"En primera aproximación, la europeseta electrónica es un proyecto de
moneda complementaria al euro –no es sustitutiva como a veces
erróneamente se ha dicho– cuya finalidad es romper la actual restricción
del crédito y relajar además las necesidades de financiación del Estado
y empresas en euros estimulando al mismo tiempo la preferencia por el
consumo nacional.
Con el fin de alcanzar
una mejor intelección de nuestra propuesta presentamos en la siguiente
sección una moneda local (Bristol Pound) Pasamos después a mostrar la
naturaleza de la europeseta electrónica concluyendo con una aplicación
al Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
- Una moneda substitutiva local: la libra de Bristol.
El 21/09/2012, Peter Maine, lord alcalde de Bristol, 440.000
habitantes, ataviado ceremoniosamente -no sabemos si con peluca y maza-
inauguró oficialmente la libra de Bristol (Bristol Pound) comprando en
una panadería de la red de tres cientos pequeños comerciantes y
autónomos que previamente acordaron su aceptación.
Esta moneda local
–substitutiva que no complementaria como dicen erróneamente sus
promotores pues substituye a la esterlina, no la complementa- tiene más
probabilidades de perdurar que anteriores intentos en otros lugares toda
vez que el ayuntamiento la acepta para el pago de impuestos locales
proponiéndola además a 17.000 empleados como parte de sus
remuneraciones.
En el lanzamiento de la libra de Bristol colaboró
crucialmente una cooperativa local de ahorro, Bristol Credit Union (BCU)
El objetivo es que, al restringirse su circulación a Bristol y
careciendo de uso fuera de su área, se genere una circularidad que
estimule el consumo local. La Bristol Pound solo se gastará en los
comercios y proveedores que la acepten como medio de pago.
El BCU actúa
como cámara de compensación pudiendo abrirse cuentas en la nueva moneda
local en su red de oficinas: por cada libra esterlina que se deposite se
acredita otra de Bristol.
Cuando se paga con una libra de Bristol
el propietario del establecimiento que la acepte sabe que solo podrá
gastarla en establecimientos, proveedores, empleados y servicios que la
acepten a su vez.
¿Si todos los ingresos son en libras de Bristol, cómo
harán los agentes para pagar la electricidad, el teléfono, los salarios o
las mercancías que vengan de fuera? Yendo a la entidad financiera que
avaló el proyecto y vendiéndolas contra esterlinas, dejando una comisión
del 5% al BCU.
En el inicio del proyecto, para conseguir atraer a una
masa crítica de usuarios, la cooperativa de crédito de Bristol ha
ofrecido igualmente un incentivo del 5% a los primeros depositantes.
Las
Bristol Pounds –solo circulan en billetes de 1, 5, 10 y 20 libras o en
pago electrónico- aun no siendo de curso legal (es decir, no son de
obligada aceptación) están protegidas en las cuentas por el fondo de
garantía de depósitos inglés. Los billetes están sujetos a medidas de
seguridad similares a las del dinero tradicional para evitar
falsificaciones.
La libra de Bristol ofrece la posibilidad de abrir
cuentas electrónicas en la nueva divisa; los usuarios podrán pagar sus
compras a través de Internet o mediante el teléfono móvil (servicio
txt2pay, pay by text) transfiriendo directamente por SMS los importes
desde sus cuentas hacia las del comerciante.
- Una moneda complementaria nacional: europeseta electrónica.
Nuestro proyecto de moneda complementaria nacional de curso legal, la
europeseta, no excluye la puesta en circulación de monedas locales
substitutivas. Pero sería, en cierta medida, volver a la Edad Media, con
la circulación monetaria centrada y cerrada en el burgo.
Ciertos
rasgos de la libra de Bristol se asemejan a los de nuestra propuesta
pero solo superficialmente. Haciendo balance global, la Bristol Pound es
de alcance bien inferior al proyecto de la europeseta ya que crea
antagonismos entre pequeños y grandes empresarios, bloquea la moneda
estándar sin estimular el crédito (el BCU debe inmovilizar reservas para
el cambio de libras de Bristol por esterlinas), no genera sinergias
globales en todo el país y no es de curso legal con lo cual los efectos
virtuosos quedan alicortados.
Sin renunciar al euro, concebimos la
europeseta electrónica como una moneda, o unidad de cuenta,
complementaria, cerrada, esto es, utilizable solo dentro del territorio
español, que carecerá por tanto de convertibilidad exterior y sin
circulación material, en billetes o monedas, que quedaría exclusivamente
reservada al euro.
