"Uno de los objetivos más importantes del capital financiero (es decir,
de la banca, de los fondos de alto riesgo y de las compañías de seguros,
entre otras instituciones) es privatizar la Seguridad Social y, muy en
particular, las pensiones públicas. Éstas representan los fondos más
importantes en cualquier país, incluyendo en España. (...)
Es mucho dinero y el capital financiero
quiere meterle mano. Representa una gran golosina. En contra de lo que
se informa a la población en los medios influenciados por el capital
financiero (que son la mayoría), hoy el capital financiero tiene mucho
dinero y va en busca de más.
Éste es su próximo gran proyecto: que esta
reserva pase a manos de las instituciones financieras privadas en lugar
de las públicas (esto también ocurre, por cierto, con la sanidad
pública, de la que hoy tal capital financiero desea la privatización
para poder también meterle mano, beneficiándose de ello. La evidencia de
que esto es así es abrumadora).
Uno de los argumentos que utiliza el
capital financiero a través de sus portavoces o grupos de investigación
afines, como FEDEA, es que el crecimiento de las pensiones públicas es
una de las mayores causas del crecimiento del déficit y de la deuda
pública. Y de ahí la necesidad de que se reduzcan tales pensiones
públicas. (...)
Pues bien, tal argumento es una mentira enorme. Y utilizo el término
mentira deliberadamente. Mis lectores saben que no me gusta utilizar
expresiones en mis escritos que puedan interpretarse por mis
adversarios, que son muchos, como insultos.
Pero es imposible que los
portavoces del capital financiero no sepan que la Seguridad Social es
una institución autónoma que no se contabiliza en el presupuesto del
Estado. No puede, por lo tanto, contribuir al déficit del Estado. Es
más, donde sí están entrelazadas ambas instituciones es en la compra de
la deuda pública por parte de la Seguridad Social.
Los fondos de reserva
de las pensiones públicas son uno de los mayores compradores de deuda
pública del Estado español, tal como ha indicado The Wall Street Journal
en sus series sobre la deuda pública en España. Y lo que es más
preocupante es que el 90% de los fondos de reserva de la Seguridad
Social están invertidos en bonos públicos del Estado. (...)
La Seguridad Social está, pues, resolviendo, en lugar de dificultando,
el llamado problema de la deuda pública española, deuda pública que, por
cierto, ha sido creada artificialmente debido al enorme poder del mismo
capital financiero.
Si el Banco Central Europeo (BCE) (que no es un
Banco Central sino un lobby de la banca) hubiera prestado dinero al
Estado español a los mismos intereses que ha prestado a la banca, hoy
España no tendría ningún problema de deuda pública. (...)
Y ahora que la deuda pública está en
peligro, son, de nuevo, los fondos públicos de la Seguridad Social los
que la salvan.
Esto, que está ocurriendo sin que apenas se conozca, se
está haciendo a un elevadísimo coste: el de que no puedan pagarse las
pensiones del futuro, lo cual no tendrá nada que ver (repito nada que
ver) con la famosa transición demográfica y la supuesta inviabilidad de
las pensiones (debido a que no habrá suficientes jóvenes para pagar las
pensiones de los ancianos), sino con el elevadísimo riesgo de haber
invertido la gran mayoría de los fondos de reserva en la deuda pública
que probablemente el Estado no podrá pagar.
En realidad, los
responsables de los fondos de reserva han actuado bajo presiones del
Estado, comprando y comprando deuda pública en dimensiones claramente
excesivas, poniendo al propio sistema de pensiones en peligro.
A aquellos que continúan alarmando a la
ciudadanía indicando que las pensiones no son viables o que la deuda
pública está causada por las pensiones, hay que señalarles que la
evidencia científica no apoya ni lo uno ni lo otro.
Es más, la deuda
pública podría resolverse fácilmente, bien imprimiendo euros por el
Banco de España y con ello comprar deuda pública (lo cual es permitido
en la normativa del Sistema Europeo de Bancos Centrales) o estableciendo
agencias públicas de crédito que pudieran pedir prestado dinero al
Banco Central Europeo a los mismos intereses que la banca privada (lo
cual es permitido por el artículo 123.1 del Tratado de Lisboa) como bien
documenta Juan Torres en su artículo “Hay alternativas, incluso dentro
del euro” en la revista Alternativas Económicas.
Que no se consideren
estas alternativas, se debe al enorme poder del capital financiero. Así
de claro." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 31 de enero de 2013, en www.vnavarro.org, 31/01/2013)
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