16.10.13

11 millones de votos perdidos solo por 3 formaciones (PP, PSOE y CiU). Una abstención prevista de 20 de los 36 millones de electores. Solo quedan 5 millones que respaldan a los “viejos” partidos

"(...) Con 11 millones de votos perdidos solo por 3 formaciones (PP, PSOE y CiU), la partitocracia se desmorona y con una abstención prevista de 20 de los 36 millones de electores, la deslegitimación social adquirirá tintes brutales. 

Con el agravante añadido que supone que de esos 16 millones de ciudadanos activos que piensan ir a las urnas ya solo quedan 5 millones que respaldan a los “viejos” partidos. Y lo saben.

  Y si a algunos ciudadanos desespera la supuesta “inacción” social ante la crueldad de un régimen que no ha decretado una emergencia nacional con 6 millones de parados, 2 de exiliados y 1 millón de niños malnutridos, desde el otro lado de la barrera nuestros políticos y banqueros lo perciben distinto: 36.000 manifestaciones en diez meses y casi 11 millones de personas participando o simpatizando de una u otra forma con ellas.

 Las audiencias de las redes sociales (FB y TW sobre todo) y de los innumerables foros y comentarios en internet son abrumadores y la mayor parte en la misma dirección. La opinión pública está cambiando y no siempre son periodistas quienes la guían, como demuestran a diario voces ciudadanas independientes con miles de seguidores. De ahí el éxito de lemas como “Empecemos por lo más fácil: echémosles de ahí”, “Transparencia, Reparación, Confiscación”, “Proceso Constituyente”, etc… 

En Andalucía los ciudadanos han salido a la calle en 7.141 ocasiones, en Castilla y León 4.435, Comunidad Valenciana (3.147), Cataluña (3.116), Islas Baleares (3.112), Navarra (2.842), Madrid (2.846) y Galicia (2.213), Cantabria (717), Murcia (460), Asturias (335), La Rioja (270), Melilla (45) y Ceuta (26).

 Aunque no salga en los periódicos son datos oficiales que los políticos manejan, y eso significa que cada día en España piden permiso legal para protestar cada día 120 colectivos ciudadanos. Y en cuanto a participación, solo las Mareas arrastraron 3 millones de personas en toda España el pasado 23-F, un millón en Madrid. “Rodea el Congreso” llegó a las 400.000 el 25-S .

 Desde entonces, la Delegación del Gobierno establece fuertes trabas a los ciudadanos para ejercer su derecho a la manifestación, como denunció la OSCE en una nota pública de condena internacional tras la expulsión de 6 diplomáticos que estaban chequeando los continuos obstáculos a la concentración que tuvo como lema “Jaque al rey”.

 Pero aunque algunas veces los movimientos cívicos estén dispersos y descoordinados, la inminente aparición ante las urnas de formaciones que ya gozan de amplio conocimiento en las redes sociales por su oposición frontal al régimen, ha conseguido meter “el miedo en el cuerpo”. 

“No nos representan”, se grita entre el 15-M, precursor del cambio. Y van dirigidos a los más de 300.000 cargos públicos de los actuales 10 partidos que gobiernan en el Estado, autonomías, diputaciones, ayuntamientos… Los que más cobran (15.000 euros mensuales) son, casualmente, los del Parlamento Europeo, los primeros que se someterán al escrutinio dentro de 8 meses.

 Por eso prefieren manejar sondeos propios que apenas transcienden, ya que la manipulación sociológica es a veces grotesca y no sirve como análisis veraz. “Los especialistas en demoscopia que analizan lo que viene pasando con las encuestas de ‘El País’ están llegando a una conclusión bien distinta.

A ellos lo que les parece es que estas encuestas de Metroscopia ofrecen unos resultados erráticos, cambiantes y sorprendentes” que creen que el diario de papel “las ‘cocina’ conforme a sus propias necesidades. Necesidades económicas, esto es”, señala el periódico “El Plural”, que investigó el fraude con detalle. (...9

En España, el sufragio radical de la derecha está fragmentado por lo que el “voto de castigo” (esos terribles 11 millones ya perdidos y que aumentan cada mes) parece ir en otras direcciones. 

Parte del “derrumbe” de PP y PSOE lo recogen UPyD e IU, pero son tan pocos escombros y la desconfianza tanta que la gente parece reclamar partidos “nuevos”, si es que no vota en blanco, nulo o se abstiene. De ahí el temor a partidos con fuerte movilización digital, que ha derrumbado igualmente a los sindicatos “tradicionales”."            (Un espía en el Congreso, 13/10/2013)

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