“En realidad, Brasil sigue la política de privatización del enfoque
sobre el modelo agro mineral, con enormes proyectos que no tienen nada
que ver con las necesidades populares y todo disfrazado bajo una imagen
de Lula como amigo de los pobres y los programas supuestamente anti
pobreza.
Ahora, mientras Brasil acumulaba enormes recursos económicos a
partir de los altos precios de los commodities, mucha gente academica
pensaba que los programas anti pobreza está levantando mucha gente a la
clase media y con el gasto de los consumidores eso formaba un nuevo
proyecto progresista.
Pero en realidad lo que estaba pasando en Brasil
era una enorme concentración de ganancia, una enorme acumulación de
riqueza y mucho pasaba directamente a las multinacionales y a las
cuentas externas.
Hemos visto como en Nueva York, en Florida, en Miami,
los brasileños venían comprando departamentos de un millón, dos millones
de dólares y nosotros pensábamos que algo de enorme concentración de
riqueza venía pasando. (...)
En realidad mientras algunos ingresos aumentaran el estandard de
vida,especialmente la vida cotidiana, se estaba deteriorando. Es decir
que si siempre mirabas el ingreso del pobre aumentó en un 20, 30% en
términos nominales, pero los gastos para vivir, las condiciones de vida,
los hospitales, el transporte, las escuelas no recibieron las
subvenciones.
Las subvenciones fueron a tres lados, fueron primero al
sector agro mineral que era el motor de crecimiento -exportaciones de
minerales, petróleo y agricultura, soja, carne,; por otro lado los
enormes gastos en proyectos que beneficiaban los grandes contratistas; y
tercero a partir de los contratos en los mega proyectos una enorme
explosión de corrupción.
Esa coexistencia entre corrupción,
enriquecimiento y la incapacidad de atender las exigencias populares
queda latente por muchas razones. (...)
Sin embargo, se acaba la paciencia, el gobierno involucrado con
enormes gastos multimillonarios para la Copa, los juegos olímpicos, la
gente no aguanta más. Pero pensar que sólo eran los 20 centavos de
aumento por el transporte es una de las cosas más ignorantes y pensar
que sólo es en exigencia en los servicios públicos también es falso.
Es el conjunto del sistema, la construcción de una economía, donde toda
la riqueza y todas las subvenciones están concentrados en una pequeña
elite agro mineral y los banqueros y contratistas que se benefician de
este proyecto.
El problema es sistémico, no es por un simple
cambio de políticas públicas, es la estructura de poder que está
influyendo sobre las políticas de Lula y Rousseff, la estructura que
concentra poder en los grandes agro negociosos, dueños de minas como
Vale de Doce, y otras empresas" (Entrevista a James Petras, Efraín Chury Iribarne, CX36 Radio Centenario, Rebelión, 27/06/2013)
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