A
contracorriente de lo que están haciendo las élites políticas. En vez de
ampliar la deuda, pagarla. En vez de ahorrar, invertir. En vez de
sanear las arcas públicas mediante recortes, sanearlas a través de
recaudaciones en el patrimonio privado, una riqueza que supera cinco
veces la deuda estatal en la zona euro.
Para hacernos una idea, bastaría
el 10% de la riqueza privada para reducir la deuda estatal a la mitad,
lo que sería una solución inmediata. Además, debería realizarse una
reforma estructural del mal construido euro, que es la cooperación
fiscal.
Porque una cooperación monetaria no puede funcionar sin
una cooperación fiscal, salarial, comercial y coyuntural.
En
toda Europa el discurso que se repite es el de “no queda más remedio”
por el que se tocan pilares como la educación, la sanidad o las
pensiones. ¿Qué opina al respecto?
Que es un
crimen. Económicamente es contraproducente, porque ahorrar en la
recesión agrava la recesión, ya que dispara la deuda. Es decir, se causa
el efecto contrario de lo que se pretende. Y todo ello a costa de la
gente, porque aumenta la miseria y el paro, como sucede en Grecia y en
España.
Lo peor de la crisis es que aquí hay un sector de la
sociedad que está en el poder político y quiere sacar provecho
transformando los estados en autoritarios. La más dolorosa lección de la
crisis es que estamos siendo testigos de un proyecto en contra de la
democracia y de los derechos fundamentales, políticos y sociales. (...)
Al hilo de la Economía del Bien Común, ¿por qué cree que las cosas se han llegado a corromper de esta manera?
Creo que es
el sistema capitalista, que funciona en base a unos valores y estos
valores configuran el carácter. Esto ya lo decía Erich Fromm, que los
valores del capitalismo configuran el carácter de las personas y nos
volvemos todos un poco más pasotas, más pragmáticos, menos empáticos,
más egoístas, ávidos y codiciosos.
La consecuencia es la corrupción
sistémica. Creo que este tipo de corrupción hubiera sido
imposible después de la Segunda Guerra Mundial porque había un
contagio ético del sistema económico.
¿Qué tendencia debería seguir entonces la economía?
La economía
va por la vía de cimentar el modelo económico sobre los valores
opuestos, procurando que cuanto más social, ecológico, democrático y
empáticamente te comportas, más fácilmente llegarás al éxito empresarial
y económico.
Eso también tendría un efecto educativo en las personas,
pero en el sentido positivo, porque cosecharemos beneficios éticos
colaterales.
¿La
demanda de transparencia por parte de la ciudadanía es la única manera
que tenemos los españoles para que se nos tome un poco en serio?
Personalmente,
creo que la situación de España es en ese sentido peor que en otros
países. Por eso lo que ahora hace falta es incorporar otro tipo de
relaciones basadas en otros valores vividos de forma consciente,
tejiendo una red ciudadana también económica, de corresponsabilidad, de
respeto mutuo y de cooperación.
En definitiva, de orientación al bien
común y no al beneficio propio. A medida de que estas redes se
vayan tejiendo, los valores podrán reinsertarse en las
instituciones. Aunque creo que hace falta una estrategia paralela,
porque las personas que vayan entrando en las instituciones públicas
serán devoradas por la corrupción.
Por eso es necesario algo con más
poder que las instituciones para transformarlas conforme a los valores
de la sociedad y en beneficio de ésta." (Entrevista a Christian Felber, Attac España, 30/07/2013)
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