" (...) Una
investigación realizada por la revista británica Private Eye
reveló en el 2011 que Vodafone había eludido el pago de 4.800 millones
de libras de impuestos mediante maniobras de desplazamiento de
beneficios y precios de transferencia sirviéndose de Luxemburgo y Suiza.
Tras evitar pagar estos impuestos durante años, Vodafone pactó en el
2010 un acuerdo muy generoso con la hacienda británica que se califica
como un sweetheart deal (acuerdo que favorece a la empresa delincuente) en Inglaterra. El responsable de este sweetheart deal
con Vodafone entonces, era David Hartnett,entonces director de Her
Majesty’s Revenue and Customs, Hacienda británica.
El mes pasado se
anunció que Hartnett había sido nombrado consultor de la auditora,
Deloitte, la empresa que audita las cuentas de Vodafone y le ayuda a
minimizar su costes tributarios globales mediante el sistema de transfer payments
y desplazamiento de beneficios entre diferentes filiales. “El
nombramiento de Hartnett al equipo de Deloitte es de manual: todos los
pactos con Vodafone se hacían mediante Deloitte”, dijo Richard Murphy de
Tax Justice network.
Así funciona la puerta giratoria de gobierno y
sector privado tantas veces denunciada en España por los jóvenes del
15-M. Deloitte ayudaba a Starbucks también a desplazar beneficios para
evitar el impuesto de sociedades, una práctica que el año pasado desató
la primera gran protesta contra la evasión fiscal corporativa en el
Reino Unido .
Starbucks, al menos, ha realizado su mea culpa tras ser citado por
la comisión parlamentaria en la Cámara de los Comunes convocada el año
pasado para investigar por qué empresas como Apple, Google, Amazon ,
entre muchas más, no pagan impuestos en el Reino Unido.
Finalmente en el
2012-2013 Starbucks, arrepentida, ha hecho su primer pago Hacienda
en el Reino Unido desde 2009 en concepto de impuestos corporativos por
valor de 5 millones de libras (casi 6 millones de euros), según
trascendió a priemros de esta semana.
¿Existe alguna relación entre aquel sweetheart deal
alcanzado entre Vodafone y David Hartnett –mediado por Deloitte, la
nueva empresa de Hartnett- y la huelga tributaria de la rentabilísima
Vodafone UK? Murphy no lo descartaría.
Boris Johnson, el alcalde conservador de Londres, jamás permitiría un rebranding
al estilo de la Puerta del Sol. Un Vodafone Westminster o Vodafone
Saint Paul’s. (Tampoco se le ocurriría, plantear crear una calle
londinense con el nombre de Margaret Thatcher Street como pretende hacer
su homologo madrileño Ana Botella).
Hay cosas en Inglaterra que hasta
los admiradores más empecinados del neoliberalismo post-thacheriano
considerarían de mal gusto o , al menos, demasiado provocativos. Pero
en Madrid manda la vanguardia del casticismo Inc.
Y tampoco parece que
el PP esté tan dispuesto como los tories a denunciar la endémica
evasión fiscal de las multinacionales. Starbucks, por ejemplo, no
registraba beneficios en el Reino Unido gracias a los habituales
sistemas de desplazamiento de beneficios utlizando centros offshore en
Suiza y Holanda.
Tras las protestas , y aquella frase de David Cameron
en Davos de que “algunas empresas tienen que despertarse y oler el
café”, Starbucks UK ha dado un giro de 180 grados , prueba de que la
protesta sí puede cambiar las cosas siempre que ponga en peligro la
imagen de una multinacional ante sus principales consumidores.
Pero en
España, nadie habla de la evasión fiscal corporativa, y Starbucks sigue
insistiendo en que no registra beneficios y, por tanto, no tiene por
qué pagar el impuestos de sociedadesa Hacienda española. “Igual que en
el caso británico, no creo que Starbucks se quede tanto tiempo en España
sin ganar un euro”, me dijo Sol Piccioto, experto en evasión fiscal de
la Universidad de Lancaster en el Reino Unido y la Universidad del Pais
Vasco.
Hace dos semanas en Irlanda del Norte el G8 encargó a la OCDE de
elaborar nuevas normas que obliguen a las multinacionales a dar
información sobre beneficios y impuestos en cada país en el que operan,
el llamado country by country reporting.
Y es evidente que las
multinacionales estan preocupadas, conscientes de que tienen que ir ya
con pies de plomo, mas cuidadosas e ingeniosas con sus políticas
globales de minimzacion tributaria y de uso de centros offshore.
Cuando pedí información a Vodafone España la semana pasada sobre las aportaciones tributarias al estado español , me mandaron un cuadro con datos de la tributación de Vodafone en cada país en el que opera. “¡Increible,”, pensé. “¡Vodafone esta ya hacienda caso al G8 y cumpliendo con su requisito de country by country reporting!”.
Pero, luego me di cuenta de que el cuadro que me habian facilitado, más
que un ejercicio de contabilidad transparente, era una operacion de
relaciones públicas.
No desglosaba los impuestos y mezclaba pagos que
nada tienen que ver con sus deberes tributarios ; cotizaciones a la
seguridad social, pagos por servicios estatales y otros numeros
irrelevantes.. Tampoco incluía los datos sobre facturación y beneficios
en España, cruciales para poder averiguar el grado de su compromiso con
el deber de pagar impuestos.
“El cuadro de Vodafone no es contabilidad country by country
(país por país), es contabilidad Ratón Mickey”, sentenció Murphy. Y,
efectivamente, cuando pedí los datos referentes al pago del impuesto de
sociedades, Vodafone me dijo que lamentablemente “esa información no es
pública”.
Murphy añade: “La ingeniería fiscal de Vodafone en España no
será igual que en el Reino Unido porque Vodafone tiene su sede en
Londres; pero es muy probable que Vodafone desplaza beneficios para
pagar menos impuestos en España mediante pagos por propiedad intelectual
a sus filiales en paraísos fiscales”.
Si el lector no se fía de activistas del pujante movimiento de
defensa de la justicia tributaria como Murphy, le invito a acudir a
otra fuente. En el informe de enero del 2013 Addressing Base Erosion and Profit Shifting
, la OCDE advierte “una percepción cada vez mas generalizada de que
los gobiernos dejan de percibir importantes ingresos por el impuesto
sobre sociedades como consecuencia de la planificación tributaria, cuyo
objetivo es desplazar beneficios hasta lugares donde están sujetos a
regímenes mas favorables con el resultado de erosionar la base
tributable”. (Andy Robinson, La Vanguardia, Rebelión, 01/07/2013)
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