“Ningún trabajador que no sea accionista, ningún accionista que no sea
trabajador”, es la consigna de los trabajadores de VIOME (Industrial
Mineral), una fábrica situada en el norte de Grecia. (...)
VIOME, una fábrica de productos químicos para uso en el sector de la
construcción, se estableció en 1982. Es una empresa filial de
Philkeram-Johnson, S. A., propiedad de la familia Philippou. Aunque
hasta 2006 VIOME estaba situada entre las 20 empresas más prósperas del
norte de Grecia, 2008 marca la aparición de los primeros problemas, a
causa de la crisis del sector de la construcción, así como de la mala
gestión y las decisiones erróneas tomadas por la dirección.
En 2011, la familia Philippou presentó una petición de aplazamiento
de pagos a la empresa matriz Philkeram. Las consecuencias no se hicieron
esperar en VIOME. En Julio de 2011, la dirección incumplió el
calendario acordado para el pago de las cantidades aplazadas. Este fue
el primer indicio de que los dueños iban a cerrar la fábrica.
Los trabajadores reaccionaron con huelgas repetidas de 48 horas, y el
12 de septiembre comenzó a dejar de funcionar la fábrica. La idea de la
autogestión ya se venía debatiendo en las asambleas generales de
trabajadores. Cuando se sometió a votación la propuesta de la
autogestión obtuvo el 97% de votos afirmativos.
Tan pronto como se produjo la quiebra de Philkerman, la totalidad de
sus activos, incluyendo las acciones y los bienes inmuebles de VIOME,
pasaron al fideicomisario para su liquidación. En la reunión tripartita
que se celebró en el Ministerio de Trabajo en noviembre de 2011, en
presencia del viceministro Yiannis Koustsoukos, la vicepresidenta del
grupo, la señora Philippou, dejó claro que no tenía intención de volver a
poner la fábrica en funcionamiento.
“A partir de ese momento”, dice el presidente del sindicato de VIOME
Makis Anagnostou, “sacamos nuestra bandera con la consigna de “70
trabajadores más en paro, no. Autogestión”, y continuamos con
manifestaciones y protestas” (...)
Contenido de la propuesta de los trabajadores:
. Adquisición de las acciones de VIOME, excluyendo la deuda contraída por la empresa bajo la anterior dirección.
. Creación de un marco legal que garantizace la propiedad a los trabajadores-accionistas, excluidos los bienes personales y sin otro compromiso.
. Financiación a través de las subvenciones del Instituto Nacional de Empleo para nuevas empresas (con parte de los fondos procedentes de los programas marco de referencia europeos estratégicos ESPA-nacionales), más el pago de la prestación por desempleo en una sola entrega (una práctica que se ha repetido en el caso Petzetakis).
. Devolver a VIOME la suma de 1.9 millones de euros que se habían prestado a la matriz Philkeram.
Por último, el 21 d enero de 2013, se celebró una reunión entre los
trabajadores, el Ministro de Trabajo Sr. Panagiotopoulos y el
administrador de Philkeram. Los trabajadores presentaron una vez más su
propuesta. El ministro respondió vagamente que más adelante estarían
maduras las condiciones para pasar fábricas cerradas a manos de los
trabajadores, pero no se comprometió a nada concreto. Por su parte los
trabajadores no estaban satisfechos con la respuesta del Ministro, y
declararon que iban a comenzar inmediatamente a poner la fábrica en
funcionamiento mientas esperaban que el gobierno les presentara la
factura correspondiente. Vale la pena señalar aquí que, según el
presidente del sindicato de la empresa, el fideicomisario no planteó
ninguna objeción a las propuestas de los trabajadores.
Los trabajadores de VIOME llevaron a la práctica su plan. El 12 de febrero de 2013, abrieron las puertas de la fábrica
Tras la apertura de la fábrica, los primeros días se emplearon en la
inspección de los productos almacenados, el reciclaje de materiales, el
cuidado de los jardines después de meses de abandono y demás tareas de
mantenimiento.
Los trabajadores llegan a la conclusión de que pueden arreglárselas
de momento con el producto almacenado, que piensan vender a 2/3 de su
precio de mercado, con unos ingresos estimados de alrededor de 200.000
E. Tienen información de que los sindicatos de otros países ya han
decidido darles apoyo financiero. Con ello lse constituiría el capital
inicial de los trabajadores.
En cualquier caso, los trabajadores no permanecen inactivos mientras
esperan respuesta de parte del Ministerio. Ya han estado buscando
fuentes alternativas de financiación. Una de estas es la ONG Mundo del
Trabajo, conocida por financiar similares proyectos en Argentina.
No obstante, ¿es posible sobrevivir en estas condiciones? El
presidente del sindicato de VIOME Makis Anagnostou cree que sí y señala
que los trabajadores de VIOME podrían incluso tener una serie de
potenciales ventajas.
