"Aurelia Rey, de 86 años, se queda al menos por un día más en el piso
alquilado del centro de A Coruña en el que vive sola desde 1979. En
medio de fuertes altercados con la policía nacional, por dos veces
consecutivas en cinco horas, la presión social de cientos de personas de
todas las edades y condiciones impidió ayer ejecutar la orden judicial
de desalojo por impago dictada contra esta costurera jubilada.
Pero queda solo en suspenso. El Servicio de Notificación y Embargo, encargado de ejecutar resoluciones judiciales, volverá hoy, previo acuerdo con las fuerzas del orden, a poner día y hora para llevar a cabo la expulsión de la octogenaria.
El primer intento fue hace una semana. Y se frustró sin incidentes, también ante una nutrida concentración de personas. Pero ayer la tensión, unida “al engaño y a la trampa”, denunció Stop Desahucios, ya que la policía esperó a que la gente se fuera para intentar, por segunda vez, ejecutar el desalojo, encendieron al rojo vivo los ánimos de vecinos, amigos, activistas y políticos movilizados durante más de seis horas para evitar que Aurelia se quede sin techo por retrasarse en el pago de la renta antigua de alquiler de su vivienda, 126 euros mensuales.
Pero queda solo en suspenso. El Servicio de Notificación y Embargo, encargado de ejecutar resoluciones judiciales, volverá hoy, previo acuerdo con las fuerzas del orden, a poner día y hora para llevar a cabo la expulsión de la octogenaria.
El primer intento fue hace una semana. Y se frustró sin incidentes, también ante una nutrida concentración de personas. Pero ayer la tensión, unida “al engaño y a la trampa”, denunció Stop Desahucios, ya que la policía esperó a que la gente se fuera para intentar, por segunda vez, ejecutar el desalojo, encendieron al rojo vivo los ánimos de vecinos, amigos, activistas y políticos movilizados durante más de seis horas para evitar que Aurelia se quede sin techo por retrasarse en el pago de la renta antigua de alquiler de su vivienda, 126 euros mensuales.
Además de concejales de la oposición municipal (PSdeG, BNG e EU),
también estaban la viceportavoz parlamentaria de AGE y coordinadora de
EU, Yolanda Díaz, y el portavoz del Bloque en la Cámara gallega,
Francisco Jorquera.
Este último fue uno de los concentrados que acabó rodando por el suelo tras enfrentarse con los agentes. La muchedumbre logró romper el cordón policial que cerraba el tramo de la calle Padre Feijóo, entre las plazas de Lugo y Ourense.
Varios jóvenes y los concejales Xosé Manuel Carril (BNG) y César Santiso (EU), tenaces en intentar impedir el acceso al portal del edificio en el que vive la anciana, fueron tirados varias veces contra el asfalto, y también golpeados. Pero no cesaron de llamar a gritos a los funcionarios para que desistiesen de participar “en esta barbarie”.
La petición hizo mella en los bomberos de A Coruña. Acudieron en dos ocasiones y se negaron en redondo a reventar la cadena con la que activistas Stop Desahucios habían logrado clausurar el portal del edificio.
Pero uno de sus mandos, un sargento que prometió “expendientar a todos”, empuñó una sierra eléctrica y se puso manos a la obra. La tensión se disparó y se sucedieron altercados y zarandeos con los policías, mientras acudía cada vez más gente solidaria con la causa de Aurelia. Fue entonces cuando la secretaria judicial decidió suspender, por segunda vez en la jornada, el desahucio.
Entendió que “la seguridad de las personas presentes no estaba garantizada”. Hasta en dos ocasiones acabó también en el suelo el funcionario que la acompañaba. Su carpeta con la orden de desalojo voló por los aires.
Y es que a las 10 horas, cuando acudió la primera vez la comitiva judicial para ejecutar el desahucio, flanqueada por la policía nacional, ya se encontraron con más de 200 personas en el portal, algunas encadenadas a las rejas. El gabinete de prensa del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, portavoz oficial de los juzgados, confirmó sobre las 13.30 horas que se había aplazado la ejecución. “Aurelia se queda, todos juntos podemos”, vitorearon los manifestantes.
