda. En 2009, la deuda griega representaba el 120% del Producto Interior Bruto. Al año siguiente ya estaba en el 190% y, tras un sufrimiento indecible de una docena de años, puede que en 2021 se haya reducido al 125%, es decir por encima del guarismo del año 2009.

 Las medidas de austeridad son un multiplicador de la deuda, que no deja de aumentar y actúa como la metástasis de un tumor maligno. 

 La sociedad griega se está hundiendo antes nuestros ojos y la única respuesta consiste en más préstamos para refinanciar los préstamos antiguos, lo cual aumenta la cuantía global de lo que se debe. Es como tomar prestado de la Visa para cancelar la deuda de la Mastercard.

He denominado la combinación de neocolonialismo europeo y obediencia servil de la elite griega “el deseo de deuda”.

Y al ser un “doble genitivo”, el deseo de deuda nos obliga a hacernos dos preguntas a la vez: ¿Quién deseó la deuda y qué desea la deuda? 

La única explicación coherente consiste en que las elites deseaban la deuda, primero a través de su insensata borrachera de gasto y endeudamiento y después a través de los deliberados incrementos en el cálculo de la misma.

 ¿Qué desea la deuda? Puesto que los griegos son deudores, entonces los griegos deben destruir lo viejo y adoptar valores económicos, culturales y morales radicalmente nuevos. Como el platónico pharmakon, la deuda es veneno y cura, maldición y bendición, causa de pasión y a la vez de resurrección.

La austeridad apunta a una reestructuración entera de la vida en el capitalismo tardío sumido en una crisis crónica. Las prácticas laborales se van pareciendo cada vez más a las de China. La urdimbre moral de las relaciones sociales entre las personas, los lazos de amistad, solidaridad y hospitalidad que aun persistían del periodo previo a la modernización capitalista están siendo debilitados. 

La moralidad dominante es ahora el cinismo y el nihilismo. La austeridad puesta a prueba en Grecia se exporta ahora a Portugal, Irlanda, España, Italia y Gran Bretaña. Lo que nos espera es la reinstauración de un capitalismo victoriano a través de un Estado autoritario. Grecia puede ser el futuro de Europa."              (Grecia y el futuro de Europa, de Costas Douzinas, Sin Permiso, 06/01/2013)

No hay comentarios:

Publicar un comentario