"La ingente cantidad de dinero destinada al saneamiento de la banca
española (ya se dan por perdidos al menos 40.000 millones de euros) no
ha servido de momento para alcanzar el objetivo teóricamente perseguido
por el Gobierno: la reactivación del crédito.
Antes al contrario, las entidades financieras cada vez conceden menos préstamos,
sobre todo a las empresas, y en particular a las medianas y pequeñas,
de las que en última instancia depende la creación de empleo. (...)
Ni siquiera los países que se encuentran formalmente intervenidos
están sufriendo una caída similar a la de España: el que más se acerca
es Portugal, con un 5,5% en julio, y para el conjunto de la zona euro el
descenso no llega al 2%.
Del total del crédito al sector privado,
las empresas absorbían 669.000 millones de euros, con un retroceso del
9,4% respecto a agosto de 2012. Si se toman como referencia los 950.000
millones de euros que las empresas españolas tenían prestados en 2009 y
que marcaron el máximo histórico, el desplome es realmente espectacular: nada menos que el 29,5%. (...)
Nada tiene de particular, por ello, que la falta de crédito sea el
principal problema para una de cada cuatro pequeñas y medianas empresas
españolas, proporción que baja hasta el 16% en el conjunto de la zona
euro. Según una encuesta realizada recientemente por el Banco Central
Europeo (BCE), sólo Grecia arroja un dato peor.
La sequía del crédito afecta también a las familias, con una caída del 4,4%
en agosto, que situó el saldo vivo en 806.000 millones, el volumen más
bajo desde marzo de 2007, es decir, desde antes de que estallara la
crisis. Esa reducción se extiende tanto a los préstamos hipotecarios,
que se encuentran bajo mínimos, como a los que no están destinados a la
compra de vivienda, que habían repuntado ligeramente en julio.
La banca nacional suele atribuir la deprimida situación del crédito
en España a la ausencia de una demanda "sana", aunque se trata de un
pretexto que el comportamiento de las entidades extranjeras -donde se
superan holgadamente los niveles de 2012- echa por tierra.
Los expertos
consultados consideran que, en realidad, los bancos nacionales siguen más preocupados por preservar sus balances que por hacer que la economía crezca, cosa difícil mientras no haya dinero para inversiones.
Las empresas, por su parte, se quejan de que los tipos de interés son disuasorios a la hora de plantearse la solicitud de un préstamo
y no se explican que incluso el Instituto de Crédito Oficial (ICO) los
haya mantenido hasta hace poco cerca del 4%. "¿Cómo vamos a competir,
por ejemplo, con los alemanes, si ellos se financian un 70% más barato
que nosotros?", se preguntan fuentes empresariales.
La verdad es que el papel del ICO no está siendo muy brillante,
según todos los medios consultados, y la mejor prueba de ello radica en
que, de los 22.000 millones disponibles para el primer semestre de
2013, sólo se concedieron créditos por importe de 4.300." (Público, 02/10/2013)
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