La europeseta, simultaneada con el euro si bien con
menor porcentaje en la masa monetaria, será además de curso legal
(forzoso, con capacidad liberatoria) asignando a 1 europeseta el
contravalor de 1 euro (en notación compacta 1:1)
De esa guisa el sistema
de precios no se desvirtúa como sucedería al generarse una dualidad si
la europeseta no tuviese paridad fija asignada respecto al euro, opción
que ha sido propuesta por otros economistas en aras de provocar una
imposible deflación salarial por la vía de la ilusión monetaria.
Nuestra
propuesta es estrictamente económica, dejando a políticos y juristas la
implementación legal. Asimismo, soslayamos de momento los aspectos
técnicos de su circulación para centrarnos en las características
básicas.
Incluso con el euro como moneda oficial, ni empresarios
ni consumidores ni el Estado lo necesitan para adquirir bienes y
servicios nacionales (aunque nunca lo son completamente pues siempre
incorporan o necesitan algún input de importación) sino simplemente una
moneda cerrada pero de curso legal, forzoso, en paridad 1:1 con el euro
lo cual permite que todos los precios de bienes, servicios, derechos y
obligaciones se denominen en euros pero con el mismo contravalor en
europesetas.
Respecto a los bienes importados (en euros) que se puedan
adquirir "en" el mercado nacional (cosa distinta serían los que se
adquirieran "desde" el mercado nacional) bien sean terminados o como
inputs intermedios, tampoco es necesario que el consumidor final pague
el 100% de su precio en euros puesto que incorporan impuestos, salarios,
beneficios, costes de transacción, costes de almacenamiento y
distribución, etc., generados en España y que pueden pagarse
parcialmente en europesetas.
Para todos los efectos, la única diferencia
entre ambos tipos de bienes, nacionales y de importación, es el
porcentaje de su precio que puede pagarse en europesetas. Así como
existen tres tipos de IVA pueden existir tres tipos de bienes y
servicios (además de salarios de nueva creación, cotizaciones
profesionales y empresariales a la SS, impuestos, salarios de
funcionarios, pensiones, loterías, becas, tasas académicas, fianzas,
I+D, ayudas asistenciales, multas, etc.) clasificados según el
porcentaje en europesetas que se puede entregar al adquirirlos: cuantos
más inputs nacionales integren mayor será el porcentaje en europesetas
que se podrá pagar.
No es lo mismo la compra de un jamón de Salamanca,
una botella de cava, un automóvil fabricado en Vigo o el servicio de
peluquería que un litro de gasolina, una botella de champagne, un BMW o
un viaje a Tailandia. Cuestión distinta, evidentemente, son las
cotizaciones de valores en Bolsa.
Por otra parte, no es baladí que
al ser la europeseta moneda cerrada no serviría para importar ni bienes
ni servicios directamente ni para gastar en el extranjero, para eso ya
tenemos el euro, generando un sesgo favorable al consumo de bienes y
servicios nacionales que aumentaría proporcionalmente a los inputs
incorporados producidos en España.
En consecuencia, si el Banco de
España (supervisado por el Banco Central Europeo al que se le asignaría
el control de un objetivo de inflación) pudiese emitir europesetas,
parte de las transacciones realizadas en euros quedarían sustraídas a
las necesidades de financiación externa, el crédito a las empresas en
europesetas estimularía la actividad económica al tiempo que su
desapalancamiento en euros se facilitaría, el Estado captaría más
impuestos y necesitaría menos euros para hacer frente a la deuda y al
gasto.
Aunque de momento hay abundantes factores de producción
inutilizados (más de seis millones de trabajadores en paro que están
deseando ser empleados aunque se les pague parte del salario en
europesetas siempre que sean de curso legal) lo cual constituye un freno
a la inflación tampoco la moneda complementaria es inflacionista puesto
que por definición es aquella que permite una transacción sin la cual
no se realizaría.
Proponemos asimismo que piezas y billetes de
euro, moneda fiduciaria, sean los únicos en circulación para mantener la
simbología política europeísta. Si además las europesetas fueran
electrónicas, moneda exclusivamente escritural, se obtendrían varias
ventajas adicionales.
La europeseta solo es viable si adquiere
cierta masa crítica, es decir, si es de curso legal, aumentado los
efectos virtuosos proporcionalmente al espacio económico homogéneo en el
que circula; para el caso, toda la economía interior española. De
hecho, podría ampliarse a Portugal pero no le favorecía demasiado al
país hermano al mantener con España una balanza comercial deficitaria.
- Europeseta y mercado cambiario.
Un error frecuente al analizar con exceso de celo crítico la europeseta
es considerar que la paridad 1:1 euro/europeseta sería ficticia (lo
cual, de ser cierto, podría constituir incluso una ventaja
suplementaria) `habida cuenta que existiría una convertibilidad interior
devaluándose la europeseta respecto al euro.
