"La reciente declaración de Ben Bernanke dejó en claro el crucial papel que jugó la especulación financiera en los precios de casi todo, y cómo este esquema gestó las enormes burbujas de activos que desataron la actual crisis global.
Desde sus orígenes, la virulencia de esta crisis desatada por la
adicción a la deuda, un nivel artificial en el nivel de vida, corrupción
y usura, no ha sido tomada con seriedad por las autoridades e
instituciones. Los bancos centrales se limitaron a una escalada
sin precedentes de rescates financieros, sólo para salvar las
apariencias y ocultar la corrupción y degradación de todo el sistema.
Pero este esquema ya no va más y ahora entra en juego el aumento de las
tasas de interés. No porque sea el momento de hacerlo, sino porque los
bancos centrales han agotado todo su recetario y ya no tienen recursos
para mantener la fiesta.
Mientras el único rol de los bancos centrales era cuidar la conducta de los precios básicos, descuidaron completamente la conducta de los precios de los activos que desataron las enormes burbujas que hoy están en implosión. La falta de vigilancia real de los bancos centrales ha sido elocuente, y hoy nadie la puede negar. Y lejos de reparar su error, los bancos centrales se han limitado a mantener el sistema financiero artificialmente a flote por la vía de las inyecciones de dinero fresco.
Mientras el único rol de los bancos centrales era cuidar la conducta de los precios básicos, descuidaron completamente la conducta de los precios de los activos que desataron las enormes burbujas que hoy están en implosión. La falta de vigilancia real de los bancos centrales ha sido elocuente, y hoy nadie la puede negar. Y lejos de reparar su error, los bancos centrales se han limitado a mantener el sistema financiero artificialmente a flote por la vía de las inyecciones de dinero fresco.
Lo correcto era dejar caer a los bancos
irresponsables de inmediato o nacionalizarlos. Pero los gobiernos,
maniatados por la hegemonía del poder económico, no fueron capaces de
hacer ni una ni otra cosa.
Ahora se vive una loca carrera por el dinero en efectivo y todos nuevamente ven la sangre por las calles, como señalábamos ayer.(...)
Este es el sonido de los cañones que impulsa la loca carrera por el
dinero en efectivo que obliga a vender todo lo que se pueda vender, sean
acciones o materias primas, a cualquier precio. No hay recuperación a
la vista y solo pueden venir sonidos de cañones más estruendosos dado
que hasta los gobiernos han sido saqueados y debilitados en su fuerza y
resultan hoy incapaces de contener la furia del mercado.
A diferencia
de los años 2007-2008, los gobiernos están hoy en una situación mucho
más débil producto del desgaste generado por aventurarse en soluciones
de parche que han resultado erróneas.
De ahí que resulte insólito que economistas como Kenneth Rogoff, uno de los principales impulsores de los planes de austeridad, diga ahora que “la inflación contribuiría a acelerar el proceso de ajuste, dado que la inflación es un gran antídoto contra la recesión”. Si lo dice Rogoff, esto indica que lo que viene es una profunda deflación global de precios, por la contracción que sufrirá la demanda al agotarse los planes de estímulo a la banca.
Por eso las declaraciones de Ben Bernanke de retirar los planes de
estímulo a partir del próximo año, provocaron grandes caídas en las
bolsas de todo el mundo y un aumento significativo en las primas de
riesgo de los países más complicados.
Esto demuestra que estamos muy lejos del final de la crisis, y más cerca de la hora de la verdad
en la cual los mercados y los precios seguirán cuesta abajo mientras
las primas de riesgo escalarán a niveles que harán insostenible el pago
de la deuda y la estabilidad financiera de los gobiernos.
Después de años de abarrotar con liquidez a los mercados, crear
desequilibrios masivos por la vía de los derivados financieros;
manipular las tasas de interés como se ha hecho con la Libor;
aplicar el fundamentalismo económico en la gestación de los bonos
basura y los activos tóxicos, el juego comienza a cerrarse por llegar a
un límite que es abiertamente insostenible.
Como advertíamos hace
algunos años, la “magia del interés compuesto”, tiene un impacto destructivo en la economía
que nos pone al borde del precipicio de un momento a otro, de golpe,
sin un aterrizaje suave que permita adaptarse a las nuevas
circunstancias.
La olla a presión del gran esquema ponzi está a punto de
desatar una crisis tal vez peor a la que vino tras la quiebra de Lehman
Brothers. La diferencia es que esta vez no es sólo un gran banco el que
cae, sino que es todo un sistema financiero el que se derrumba,
atrapado en su sórdida red de engaños, corrupción, fraudes, y usura." (El blog salmón, 23/06/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario