24.6.13

El aumento del salario mínimo aumenta la demanda agregada

"Si se analiza lo que ocurre en distintos países europeos es más fácil detectar que no hay prácticamente correlación entre el nivel de los salarios mínimos y las diferentes tasas de desempleo de los trabajadores de baja cualificación. 

Y en ningún caso se puede deducir de los datos reales que los salarios mínimos más altos provoquen un mayor desempleo. Incluso se podría concluir más bien que hay una cierta relación entre salarios mínimos de mayor cuantía y tasas de empleo más altas (Johannes Schweighofer, Social Dimension Of EMU: Raise Minimum Wages!).

 En Estados Unidos los estados que mejor registros de empleo tienen no son precisamente los que mantienen los salarios mínimos a niveles más bajos. Y allí, como en otros muchos países, queda también muy claro que salarios mínimos más bajos no van unidos a más empleo: los de hoy día son un 30% más reducidos en términos reales que los de 1968 y, sin embargo, la tasa de paro es bastante más del doble que la de entonces.

Por eso, en 2007, 650 prestigiosos economistas estadounidenses, entre ellos cinco Premios Nobel, firmaron un documento reclamando subidas del salario mínimo defendiendo que eso apenas tendría efectos negativos sobre el empleo y que, por el contrario, permitiría aumentar el bienestar de los trabajadores con bajo salario.

Contrariamente a lo que sugiere el gobernador, hay multitud de evidencias empíricas que demuestran que la inexistencia de salarios mínimos o la fijación de salarios mínimos muy bajos tiene efectos negativos para el conjunto de la economía y, lógicamente, también para los trabajadores que los reciben. Y, por otro lado, que cuando se introducen o se elevan, mejoran su rendimiento general.

De los hechos que demuestran los inconvenientes de los salarios mínimos reducidos y de las ventajas de elevarlos escribí con más detalle en enero pasado citando los estudios científicos que lo demuestran (ver Más engaños del Banco de España). 

Ahora no voy a repetir los argumentos y me limitaré simplemente a mencionar por añadidura que un estudio reciente ha mostrado que salarios mínimos muy reducidos no son, como dicen quienes los defienden, una puerta que permite la entrada al mercado laboral a trabajadores que más tarde recibirán salarios más elevados, sino que quienes entran con ellos suelen permanecer casi siempre en puestos de salarios bajos y empleos muy precarios. 

Lo que significa que salarios mínimos muy bajos o inexistentes son en realidad un factor de consolidación de la precariedad, la pobreza y la insuficiencia de demanda. Y otro informe demuestra que en Estados Unidos los salarios mínimos muy bajos en grandes empresas (que, en contra de lo que se cree son quienes más los utilizan) lo que hacen es destruir empleo porque acaban con la demanda de la que viven las pequeñas y medianas.

Desde otra perspectiva, nuevos estudios han venido a demostrar que el aumento del salario mínimo aumenta la demanda agregada de modo muy particular porque las personas que los reciben suelen tener mucha más demanda “pendiente” (bienes de consumo que comprar) que materializan enseguida cuando aumenta el ingreso que perciben.

También mencioné en dicho artículo que la evidencia empírica tampoco permite afirmar que eliminar el salario mínimo o reducirlo aún más sea bueno para la economía española porque hay estudios que demuestran que los efectos negativos de aumentarlo son despreciables y que incluso pueden detectarse algunos positivos cuando ha ocurrido.

En suma, proponer ahora que desaparezcan el salario mínimo, en toda la economía o en algunos sectores, no asegura, como deja caer el gobernador del Banco de España, que vaya a aumentar en términos netos el empleo porque el mal pagado que pueda generar (si es que lo genera, pues ni siquiera eso es seguro) puede venir acompañado de la destrucción de otro de más calidad.

En una situación de falta de demanda, cuando miles de empresas cierran porque pierden clientes como consecuencia de la caída del consumo, lo que habría que hacer es justo lo contrario de lo que propone el gobernador: en lugar de poner a dieta a quien padece anemia, hay que subir los ingresos empezando por los de quienes perciben salarios más bajos.

 Esa es la única medida que puede reactivar la economía mejorando los beneficios de las pequeñas y medianas empresas y permitiendo que éstas generen empleo."   (Publicado en Público.es el 1 de junio de 2013, Juan Torres López, 01/06/2013)

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