Cuando decimos que
la europeseta es cerrada, sin convertibilidad, nos referimos a que su
cambio eventual no afecta al sistema de precios, puesto que todos están
denominados en euros pero en paridad 1:1. Si un impuesto pudiera pagarse
el 50% en euros y el 50% en europesetas no habría distorsión alguna
aunque teóricamente la europeseta tuviera una cotización inferior
respecto al euro en un eventual mercado negro.
Tampoco hay distorsión de
precios en los nuevos contratos laborales que se substancien cuyos
contratantes acepten (quien no acepte no trabaja) ser remunerados
parcialmente en europesetas siempre que sean de curso legal.
Ahora
bien, y ese es una de sus ventajas en términos de la protección
implícita de bienes y servicios nacionales, la europeseta debe soportar
switching costs –en forma de comisiones de cambio, por ejemplo- si se
desvía del fin al que se le destina provocando un "desvío/viraje"
(switch) hacia otro distinto; verbigracia, irse de vacaciones al
extranjero con europesetas cambiándolas por otras monedas.
Para ir de
vacaciones al extranjero ya tenemos los euros, las europesetas no se
diseñan para eso: se diseñan para complementar cualquier transacción que
tenga lugar "en" España. Gastarlas "desde" España –verbigracia, la
compra por internet directamente en Amazon USA pero pagando con la
tarjeta de la cuenta en euros que hemos nutrido cambiando europesetas-
debe sufrir switching costs por el "viraje" respecto a la finalidad para
la que se diseñó.
Algo peor sucede en la relación Bristol
Pound/esterlina: la paridad, que no es ficticia, es 1:1 pero se le
aplica una comisión de cambio del 5% percibida por el gestor del
proyecto.
De mayor calado resultan las preguntas que plantearon en
debates preliminares algunos colegas, como el caso polar de una empresa
que en un momento determinado solo tuviese europesetas, cero euros, en
una situación subóptima respecto a la composición deseada de su cartera
monetaria.
Aunque el caso es improbable no lo es que se den situaciones
subóptimas menos flagrantes por lo que habría que recurrir a un mercado
cambiario que tomase en cuenta las preferencias de los agentes.
Aquí ya
no se plantea la emergencia de switching costs provocados
voluntariamente por los tenedores de europesetas sino la recomposición
de la cartera lo cual implicaría seguramente un coste de ajuste difícil
de cuantificar ex ante pero no muy importante habida cuenta de la gran
posibilidad de transacciones en las que intervendrían con paridad 1:1
las europesetas, en todas prácticamente, y su relativa escasez respecto
al euro en la masa monetaria.
Por supuesto, para hacerlas más
atractivas, las cuentas en europesetas electrónicas gozarían, como las
cuentas bancarias en euros, de la protección del Fondo de Garantía de
Depósitos. De consuno, el Estado puede tensionar el mercado cambiario de
las europesetas haciendo obligatorio cierto porcentaje del pago de
impuestos, multas y tasas en europesetas.
En cualquier caso, para la
recomposición óptima de las carteras puede crearse un mercado cambiario
legal en continuo, que atraería sin duda alguna al turismo, o cuatro
subastas anuales con la intervención del BdE.
En la práctica, la
europeseta resultaría más competitiva que el euro en el mercado del
crédito: el dinero no se compra ni se vende, se alquila. Actualmente 100
euros cuestan en realidad 107 (100 del principal y 7 de interés)
mientras que 100 europesetas costarían 102 (100 del principal y 2 de
interés)
Es importante señalar que, al menos en el corto y medio plazo,
los créditos en europesetas no se asignarían al consumo sino a las
empresas. Pero el consumo solvente aumentaría via el relanzamiento
general de la actividad económica y la creación de empleo.
En
cualquier caso, no pretendemos que la europeseta conduzca a un óptimo
económico, tampoco lo consigue el euro, nos conformaríamos con un second
best.
- Aplicación práctica al Fondo de Reserva de la S.S. y al presupuesto para pensiones.
Buscando la constitución de reservas en el nivel contributivo que
atenúen los efectos de los ciclos económicos, los activos del Fondo de
Reserva se destinan con carácter exclusivo a la financiación de las
pensiones de carácter contributivo y demás gastos necesarios para su
gestión (B.O.E. de 30 de septiembre de 2003)
De ahí se sigue que dicho
Fondo solo puede asignarse a pagar pensiones. El Fondo de Reserva podrá
invertir en títulos emitidos por personas jurídicas públicas nacionales y
extranjeras, de calidad crediticia elevada y con un significativo grado
de liquidez (BOE de 9 de marzo 2004)
Actualmente, los 66.000
millones de euros del Fondo de Reserva alcanzan para pagar la nómina de
nueve millones de pensionistas durante ocho meses pero el recurso al
mismo es excepcional y no se asigna a mensualidades completas, salvo una
de las dos pagas extras, pues en el peor de los casos se cubren
parcialmente con cotizaciones.