La reducción del precio de los productos que fabriquen tendrá una
importancia fundamental en la viabilidad del proyecto. Como ejemplo, el
Sr Anagnostou menciona el precio del pegamento se reducirá un 25%, única
y exclusivamente con la sustitución de un material específico que se
han visto obligados a utilizar en su producción hasta el momento, debido
a que era producido por otra empresa subsidiaria de Philkeram. Y aunque
ellos desean mantener la clientela anterior, desean al mismo tiempo
aumentar el volumen de ventas del producto hasta el último cliente que
puedan encontrar.
Se considera muy importante la apertura de nuevos mercados en los
Balcanes y en el gran mercado de Rusia, con los que ya han tenido
contactos. “Hemos encontrado otras formas más económicas”, dice el Sr.
Anagnostou. “Los que servían al capitalismo deberían haberlas conocido
también”.
Las disposiciones relativas a la distribución de los ingresos ya se
han incluido en le plan financiero del sindicato. Según el Sr.
Anagnostou, el 2 ó el 3% de los ingresos se destinará a un fondo de
solidaridad, el 8% al fondo de reserva y el 30% se reinvertirá.
Por último, los trabajadores están convencidos de que el hecho de que
ahora van a trabajar en beneficio de un proyectoo colectivo, y no para
el beneficio del capitalista, hará que mejoren muchos aspectos de la
gestión.
El contrato privado de los trabajadores de VIOME establece, entre
otras cosas, que se comprometen a “llevar todo el funcionamiento de la
planta en términos de autogestión completa y mediante el control de los
trabajadores, con una cuestión básica que es la igualdad en la
participación y toma de decisiones, mediante democracia directa. Y
además estarán prohibidas las discriminaciones y exclusiones”.
“Ningún trabajador que no sea accionista, ningún accionista que no sea trabajador”, dice el Sr. Anagnostou. (...)
Otra declaración de apoyo viene de Brendan Martin, fundador de Mundo
Obrero, quien confirmó a la revista UNFLLOW que estaba en contacto con
VIOME, añadiendo que la empresa puede ser viable y que constituye una
lucha de excepcional importancia.
“Es algo cuyo funcionamiento hemos visto miles de veces”, dijo
Martin. Estamos examinando las perspectivas de la empresa y estamos
ayudando en la elaboración de un plan, para recuperarla del tiempo que
estuvo parada.
Mundo Obrero, una organización no gubernamental que se estableció en
los EE.UU. y tiene su sede en Argentina, funciona como fondo de
solidaridad y finanza a través de pequeños grupos préstamos a los
trabadores que trabajan en cooperativas o pequeñas empresas propias. Sus
ingresos provienen de un programa gubernamental de Argentina, cuyo
objetivo es el apoyo a la financiación de las clases más bajas, a partir
de donaciones, así como de la propia red de empresas cooperativas que
contribuyen al fondo.
Como empresa sin ánimo de lucro, Mundo Obrero no produce beneficios a
sus gestores. El fondo sólo pretende ser viable por sí mismo. Como dice
Brendan Martin “el papel del capital está subordinado y es
instrumental. Los beneficios de las cooperativas son lo más importante.
La amortización del préstamo se hace sólo con los beneficios de las
cooperativas. Contrariamente a lo que parece un riesgo evidente, el 98%
de los préstamos en Argentina se devolvieron y produjeron beneficios a
los trabajadores. Los trabajadores son una buena apuesta, y que parece
que está dando sus frutos. (...)
La situación es tan dinámica que no podemos predecir el resultado, ya
que los trabajadores no parecen estar dispuestos a renunciar a su idea
del modo de producción autogestionada. Y tampoco será fácil cumplir los
requisitos del plan de la Unión Europea para una “economía social” en
condiciones de explotación. Los trabajadores que se han puesto en
contacto con VIOME con el fin de seguir su ejemplo también estarían de
acuerdo en esto. La cuestión sobre el tipo de problemas que pueda
plantear el Gobierno cuál será la magnitud de la presión vaya a ejercer,
dependerá en última instancia de la propagación del ejemplo de VIOME,
así como de la constante solidaridad de los trabajadores.
El peligro de que los trabajadores se conviertan, dentro de los
límites del sistema, en los nuevos dueños de la propiedad “colectiva”,
bajo las a las condiciones del mercado, siempre estará al acecho. La
mayoría de las empresas similares anteriores no lograron precisamente
todos los objetivos que se habían marcado. Sin embargo, esto no indica
que no haya posibilidades, sino solo la debilidad de aquellos intentos
para superar unas condiciones económicas y sociales determinadas. Pero,
¿existen hoy estas limitaciones insalvables? Puede que no." (Christos Avramidis y Antonis Galanopoulos , Attac Madrid, 08/06/2013)
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