"Desde que se incorporó en la agenda política el aburrido asunto de la
reducción del déficit público no hemos parado de ver a gobernantes,
economistas y tertulianos recurrir en sus argumentaciones a la famosa
falacia de la falsa analogía.
Este razonamiento falaz consiste en
extraer conclusiones comparando fenómenos similares. Un ejemplo: “aquel
planeta es muy parecido a La Tierra, así que debe de haber vida en él”.
En realidad que los planetas sean muy similares no nos dice nada acerca
de si hay vida o no en alguno de ellos; se trata por lo tanto de un
argumento inválido. La falacia en concreto con la que nos están
martilleando a través de los medios de comunicación es la siguiente: “si
una unidad familiar puede ahorrar más dinero consumiendo menos, el
sector público también lo puede hacer”.
Aunque el fenómeno sea el mismo
(consumir menos), el resultado dependerá de quién sea el sujeto que lo
lleve a cabo. El sector público tiene muy poco que ver con una unidad
familiar, y esto invalida totalmente ese argumento. Es más, unas
pocas nociones de economía le bastan a uno para comprobar que aunque el
sector público consuma menos, no tiene por qué ahorrar más. (...)
Pero con el sector público no ocurre igual porque –a diferencia de
la unidad familiar– su decisión de consumir menos sí afecta a sus
ingresos. Cuando el sector público reduce su consumo lo que está
haciendo es pagar menos a los empleados públicos, dar menos dinero a los
parados, facilitar menos ayudas a familias con pocos ingresos (en
materia de educación, sanidad, prestaciones sociales, investigación…),
entregar menos subvenciones a empresas, etc.
Y todo ello se traduce
finalmente en menor actividad económica porque estos sujetos tendrán
ahora menos poder adquisitivo y por lo tanto consumirán e invertirán
menos. Puesto que los ingresos del sector público dependen de la
actividad económica (a través de los impuestos) el resultado lógico será
que el sector público recaudará menos que antes.
Para más inri, la falacia de la falsa analogía también aparece en el
caso de los ingresos, y no sólo del consumo. “Si una unidad familiar
puede obtener mayor ahorro ingresando más, el sector público también lo
puede hacer”. De nuevo, un argumento inválido debido a la diferente naturaleza del sector público con respecto a una unidad familiar. (...)
Pero al sector público lograr un aumento de sus ingresos incluso le cuesta más que a la unidad familiar. La
única forma de obtener más ingresos es incrementando los impuestos,
pero el mero hecho de hacerlo no conlleva necesariamente un aumento de
la recaudación.
La subida de un impuesto puede tener como consecuencia
una reducción del consumo (si aumenta mucho el IVA, u otros impuestos al
consumo) o de la inversión (si aumenta mucho el impuesto de sociedades,
u otros impuestos a la inversión). Y si el consumo y la inversión
disminuyen, la actividad económica será menor y por lo tanto el sector
público puede que incluso recaude menos que antes.
Por eso hablamos de la falacia de la falsa analogía: la naturaleza
del sector público es muy diferente de la naturaleza de la unidad
familiar. Esto hace que para comportamientos similares se obtengan
resultados muy diferentes.Es triste e indignante que algo tan
sencillo de comprender sea ignorado –consciente o inconscientemente– por
aquellas personas que más influyen en la opinión de la mayoría de la
población." (Eduardo Guzmán, 30/09/2013)
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