"La crisis financiera ha levantado escándalos de corrupción en algunas cajas de ahorros que han terminado en los tribunales.
Los jueces investigan apropiaciones indebidas de varios ejecutivos, lo
que ha provocado una gran indignación social, acentuada porque parte de
las entidades han requerido ayudas públicas de muchos miles de millones,
mientras el Estado recorta servicios básicos a los ciudadanos.
No
parece este el mejor ambiente para dar carpetazo a la actuación del
Banco de España y a la revisión de sus sistemas de supervisión, que ha
tenido fallos evidentes. La Asociación de Inspectores del Banco de
España denuncia en un informe la actitud del supervisor ante las malas
prácticas.
“La forma habitual de reacción ante los indicios de delito es
mirar hacia otro lado”, proclama una frase del último punto del
documento. (...)
En el último punto, titulado “Comunicación al poder judicial de los
indicios de delitos detectados”, se afirma: “La forma habitual de
reacción ante los indicios de delito es mirar hacia otro lado”.
Los
inspectores agregan que “en el trabajo de la inspección aparece con
relativa frecuencia indicios de conductas que pudiera ser delictivas”. (...)
Basta con preguntar el número de comunicaciones de delitos realizados
desde el Banco de España hacia el poder judicial”. Entre 2010 y 2011
solo hubo propuestas de sanción administrativa en CCM y Cajasur. El año pasado sí hubo comunicaciones a jueces sobre la CAM y Banco de Valencia. (...)
Entre los inspectores destacan el hecho de que solo en las entidades
intervenidas se han encontrado indicios de delito. “¿Ninguna otra tenía
trapos sucios?”, se preguntan. Sin embargo, en el Banco de España se
considera que hasta que no se logra el control total de una entidad no
se conocen sus verdaderas irregularidades.
Ejecutivos financieros consultados que han exigido el anonimato,
consideran que si los inspectores investigaran todos estos asuntos se
solaparían con las labores de la fiscalía. También señalan que la
acusación realizada en el informe es de enorme gravedad “porque no
denunciar indicios de delito es un delito. Si conocen casos reales,
deberían haberlos enviado a la fiscalía. De lo contrario, pueden ser
hasta colaboradores”.
Además, se recuerda que las decisiones de enviar o no los indicios
encontrados en una entidad “es una decisión colegiada de la comisión
ejecutiva del Banco de España. Los actuales miembros son los mismos que
en la época Ordóñez, salvo el director general de supervisión, Jerónimo
Martínez Tello, el subgobernador y el gobernador”. (...)
Su acusación es un golpe duro sobre una de las claves de esta crisis:
“La influencia de la industria ha modulado la actual supervisión, de
modo que con un supuesto buen clima de diálogo entre supervisor y
supervisado, se ha relajado la aplicación de medidas correctivas sobre
las deficiencias observadas por los inspectores”.
Para evitar dudas,
concluyen: “En la resolución de la crisis se ha actuado de un modo
excesivamente suave con relación a infracciones que podrían considerarse
como tipificadas de muy graves y que afectan a la solvencia y a la
gestión; se ha sido laxo en la política de remuneraciones
estratosféricas de gestores de entidades (particularmente en cajas,
muchas de las cuales han acabado parcial o totalmente nacionalizadas) o
en situaciones como las de Alfredo Sáez y otros directivos condenados penalmente”.
En su opinión, la falta de ejecutivos expertos en riesgos financieros
en la cúpula del Banco de España ha facilitado que se comentan errores
graves y la injerencia. “Se ha actuado de un modo condescendiente con la
mala gestión”, apuntan.
En uno de los textos a pie de página afirman
que en 2010, el supervisor rebajó las provisiones exigidas “básicamente
para salvar la cuenta de resultados de alguna entidad”. Ningún inspector
cita casos concretos, pero 2010 fue un año especialmente complejo para
Bankia, clave en la crisis financiera española." (El País, 05/01/2013)
“Las principales denuncias
“No existe en la actualidad un procedimiento de rendición de cuentas y el sistema implantado de facto carece de la necesaria transparencia”.
“Los procesos de tomas de decisiones son inadecuados y poco transparentes: [...] hay un excesivo nivel de filtros que solo tienen sentido para modular las conclusiones de la inspección”.
“La influencia de la industria [...] ha modulado la actual supervisión [...] se ha relajado la aplicación de medidas correctivas sobre las deficiencias observadas por los inspectores”.
“Se ha perdido la práctica habitual en otros momentos de la emisión de actas de inspección, que han sido sustituidas por relaciones de hechos o meras recomendaciones”.
“Las peticiones de la inspección [a las entidades] son desatendidas”.
“Se ha actuado de un modo excesivamente suave en relación con infracciones [...], se ha sido laxo en la política de remuneraciones estratosféricas [...] o en situaciones como las de Alfredo Sáenz y otros directivos condenados penalmente”.
“Los problemas se conocían, simplemente ha habido una falta de actuación”.
“La forma habitual de reacción ante los indicios de delito es mirar hacia otro lado. En el trabajo de la inspección aparecen con relativa frecuencia indicios de conductas que puedieran ser delictivas. No obstante, la finalidad del trabajo inspector se orienta hacia la detección de deterioros y evaluación de la gestión [...]. Esta circunstancia unida a la dificultad de probar conducta delictuales complejas hace que no se trabaje activamente en la persecución del delito”.
Entre el informe de la inspección y la toma de decisiones de la Comisión Ejecutiva del Banco de España hay un excesivo nivel de filtros que solo tienen sentido para modular las conclusiones de la inspección, de modo que el informe de los inspectores no figura entre los documentos de los que dispone la Comisión Ejecutiva”, reza un informe elaborado por los inspectores en sus primeras páginas.
