"¿Y qué soluciones proponen ustedes?
Esta política es ultraneoliberal. Energía, agua… todo se quiere
privatizar. No vamos a tener salarios, pensiones, Sanidad o Educación.
Nada que tenga que ver con lo público. Tenemos que cortar este cambio de
políticas y dejar de pagar todo el dinero que debemos, porque es
imposible devolver tanto dinero.
Por eso decimos que lo primero que hay
que hacer es parar las leyes que provocan el descenso de los salarios,
devalúan la Educación, la Sanidad, los acuerdos colectivos. Hay que ir
dando el dinero poco a poco.
El salario mínimo tiene que retornar, por ley, a los 751 euros. No
circula el dinero. No hay protección. Las tiendas no trabajan. Es un
círculo vicioso. ¿Cómo vamos a vivir así? Tenemos que negociar con
ellos, con los otros países miembros. Y vamos a negociar, especialmente,
con Alemania.
Pagaremos en función de cómo se vaya recuperando la
economía. Vamos a hacer lo mismo que propuso Alemania en 1953 en
Londres. Dijo que pagaría por la guerra, pero con una cláusula en
función de su desarrollo. Es un punto de partida.
¿De dónde procede toda esa deuda?
La deuda existe, por supuesto. Es griega. Pero la
mayor parte de ella está basada en la corrupción, en el dinero que amasó
un pequeño grupo de personas. Imagínese: pagamos por los Juegos
Olímpicos 10 veces más de lo que se presupuestó. Imagine la clase de
corrupción que hay. Y no hablemos del armamento o de los buques que se
compran a Alemania o Italia. Han decidido que Grecia es un país que
tiene que gastar más dinero para la defensa de su frontera porque
tenemos la mala suerte de ser vecinos de Turquía. Nosotros pagamos dinero a corruptos para comprar armamento. Y de ahí proviene parte de la deuda. (...)
Da la sensación de que a la izquierda le cuesta unirse si no
faltan tres cosas: comida, techo y miedo. ¿Es necesario llegar hasta ese
extremo para que haya un gran acuerdo?
Hoy, no podemos ir con la racionalidad, con la racionalidad de la
ideología de la izquierda para continuar. Hace un año o más, ya era
difícil. El PASOK, por ejemplo, perdió la oportunidad. También otros
partidos, como Nueva Democracia, que consiguió todos esos votos porque
era de derechas, pero también porque era popular. Pero ahora ha perdido
esa popularidad.
Es cierto que el miedo, la comida y el techo son claves para la
población. El gran pulso radica en que están perdiendo lo básico. Y hay
que mantenerlo.
La gente está aquí porque la izquierda no es como era en el pasado,
que decía cosas contra el gobierno. Syriza EKM ha pasado a ser un
partido preparado para gobernar. No es la izquierda de algunos
activistas o distintas fracciones, de troskistas, de socialistas… Es la
izquierda del encuentro, del acuerdo.
¿Está habiendo una regresión a una forma irracional de analizar la situación? ¿Quiere decir que en Grecia están experimentando una primera situación de miedo irracional?
La gente no cree ya lo que ve en televisión. Se ha frustrado
demasiadas veces. Apagan y dicen “mienten”. Ahora, la gente descubre las
mentiras por sí misma. Ellos lo sienten. Todos los días ven que tratan
de esconder las cosas que firmaron en los memorandums.
¿No es tiempo para el racionalismo? ¿Para las ideas?
Nosotros hablamos mucho sobre ideas. Sobre llevar al parlamento una
nueva Constitución. Está obsoleta. Cosas que hay que hacer con la
democracia. No se trata solo de la economía, aunque es algo importante
para todo el mundo. Hay que ver cómo podemos profundizar en la
democracia, en el diálogo. Estudiar referéndums para muchas cosas.
Una de esas ideas es qué hacemos con el euro…
Vamos a permanecer en el euro. Ahora, nuestra población está dolida,
frustrada. Si les decimos que vamos a volver al dracma, la gente que
tiene todo su dinero en Suiza va a poder comprarlo todo. No tenemos que
hablar del dracma. Nueva Democracia trató de decirle a la gente los
desastres que supondría nuestra llegada al poder, que volveríamos al
dracma.
Hicieron spots para televisión. Dijeron que no habría
gasolina para abastecernos. Tenemos que ganar esta batalla en Europa. No
sabemos qué pasará mañana, pero tenemos que trabajar con toda Europa.
No es un colapso de la clase media en Grecia, sino en toda Europa.
Incluso en Alemania." (La Marea, 03/03/2013)
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