Este último fue uno de los concentrados que acabó rodando por el suelo tras enfrentarse con los agentes. La muchedumbre logró romper el cordón policial que cerraba el tramo de la calle Padre Feijóo, entre las plazas de Lugo y Ourense.
Varios jóvenes y los concejales Xosé Manuel Carril (BNG) y César Santiso (EU), tenaces en intentar impedir el acceso al portal del edificio en el que vive la anciana, fueron tirados varias veces contra el asfalto, y también golpeados. Pero no cesaron de llamar a gritos a los funcionarios para que desistiesen de participar “en esta barbarie”.
La petición hizo mella en los bomberos de A Coruña. Acudieron en dos ocasiones y se negaron en redondo a reventar la cadena con la que activistas Stop Desahucios habían logrado clausurar el portal del edificio.
Pero uno de sus mandos, un sargento que prometió “expendientar a todos”, empuñó una sierra eléctrica y se puso manos a la obra. La tensión se disparó y se sucedieron altercados y zarandeos con los policías, mientras acudía cada vez más gente solidaria con la causa de Aurelia. Fue entonces cuando la secretaria judicial decidió suspender, por segunda vez en la jornada, el desahucio.
Entendió que “la seguridad de las personas presentes no estaba garantizada”. Hasta en dos ocasiones acabó también en el suelo el funcionario que la acompañaba. Su carpeta con la orden de desalojo voló por los aires.
Y es que a las 10 horas, cuando acudió la primera vez la comitiva judicial para ejecutar el desahucio, flanqueada por la policía nacional, ya se encontraron con más de 200 personas en el portal, algunas encadenadas a las rejas. El gabinete de prensa del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, portavoz oficial de los juzgados, confirmó sobre las 13.30 horas que se había aplazado la ejecución. “Aurelia se queda, todos juntos podemos”, vitorearon los manifestantes.
La octogenaria bajó
a dar las gracias: “Esto no hay dinero que lo pague”. Pero cuando ya se
disolvía la concentración y desaparecieron los periodistas y las
cámaras, volvió la policía nacional y los funcionarios judiciales.
Cerraron el tráfico de la calle. Fue entonces cuando se montó el lío
mientras volvía a reunirse en la calle un número cada vez mayor de
personas. Nadie se acordó de informar al gabinete del alto tribunal que
se había decidido intentar por segunda vez la ejecución de la orden de
desahucio.
“Nos han mentido”, se indignaba a través de un micrófono un
anciano, erigido en portavoz de Stop Desahucios. Finalmente, al filo de
las 16 horas, Aurelia volvió a bajar para dar de nuevo las gracias. Los
activistas decidieron montar turnos para intentar de nuevo hoy evitar su expulsión." (El País, 18/02/2013)
"A familia Pereira terá que indemnizar Aurelia con 5.000 euros.
"Non vai haber despexo forzoso". Aurelia Rey non será desafiuzada,
após un "acordo amigábel e confidencial" cuxos detalles son privados,
tal e como informou o seu avogado, Antonio Vázquez, esta segunda feira
ás portas do nº9 da rúa coruñesa Padre Feijóo. Porén, segundo puido
saber Sermos Galiza, a familia Pereira terá que indemnizar
Aurelia con 5 mil euros e, pola súa banda, a octoxenaria terá de prazo
até o 1 de maio para abandonar a vivenda en que morou os últimos 34
anos.
"Chegouse a unha solución pactada cuxos termos preferimos manter na
confidencialidade mais que paraliza unha sentencia firme en proceso de
execución, o que supón un fito moi importante na loita contra unha lei
inxusta", subliñou Vázquez, quen enfatizou, así mesmo, que é esta a
primeira vez en que se logra paralizar a execución xudicial dun
desafiuzamento forzoso cunha sentenza firme de por medio e após dúas
tentativas de lanzamento.
"Trátase dunha saída que non é a perfecta, pero que logra por vez
primeira evitar un desaloxo forzoso. Agora faremos un seguimentos para
ver se hai axuda por parte do concello", acrecentou o letrado de Aurelia
namentres ela "descansa logo duns días moi tensos". (Sermos Galiza, 25/02/2013)











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