"La lucha contra el paro no es técnica sino política.
Es así porque el paro no constituye un problema para todo el mundo.
Lo es para quienes no encuentran trabajo remunerado en los mercados.
Pero, curiosamente, lo que supone un grave problema para los grandes
empresarios no es el paro sino el pleno empleo.
Es así porque, cuando se alcanza, los trabajadores son fuertes y
están en condiciones de negociar con éxito las condiciones laborales, es
decir de hacer frente al poder del que depende el bienestar y el
beneficio de unos y otros.
Aunque cueste creerlo, es por ello que a los
capitalistas les interesa que haya niveles de paro elevados, pues así
(aunque en conjunto ganen menos) tendrán en su mano el poder que
necesitan para controlar a la fuerza de trabajo y su retribución.
Eso es especialmente necesario cuando los empresarios no están
dispuestos a competir a través de la calidad o la innovación, como
desgraciadamente ocurre con la mayor parte de la clase empresarial
española.
Entonces tienen que recurrir necesariamente a reducir salarios
aunque es evidente que esa estrategia, empobrecedora, deben revestirla
de algún modo para que sea fácilmente aceptable por la población
trabajadora y por la sociedad en general. (...)
Si hay paro, dirán, es porque hay exceso de oferta de trabajo. Pero
si los salarios bajan, entonces los empresarios contratarán a más
trabajadores y desaparecerá el paro. Si éste existe será entonces “paro
voluntario”, es decir, producido solo porque los trabajadores no quieren
aceptar salarios más bajos.
Desde hace muchos años sabemos que esas ideas son falsas (incluso
matemáticamente insostenibles) y que en realidad solo producen
incrementos del beneficio empresarial. Podría ser que fuesen aceptables
para una empresa en particular pero, a nivel de toda la economía, el
nivel de empleo depende no solo de lo que ocurra en el mercado laboral
sino, sobre todo, en el mercado de bienes y servicios.
Por muy bajos que
sean los salarios, si las empresas no tienen clientes (demanda) no
contratarán a nadie. Y la mayor parte de la demanda la componen los
salarios.
Aplicando estas ideas a la situación española deduciríamos que para
combatir el paro son imprescindibles dos cosas.
La primera, limitar el
poder político de las grandes empresas que imponen su voluntad (su
preferencia distributiva) al resto de la sociedad. Es decir, las que,
para ganar más, en realidad están empeñadas en crear escasez
artificialmente, escasez de actividad productiva que realmente satisfaga
necesidades reales y escasez de empleo estable y de calidad.
La
segunda, garantizar demanda suficiente a las empresas que de verdad
pueden crear empleo, que hoy día son las pequeñas y medianas que
fundamentalmente viven del ingreso de los trabajadores nacionales.
Por tanto, lo mejor que se puede hacer para crear empleo en España es
elevar los salarios, cambiando la pauta de distribución de la renta
para hacerla no solo más justa sino más eficiente económicamente.
Ahora bien, esto no se podrá hacer si no se abordan otras dos
cuestiones (para lo cual también se necesita anular el poder político de
los grandes grupos oligárquicos).
La primera, sustituir las actividades
productivas que vienen actuando como motores insostenibles de la
economía por otras que utilicen los recursos de otro modo y permitan
consumir de forma más satisfactoria, equilibrada y humana.
La segunda,
controlar el dinero y las fuentes de financiación para ponerlas al
servicio de la sociedad." (Juan Torres López, 12/02/2013)
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