"Toda la discusión actual en torno a la reforma de las pensiones y el
informe de los “expertos” debe partir de una pregunta básica: ¿para qué
sirve un sistema de pensiones y qué es una pensión digna?
Si no se
contesta previamente a esto, todo el discurso actuarial y técnico con el
que nos intentan marear (que no digo que no sea necesario realizar,
pero sí que digo que no es el esencial) se convierte en una cortina de
humo con la que distraer la progresiva privatización del gran botín de
las pensiones públicas por parte de las instituciones financieras.
Por
eso es preciso resolver previamente, y entre todos, políticamente, la
cuestión básica: ¿qué se considera en términos concretos, cuantificados,
precisos una pensión que permita vivir dignamente a una persona? Una
vez resuelto eso ya estaremos en condiciones de convocar a una comisión
de expertos para que busquen, técnicamente, la solución más adecuada.
Y
no al revés, como viene siendo el caso, con una comisión de expertos
tratando de imponer una solución técnica que implica un posicionamiento
político implícito sin que nadie le haya atribuido ningún tipo de
legitimidad al respecto. Su solución “técnica” nos conducirá,
progresivamente, a una paradoja inhumana: un sistema de pensiones sano
como una manzana mientras la mayor parte de los pensionistas son pobres
como ratas." (Alberto Montero Soler, Rebelión, 25/06/2013)
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