"El derrumbe del Partido Social Demócrata (PSD) ha dinamitado el ecosistema político de Portugal tras las elecciones municipales del pasado domingo. Las candidaturas independientes han aprovechado el estallido para salir reforzadas como la cuarta fuerza política del país
logrando trece cámaras municipales (hasta ahora tenían siete).
Entre
las conquistas, tres de los diez mayores municipios del país: Oporto,
Matosinhos y Oeiras. 96 candidaturas no partidistas se presentaron (casi
el doble que en los últimos comicios locales) para los 308
ayuntamientos del país. Toda una plusmarca independiente bajo la cual
caben muchos nombres con un rasgo compartido: su pasado militante en los
partidos tradicionales, de los que muchos salieron por la puerta de
atrás.
El "inmenso terremoto del poder local", tal y como ha sido
calificado por los medios de comunicación lusos, ha dejado al Gobierno
de Pedro Passos Coelho muy debilitado, con apenas el 18% de los votos (...)
Pero la victoria del PS no es completa, primero, porque hubo una
abstención del 38,34% de los electores, lo que unido al 3,87% de votos
blancos y al 2,95% de nulos arrojó unas cifras de desidia política nunca antes registradas en la historia del país. Algo
esperado sin embargo por el clima de hartazgo político que han traído
consigo las medidas impuestas por la troika y por el otro clima, el que
decidió acompañar con lluvia la jornada de votación.
El vaso del PS está
sólo medio lleno, segundo, por la gran sorpresa de las elecciones: las
candidaturas independientes, que la legislación portuguesa admite desde
hace apenas una década y que le han arrebatado, entre otros, un feudo
históricamente socialista como Matosinhos.
"Estos movimientos atraen a muchas personas hartas de los grupos tradicionales. En este sentido sí son una interesante regeneración democrática.
Y es importante que el descontento popular sea canalizado hacia el
interior del régimen democrático", completa Henrique Raposo,
investigador del Instituto Portugués de Relaciones Internacionales
(IPRI). (...)
Y es que, las cosas que se caen no siempre desaparecen. Continúa
habiendo trazos de los partidos tradicionales entre los independientes,
unas reminiscencias cuyas consecuencias todavía son inciertas. Sin ir
más lejos, Matosinhos ha caído a manos de Guillerme Pinto, quien
abandonó las filas socialistas por la falta de respaldo del partido. Hay
que preguntarse, por tanto, si los de antes y los de ahora no son los
mismos.
Quizá no. Quizá sean dos calles que confluyen en la misma plaza.
"La moda de los independientes nace del desprestigio de los políticos. Pero
muchos de ellos no son para nada independientes sino disidentes de los
partidos de los que han renegado", apunta el sociólogo Luis Valente. (...)
Sólo una pequeña parte de ellos provienen de la asociación ciudadanos
unidos "libremente para elegir a sus representantes" y para contribuir
"a la toma de decisiones y a la resolución de los problemas sociales",
tal y como entiende la Comisión Nacional de Elecciones en la ley que
introdujo en 2001 para acabar con el monopolio de los partidos políticos
en la arena local. De hecho, de los trece vencedores independientes
sólo dos, Rui Moreira (Oporto) y António Matos Recto (Redondo), nunca
antes han ejercido cargos en otros partidos. (...)
"Lo que queremos todos los independientes es atajar los problemas de
la población, satisfacer sus necesidades, tanto en un aspecto social
como económico. Pero las políticas gubernamentales no van en la
dirección que quiere la gente y no van a solucionar los problemas. No hay que hacer más política de unos contra otros. Los independientes vamos ayudar a combatir la crisis", comenta Bonifacio a este medio.
El
profesor del ISCTE contextualiza el nuevo mapa electoral: "Si
comparamos a Portugal con los otros países del Sur de Europa vemos que
también vivimos una segregación del sistema partidista. El modelo de los
grandes partidos que gobernaron España, Italia, Grecia y Portugal con
cerca del 60 ó 70% de los votos va a desaparecer.
Más si cabe en Portugal, pues los dos grandes partidos, PSD y PS,
pierden unos votos que no son canalizados por el adversario, tampoco por
partidos extremistas ni por opciones regionales o nacionalistas, como
en España, ni por partidos vinculados a movimientos sociales y por tanto
críticos como el de Beppe Grillo en Italia". (...)
"Vinieron para quedarse en el ámbito local, pero la gran cuestión
sistémica es otra: ¿podrá alguien dar salida a este movimiento de
independientes en el plano nacional? Lo veo altamente improbable aunque
sería deseable", indica Raposo. "De una manera u otra, estos buenos
resultados de los independientes van a forzar a los partidos para que cambien alguna cosa",
añade Valente.
Al vaticinio se suma Adão e Silva: "Va a haber casos de
independientes que van a soportar una enorme presión para volver a su
espacio natural, a sus partidos, salvo que se contenten con la presencia
regional. Pero lo cierto es que el terreno en el país está muy fértil
para que aparezca algo nuevo". (Público, 03/10/2013)
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