Debido a la crisis, los ingresos
mensuales por cotizaciones sociales apenas superan los 8.000 millones de
euros. El cúmulo anual alcanza para pagar doce nóminas de los
pensionistas pero no llega para cubrir las dos extras ni los desvíos
respecto al IPC.
El fondo está invertido, sobre todo en deuda pública
española, y genera intereses que nutren las reservas. En 2009 el
rendimiento fue 2.719 millones de euros y en el 2012 el Gobierno estima
que los intereses serán 2.687 millones que debe pagar el emisor de la
deuda (el Estado español en buena medida)
En diciembre, los
perceptores de pensiones reciben dos pagas, la ordinaria y la
extraordinaria. Ambas pagan suman casi 15.000 millones de euros (cerca
de 7.500 cada una) y los ingresos mensuales por cotizaciones sociales,
quedó dicho más arriba, rozan los 8.000 millones de euros.
Para hacer
frente a esta situación, el Gobierno estudia utilizar el fondo de
Reserva de la Seguridad Social. Por su carácter extraordinario, si el
Estado pagara esas dos pensiones en europesetas sus necesidades de
financiación en euros disminuirían, solo por ese concepto, en 15.000
millones de euros anualmente.
La crisis ha estancado o forzado a
la baja los salarios mientras disminuye el número de trabajadores
empleados -4% de cotizantes al sistema de la Seguridad Social este año-
al tiempo que el número de pensionistas sigue creciendo y las pensiones
se incrementan (o incrementaban) en consonancia con el IPC.
A las
tensiones de liquidez que provoca la paga extra debería sumarse el pago
único para compensar a los pensionistas por la desviación de la
inflación (calculada por el IPC) como obliga la ley. Sin embargo, el
Gobierno ha decido que en 2013 la compensación no exceda el 2% y solo
para pensiones que no superen 1.000 euros mensuales.
No obstante, para
mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, el presupuesto de
casi 107.000 millones de euros en pensiones contributivas previsto para
2013 (aproximadamente 7500 millones de euros mensuales multiplicados por
14 pagas) podría incrementarse en europesetas –dicho sea a título
estrictamente didáctico- para consolidar la revalorización (IPC) en las
pagas mensuales del próximo y siguientes años.
Por tanto,
partiendo de los datos anteriores, con las europesetas de curso legal el
Estado reduciría substancialmente sus necesidades en euros. Ya hemos
dicho que un gran porcentaje del Fondo de Reserva está emitido en deuda
española. Cuando esa deuda llegue a vencimiento o se liquide para hacer
frente a las necesidades del Estado, verbigracia, el pago de la extra de
Navidad no vemos donde reside el problema para recomprar esos valores
en europesetas al menos parcialmente.
Supongamos además que los
beneficiarios gastan el 50% de la pensión en bienes o servicios "muy"
españoles; si recibiesen el 70% de la pensión en euros y el 30% en
europesetas sería un alivio para el Estado. A mayor abundamiento, los
futuros incrementos de las pensiones via el IPC podrían substanciarse en
europesetas sin perjuicio de pensionistas.
También un porcentaje del
pago de intereses de la deuda en manos del Fondo podría liquidarse en
europesetas. Por las mismas razones, los 8.000 millones de cotizaciones
mensuales podrían pagarse parcialmente en europesetas.
Recurriendo
a las europesetas, existe una variada gama de combinaciones y
arbitrajes que deslastrarían al Estado de la necesidad de financiarse
completamente en euros.
Echando todas las cuentas, tanto el Fondo
(66.000 millones) como el Presupuesto anual en pensiones (107.000
millones) podrían funcionar globalmente, en cifras actuales, con 100.000
millones de euros complementados con 70.000 millones en europesetas. No
es humo de pajas.
Last but not least, los planes privados de
futuros pensionistas (regulados por la ley de Fondos y Planes de
Pensiones) podrían constituirse parcialmente en europesetas y cobrarse
llegado el momento en el mismo porcentaje. Estos planes en España
alcanzan actualmente el 8% del PIB." (JUAN JOSÉ R. CALAZA Y JUAN GÜELL, Faro de Vigo, 02/12/2012)
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