"Paul Krugman, uno de los economistas más conocidos dentro de la
tradición keynesiana, acaba de escribir un artículo en su columna del
New York Times (08.08.13), “Phony Fear Factor”, que considero de gran
interés y que debería distribuirse ampliamente en España.
Señala, con
razón, que estamos viendo, durante estos meses, el declive y caída de
dogmas económicos que han dominado el pensamiento económico hegemónico
en los últimos años y que han sido responsables de la enorme crisis que
estamos viviendo. Estos dogmas, según Krugman, incluyen la creencia de
que “la política monetaria expansiva creará inflación”, de que “la
reducción del déficit público creará ocupación” o de que “la deuda
pública por encima del 90% del PIB creará un colapso”.
Yo añadiría otros
como que “el elevado desempleo es resultado de la rigidez del mercado
de trabajo”, que “la reducción del gasto público estimulará el
crecimiento económico”, que “los intereses de la deuda pública se deben
al excesivo gasto público” o que “la reducción del déficit crea
confianza en los mercados financieros” y muchos otros dogmas, sostenidos
todavía hoy (a pesar de la enorme evidencia científica que muestra lo
contrario) por los establishments financieros, económicos, políticos y
mediáticos españoles.
Este artículo, que, como indiqué,
merecería una amplia difusión, muestra, sin embargo, otro hecho de
interés que ha pasado desapercibido. Y me refiero a la propia evolución
de Paul Krugman. Este indica que la primera vez que leyó a Kalecki (el
economista marxista polaco) le pareció que estaba errando en su
interpretación del capitalismo.
La gran contribución de Kalecki, una de
las mentes más claras en economía, fue la de combinar Keynes con Marx.
Para entender las crisis económicas, decía Kalecki, uno tiene que leer a
Keynes, pero también a Marx. Y esto me parece obvio en el contexto de
la crisis actual.
El problema mayor de la economía hoy –tal como señalan
los keynesianos- es la escasez de una demanda que estimule la economía,
interpretación correcta de la causa de la Gran Recesión, casi
Depresión, que estamos viviendo en la eurozona.
Pero lo que Kalecki nos
exigía era ir más allá y preguntarnos de dónde viene esta escasez de la
demanda, y la evidencia muestra claramente que viene de la disminución
de las rentas del trabajo, resultado de las políticas públicas llevadas a
cabo durante el periodo neoliberal, iniciadas en la década de los años
ochenta por el Presidente Reagan y la Sra. Thatcher y más tarde
generalizadas a la mayoría de países capitalistas desarrollados.
Esta
disminución de las rentas del trabajo se impuso a la población (causando
un gran daño al bienestar de las clases populares) para el gran
beneficio del capital, como muestra el gran aumento de la participación
en el PIB de las rentas del capital a costa de la reducción de la de las
rentas del trabajo.
Pues bien, la evolución de la realidad
económica ha hecho también evolucionar a Krugman, de manera que en el
citado artículo termina indicando que Kalecki es el que mejor podría
haber explicado la crisis actual, que representa el triunfo del capital a
costa del mundo del trabajo.
Es lo que solía llamarse lucha de clases,
término desaparecido, cuando no vetado, en los mayores medios de
comunicación. Y ello a pesar de que los datos que confirman que esta
supuestamente desaparecida lucha de clases continúa viva (y es central
para entender lo que nos está ocurriendo) son abrumadores. (...)
(Artículo publicado por Vicenç Navarro, 19 de agosto de 2013, y
en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 22 de agosto de
2013, en vnavarro.org, 19/08/2013)
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