"La publicación de la EPA del tercer trimestre de
2013 ha devuelto a la realidad a muchos ingenuos que auguraban que, tras
un aparente verano pleno de actividad turística, la EPA podría haber
apoyado los incipientes buenos datos de la economía financiera.
Sin
embargo, salvo los que tratan de manipular la información o pertenecen
al mundo de los analistas a sueldo del Gobierno, los datos objetivos
indican que la economía española está lejos de crear empleo neto
suficiente para rebajar considerablemente las cifras del desempleo.
La información publicada debe ser analizada en su doble vertiente,
datos en bruto, los que la mayoría maneja por desconocimiento o
simplemente porque en verano suelen ser favorables a los de la
propaganda, y los datos desestacionalizados. No hay que olvidar que
España es un país en el que la economía tiene un fuerte componente estacional,
lo que invalida el análisis utilizando sólo las cifras en bruto.
Los
datos en bruto arrojaron un descenso del desempleo de más de 73.000
personas y una creación de empleo de algo más de 32.000 personas. La
tasa de paro se redujo en casi un punto porcentual, gasta el 25,98%.
Todo ello trufado por un reducción notable de la población activa, fruto
de la emigración de una parte importante de los extranjeros. Es decir,
del total de la reducción del desempleo, una gran parte se debe a que
parte de la población activa está abandonando el país, algo que no
debería alegrar a nadie sensato.
En cifras anuales, el empleo destruido en el último año
supera las 480.000 personas, es cierto que en tendencia decreciente,
pero supone una rémora a cualquier atisbo de recuperación de la
actividad. (...)
La faceta más negativa de toda la información recabada se centra en las
cifras de actividad y la tasa de empleo. La tasa de actividad, aunque
relativamente estable, sigue mostrando una economía potencialmente muy
débil, y con unos efectos a largo plazo sobre el sistema de pensiones y la propia estructura productiva muy perniciosos. (...)
La tasa de empleo, estancada en el 55% a nivel global y en el 50% en
el caso de la mujer, muestra una economía en vías de desarrollo y
especialmente un país con graves problemas de acceso al mercado laboral
para colectivos muy concretos, como son los jóvenes, mujeres y mayores
de 45 años, justo los colectivos que dificultan tremendamente la salida
del estancamiento.
Yendo a las cifras ajustadas por estacionalidad, muy pobres en cantidad y calidad, demuestran la realidad del trimestre de verano.
El paro volvió a subir, un 0,3% o unos 20.000 personas, y el empleo se
redujo también en un 0,3% o unas 50.000 personas, lo que invalida la
euforia gubernamental.
Es decir, eliminando el escaso empleo creado en
verano, y de mala calidad, la realidad objetiva de la economía española
es que, incluso en un trimestre aparentemente positivo en materia de
visitantes, ésta es incapaz de crear empleo neto de calidad, y aún menos
disminuir el desempleo más allá de ir expulsando población en edad de
trabajar." (Alejandro Inurrieta, Vox Pópuli, 29/10/2013)
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