"Los últimos indicadores económicos conocidos
(producción industrial, ventas al por menor, exportaciones, índices de
actividad PMI…) han supuesto todo un jarro de agua fría para aquellos
que desde el Ejecutivo han lanzado cantos de sirena sobre la
recuperación económica española. (...)
Utilizando cifras ajustadas por estacionalidad, el
índice general del comercio minorista cayó en agosto respecto a hace un
año más de un 4%, concretamente -4,5% frente al -3,4% de julio; el
índice de producción industrial descendió en el mismo mes respecto al
año anterior -2,0% frente a -1,2% en julio; las exportaciones del mes de
julio, último dato disponible, registraron una caída interanual del
-0,13%. Y así toda una batería de indicadores cíclicos de actividad.
Para entender bien la evolución de la economía española en el tercer trimestre un indicador representativo es el índice de actividad compuesto PMI, servicios e industria, correspondiente al mes de septiembre publicado por Markit.
Éste se situó por debajo de 50, concretamente 49,6, siendo el único de
los cuatro grandes países de la zona euro que continúa por debajo de 50,
en territorio contractivo. (...)
Por lo tanto, la dinámica en la que está envuelta la economía española
no permite aún ver la luz al final del túnel. Muy al contrario, tal como
ya hemos expuesto desde estas líneas, la combinación no puede ser más
explosiva: insostenibilidad de la deuda, deflación por endeudamiento,
destrucción de empleo y pérdida de competitividad.
Y como venimos
avisando, las tremendas desigualdades sociales, unidas a la explosión de
una burbuja financiera global, nos darán la puntilla final. (...)" (Juan Laborda, Vox Pópuli, 09/10/2013)
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