" Nunca tuvimos tanto dinero circulando en el mundo y tan mal repartido. Y
por eso cuando ocurre la crisis, la gente que es parte de esa lunática
inflación dice: hay que salvar a los bancos.
P: ¿Y no hay que rescatar a los bancos?
R: No hay razón para salvar a los bancos, no
necesitamos tanto dinero. Lo razonable habría sido aprovechar la
oportunidad para limpiar el desorden. No hay más que tomar el ejemplo
español de Bankia. Una buena política habría sido, por ejemplo, que el
Gobierno anunciase que pagaría todas las hipotecas hasta una cantidad
determinada, pongamos 300.000 euros.
Das el dinero a la gente que está
en su casa y que tiene una hipoteca, y de hecho salvas a los bancos: es
el ciudadano el que da el dinero a los bancos al cancelar su hipoteca.
De pronto, la gente ya no tiene deudas y puede gastar lo que gana. Así
es como se crea una clase propietaria y además se relanza la economía.
Es tan simple.
P: ¿Y eso es posible?
R: Por supuesto. Para mí la pregunta es: ¿es posible
que demos todo ese dinero a los bancos, que fueron los que crearon el
problema, para que no se gasten ese dinero y para que continúen
autoconcediéndose enormes bonus? ¿Es eso posible? ¿Es eso
legal? ¡Vamos, denme un respiro!
Hay otra opción: no queremos salvar a
todos los bancos, no queremos tanto dinero, así que paguemos 150.000
euros de esas hipotecas y cancelemos el resto de la deuda, 150.000. Los
Gobiernos tienen el poder para hacerlo.
De ese modo, 150.000 euros no
vuelven a los bancos, limpias el sistema bancario y reduces la cantidad
de dinero que circula, que es algo positivo." (John Ralston Saul: "No hay razón para salvar a los bancos", El País, 05/02/2013)
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