Y añaden: “Todo ello ha conformado una organización en el Banco de España en la que se ha debilitado la autonomía funcional y/o la técnica de los inspectores, que perjudica el desarrollo efectivo de su tarea supervisora”. (...)
La crítica de la Asociación es de gran calado porque sugiere que se ha modificado el sentido del informe del inspector que ha analizado la situación de una entidad con profundidad.
La acusación llega tras una crisis financiera que dura ya más de cuatro años y en donde ha sido necesario socorrer a dos tercios de las antiguas cajas con más de 50.000 millones de dinero público.
La acusación de injerencia política en la actuación del Banco de España se ha acentuado en los últimos años, marcados por la quiebra de Bankia, que puso a España al borde del rescate total." (El País, 07/01/2013)
“Las principales denuncias
“No existe en la actualidad un procedimiento de rendición de cuentas y el sistema implantado de facto carece de la necesaria transparencia”.
“Los procesos de tomas de decisiones son inadecuados y poco transparentes: [...] hay un excesivo nivel de filtros que solo tienen sentido para modular las conclusiones de la inspección”.
“La influencia de la industria [...] ha modulado la actual supervisión [...] se ha relajado la aplicación de medidas correctivas sobre las deficiencias observadas por los inspectores”.
“Se ha perdido la práctica habitual en otros momentos de la emisión de actas de inspección, que han sido sustituidas por relaciones de hechos o meras recomendaciones”.
“Las peticiones de la inspección [a las entidades] son desatendidas”.
“Se ha actuado de un modo excesivamente suave en relación con infracciones [...], se ha sido laxo en la política de remuneraciones estratosféricas [...] o en situaciones como las de Alfredo Sáenz y otros directivos condenados penalmente”.
“Los problemas se conocían, simplemente ha habido una falta de actuación”.
“La forma habitual de reacción ante los indicios de delito es mirar hacia otro lado. En el trabajo de la inspección aparecen con relativa frecuencia indicios de conductas que puedieran ser delictivas. No obstante, la finalidad del trabajo inspector se orienta hacia la detección de deterioros y evaluación de la gestión [...]. Esta circunstancia unida a la dificultad de probar conducta delictuales complejas hace que no se trabaje activamente en la persecución del delito”.
Entre el informe de la inspección y la toma de decisiones de la Comisión Ejecutiva del Banco de España hay un excesivo nivel de filtros que solo tienen sentido para modular las conclusiones de la inspección, de modo que el informe de los inspectores no figura entre los documentos de los que dispone la Comisión Ejecutiva”, reza un informe elaborado por los inspectores en sus primeras páginas.
Y añaden: “Todo ello ha conformado una organización en el Banco de España en la que se ha debilitado la autonomía funcional y/o la técnica de los inspectores, que perjudica el desarrollo efectivo de su tarea supervisora”. (...)
La crítica de la Asociación es de gran calado porque sugiere que se ha modificado el sentido del informe del inspector que ha analizado la situación de una entidad con profundidad.
La acusación llega tras una crisis financiera que dura ya más de cuatro años y en donde ha sido necesario socorrer a dos tercios de las antiguas cajas con más de 50.000 millones de dinero público.
La acusación de injerencia política en la actuación del Banco de España se ha acentuado en los últimos años, marcados por la quiebra de Bankia, que puso a España al borde del rescate total." (El País, 07/01/2013)
"Los inspectores consideran que se han dejado de lado los métodos de
Aristóbulo de Juan que resultaron exitosos para resolver crisis
bancarias anteriores.
También recuerdan que en 2005 ellos denunciaron
problemas en los procesos de supervisión y que en mayo de 2006 hicieron
llegar al entonces ministro de Economía, Pedro Solbes,
una carta que alertaba de la concentración de riesgos inmobiliarios de
algunas entidades supervisados entonces por Jaime Caruana, predecesor de
Miguel Fernández Ordóñez.
Pero esto no impide la autocrítica de los inspectores. “En parte
también nosotros hemos fallado y este documento es una forma de dar
cuentas a la opinión pública”, afirma uno de los máximos responsables de
la asociación.
Pero disparan hacia arriba: “El problema no ha estado en
la falta de identificación de los riesgos como en la ausencia de
acciones supervisoras tendentes a mitigarlos. Los problemas se conocían,
simplemente ha habido una falta de actuación”. (...)
Y siguen: “Hay áreas importantes que durante muchos años no se han
visto, como ocurrió con algunas cajas que para no interferir en los
procesos se suspendieron las actuaciones in situ y al alargarse los
procesos” de fusión “resultó que durante tres a cinco años decisivos no
se revisó la inversión de forma mínimamente eficaz”. Y concluyen que
“algunas actuaciones inspectoras pudieron verse paralizadas”.
Los comentarios son una radiografía del sistema perverso que aceleró y
agrandó la debacle financiera. La creencia de que la crisis económica
era pasajera llevó a las autoridades y al Banco de España a fomentar las
fusiones para tapar los excesos inmobiliarios de algunas entidades.
Durante los años que duraron las integraciones —de finales de 2009 a
2011—, la inspección se contuvo para “no interferir” (es decir, para no
incomodar a los gestores) y con la prolongación de la recesión, las
manzanas podridas acabaron con todo el cesto. (...)
Los inspectores creen que hay mucho que hacer para recuperar el
prestigio perdido por la institución y piden que se conceda “la
condición de agentes de la autoridad” a los inspectores con la máxima
categoría como funcionarios de carrera. En resumen, una larga y polémica
carta de Reyes Magos." (El País, 05/01/2013)
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