29.10.13

Alan Greenspan no entiende por qué le echan la culpa a él de la crisis. Tranquilo, tampoco los parados saben por qué los acusan a ellos

"Alan Greenspan fue considerado como un maestro de la política monetaria durante su larga presidencia de la Reserva Federal, de 1987 a 2006. Sin embargo, al año de su retiro comenzó a sufrir serias acusaciones por implantar las políticas monetarias que ayudaron a incubar la crisis financiera que estalló en julio de 2007 y luego se propagó globalmente con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008.

 Tanto es así, que a las pocas semanas de la quiebra de Lehman, Greenspan protagonizaba el más impresionante mea culpa en el edificio del Capitolio, reconociendo que había puesto toda su fe en que el libre mercado sería capaz de regularse a sí mismo. En octubre de 2008, en la audiencia con Henry Waxman, Alan Greenspan admitió:
“Sí, he encontrado un defecto en la ideología del libre mercado. No sé cuán significativo o profundo es. Pero he estado muy angustiado por esto”
Waxman pide a Greenspan que aclare sus palabras: “En otras palabras, usted encuentra que su visión del mundo, su ideología, no estaba bien, que no estaba funcionando” 
“Absolutamente” respondió Greenspan. “Eso es precisamente lo que me sorprendió, porque he estado convencido por más de 40 años que estaba haciendo mi trabajo excepcionalmente bien. Pero ahora todo eso se ha derrumbado. Todo el edificio intelectual se derrumbó en el verano del año pasado”
Greenspan fue acusado de ser uno de los principales culpables del hinchamiento de las burbujas, pues bajo su dirección la Fed mantuvo la tasa de interés de referencia entre 0% y 2,5% por demasiado tiempo (más de seis años). Sin embargo, no sabe por qué muchos economistas lo culpan de la crisis desatada a un año de su partida de la Fed. 

Como indica en su último libro, desconoce toda la cadena de acciones que precipitó el colapso económico bajo sus propias narices. Greenspan dice que “los bajos tipos de interés y el aumento de la oferta monetaria bajo mi mandato no tuvieron nada que ver con la burbuja inmobiliaria. Eso es ridículo”.

 Aquí veremos por qué Greenspan es culpable. 

 Desde su poderosa posición como presidente de la Reserva Federal, Greenspan frustó constante y enérgicamente todos los intentos de regular el crecimiento explosivo de los mercados de derivados financieros (un mercado que de la nada a principios de los años 90 llegó a 126 billones de dólares en 2002, casi diez veces el PIB de Estados Unidos), aduciendo que “reducían los riesgos del mercado”. (...)

Hoy sabemos a lo que condujeron los derivados implantados por Alan Greenspan, Robert Rubin y Larry Summers para licuar las pérdidas de las recurrentes crisis financieras ocurridas en los años 90. Curiosamente, Greenspan, Rubin y Summers figuraron en la portada de la revista Time en febrero de 1999 con el título Los hombres que salvaron al mundo). 

El salvataje transitorio fue tras la quiebra de Long Term Capital Management, el primer llamado de atención sobre el tsunami de los derivados financieros. Lejos de salvar al mundo, los derivados defendidos por Greenspan tienen aún a la economía mundial en estado de shock, y el sistema financiero lleva cinco años desapalancándose de esa gigantesca burbuja que pasó de 126 billones de dólares en 2002, a 550 billones de dólares en 2008 y 700 billones de dólares, (US$700.000.000.000.000, más de diez veces el PIB global), en 2011, de acuerdo al Banco de Pagos Internacionales. 

La activación de ese ambicioso experimento patrocinado por Greenspan, que se dejó al libre funcionamiento de las fuerzas del mercado, es lo que tiene a la economía mundial en penumbras, y con un respiradero artificial de miles de millones de dólares para mantener al sistema a flote. Si Greenspan hubiese facilitado la regulación de los derivados financieros, la crisis podría haberse evitado o reducido. (...)

 Tras la crisis de las puntocom, el año 2002, Greenspan citó la obra de Robert Shiller y habló de la “Exuberancia irracional de los mercados”. Sin embargo, muy pronto se olvidó y Greenspan no hizo nada para detener esos brotes de irracionalidad. Dejó que las burbujas siguieran su camino con la fe de un devoto de que los propios mercados se encargarían de regularlas. (...)

De acuerdo a esta entrevista ofrecida a The Wall Street Journal, a propósito del lanzamiento de su libro, Greenspan declara haber descubierto hace menos de un año, y como una gran revelación, cómo el aumento de las ganancias empresariales provocaron una considerable caída en el ahorro del país, y cómo esta caída en el ahorro (que si bien era compensada con los préstamos del exterior) implicaba una erosión de la inversión en capital y nuevos proyectos. 

Es curioso que esta “verdad revelada” de Greenspan sea uno de los principios básicos de la macroeconomía que todo estudiante de primer año aprende: lo que no se consume se ahorra o invierte; la igualdad ahorro=inversión es una causalidad matemática intrínseca en los modelos de flujo y es también incluida en el Modelo IS/LM. 

El hecho que el Modelo IS/LM pierda relevancia es justamente producto de la manipulación que hace el sistema financiero de la tasa de interés, dado que el suministro de dinero, por la vía de los derivados, es muy superior a la base monetaria real.

Como además nunca se conoce la oferta real de dinero dado que es la banca privada la que crea el dinero sin un patrón regulatorio estándar (10 o 200 veces la base monetaria), es imposible encontrar el equilibrio entre el suministro de dinero y la preferencia por la liquidez (que se expresa a lo largo de la curva LM). 

Greenspan tampoco detecta que uno de los elementos claves en el aumento de las ganancias son las bajas de impuestos que patrocinó en los gobiernos de George Bush I y George Bush II, aunque en agosto de 2010 pedía derogar todas las rebajas de impuestos de la era Bush. Al descontar impuestos las empresas quedan con más recursos para especular en los mercados financieros y alimentar las burbujas de activos que potencian los derivados financieros. (...)

Lo más insólito es que Greenspan, tras cinco años de crisis aún no vea problema en los derivados financieros que tienen al mundo en penumbras. Sin duda desconoce que, tal como expresó Warren Buffet, son armas financieras de destrucción masiva. O, como dijo Paul Samuelson, son unos verdaderos monstruos a lo Frankenstein que están fuera de control.(...)"                       (, El blog slamón, 22/10/2013)

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