"-¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?
-No.
La sociedad, no. Estamos sufriendo una estrategia ideológica que busca
acumular el poder y el dinero en unas pocas manos. Es la puesta en
práctica del puro neoliberalismo (...)
-En su libro llama “solicitantes” a ese un grupo de elegidos que
gobierna ahora mismo. Detrás de sus intereses, ¿qué se esconde?
¿ignorancia o maldad?
-Hay dos formas de responder a esa
cuestión y de entender cómo hemos llegado hasta aquí. Por un lado está
el punto de vista de los economistas norteamericanos Paul Krugman y
Joseph Stiglitz, que ven las políticas europeas como una locura.
Stiglitz cree que es una medida suicida que los europeos no puedan
trabajar y ambos consideran que estas políticas se enmarcan entre la
estupidez y la ignorancia. Pero yo creo que los que nos gobiernan no son
nada tontos. Han elegido servir a los intereses de los bancos y la
llamada clase elitista de Davos.
-Pero se está gobernando de una forma muy dura…
-Las
políticas que se están llevando a cabo son muy crueles con la sociedad.
Me han dicho que los griegos están siendo tratados como ratas de
laboratorio para ver cuánto castigo pueden aguantar.
Los que gobiernan
piensan: “Vamos a hacer un experimento científico y vamos a juntar a un
montón de ratas en una determinada situación. Veremos qué pasa si no
reciben suficiente comida, si no reciben atención si están enfermos y
ven morir a sus ratitas bebé.
Experimentemos: ¿Habrá una revuelta de las
ratas? ¿O no?”. Creo que ellos saben lo que están haciendo. Además hay
un componente ideológico, por supuesto. Lo que no se puede hacer es
seguir reduciendo la economía y luego lamentar que no hay crecimiento.
-A los españoles nos dicen que la austeridad es la primera piedra para reactivar la economía…
-Es
absurdo. Está demostrado, y corroborado por el propio Fondo Monetario
Internacional, que la austeridad provoca más desigualdad social,
depresión y alarga la crisis.
-¿Tenemos que seguir hablando de crisis?
-Yo
creo que ya no se le puede seguir llamando crisis, porque la propia
definición de la palabra establece una época con principio y fin. Es un
capítulo más de la lucha de clases que está en marcha, aunque la gente
ahora no utiliza ese vocabulario. (...)
Los españoles han dejado de preguntar por la fecha en la que se acabará la crisis…
-A
la clase Davos le encantaría que fuera así siempre. No puedo responder a
preguntas sobre el futuro, porque hay muchas variables, así que no sé
decir cuándo superará España esta situación.
El error ha sido que los
españoles estaban esperanzados con que los otros fuesen mejores que los
que gobernaban, estaban enfermos del PSOE, como ahora lo están del PP.
La gente sigue estando a la espera de que un día u otro los elegidos se
hagan cargo de ellos. Nosotros, el pueblo, tenemos un gran trabajo por
delante.
-¿Es cuestión de educación política?
-Creo
que vale la pena invertir en la educación política, que es lo que nos
quitaron. Nunca va a existir una sociedad 100% interesada en la
política, pero se puede voltear la situación y hacer que una minoría
significativa cambie las cosas y que arrastre a la masa con ellos.
Por
eso la no violencia en el movimiento de ‘indignados’ es muy importante,
ya que significa que la mayoría de la gente en España lo aprueba, si se
pone violento, entonces será una historia diferente." (Entrevista a Susan George, Berta del Río, La Marea, Rebelión, 01/03/2013)
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