1.7.13

La pesadilla de un mundo imperial inviable que lucha por recursos globales escasos para poder seguir calentando el planeta hasta su destrucción

"- Cuando habla usted de la Gran Desigualdad, ¿de qué Gran Desigualdad está hablando? ¿No ha sido la desigualdad, y su cuidado y promoción, una de las características centrales del capitalismo realmente existente desde siempre? ¿Qué novedad hay aquí?

- La novedad es la nueva tendencia que arranca a finales de los setenta para acabar con el consenso social keynesiano de posguerra que permitía avances sociales en el mundo occidental de posguerra, tan diferente del de preguerra. Eso lo explica muy bien Ken Loach en su última película documental El espíritu del 45

Desde los setenta el capitalismo ha perdido el miedo y está acometiendo una involución encaminada a optimizar mucho más el beneficio de una minoría de tipo oligárquico y el saqueo de recursos naturales a consta de las mayorías sociales y de la salud del planeta. Ese cambio de tendencia es la novedad. (...)

- Habla usted en el libro de una Europa refundada. Su programa exterior: no contribuir al Imperio ni al calentamiento global. ¿Soñaba usted al escribirlo? ¿Cultiva alguna utopía, conveniente sin duda como solía afirmar Paco Fernández Buey?

- [Risas]. El asunto es mucho más serio de lo que parece. Prefiero soñar con eso que mantener la pesadilla de un mundo imperial inviable que lucha por recursos globales escasos para poder seguir calentando el planeta hasta su destrucción. Así que ese “programa”, por llamarlo de alguna manera, es puro realismo comparado con lo que tenemos.Podríamos decir que es un reflejo de supervivencia.

- Apunta usted también que es esencial la creación de nuevas fuerzas políticas y programas. ¿Más fuerzas aún? ¿Programa-programa-programa? ¿No hemos escrito ya muchos programas?
 
- No creo que se hayan escrito muchos programas alternativos –si se ha hecho, no han funcionado– ni que existan muchas fuerzas políticas que recojan los intereses de la mayoría social. Tengo la impresión de que estamos en el principio de un principio y veo más defecto de movimientos sociales que exceso de ellos. Con el nivel de compromiso actual nos colarán todos los goles.

- ¿Por qué el crecimiento, que parecen abonar los contrarios al austericidio, es un problema y una solución a un tiempo como también afirma usted? ¿Me disuelve la paradoja?

- En el mundo desarrollado el crecimiento crematístico necesario para salir del actual atolladero es el mismo que contribuye al calentamiento global, por eso es al mismo tiempo solución y problema. El crecimiento debe ser aquí muy táctico. Lo que el mundo necesita es un sistema más austero, menos frenético y más racional en su relación con los recursos y el medio ambiente. 

Eso es obvio. En las partes más pobres del mundo todo eso puede tener muchos matices, pero en Occidente no tiene vuelta de hoja. El futuro, si lo hay, es el decrecimiento.

- En su presentación del primer capitulo de Àngel Ferrero habla usted de su conquista, de la conquista de Die Grünen quiero decir, por la razón de Estado. ¿Cómo ha sido eso? ¿Por qué? ¿Era inevitable? Cómo si fuese una ley de expansión o contracción de los gases, ¿toda fuerza política alternativa tiende a expandirse para acabar siendo absorbida por algo sólido que no suele evaporarse en el aire? 

- Algo de eso hay. En el caso de los verdes alemanes es un partido de clases medias altas, sin ninguna conexión con el mundo del trabajo, lo que facilita el acomodo al sistema y el abandono de todo propósito transformador."    (Entrevista al Rafael Poch-de-Feliu, Salvador López Arnal, Revista PAPELES, Número 121, Rebelión, 26/06/2013)

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