17.11.13

Ante la imposibilidad de generar empleo para todos, hay que crear una renta mínima de inserción y repartir el trabajo

"Llevamos seis años inmersos en una crisis que nos demuestran que el viejo sistema capitalista no puede hacer frente a los graves problemas generados por esta. (...)

Ante esta situación hay que decir basta y armarnos ideológicamente proponiendo un nuevo modelo sostenible económica y ambientalmente, manteniendo un Estado de bienestar de calidad. (...)

¿Cuáles son sus principios? Ante la indecente y decidida pauperización social impuesta por el capitalismo hegemónico hace falta crear una renta básica universal (Suiza lo va a consultar a su población) financiada con una nueva fiscalidad sobre las rentas y con los ahorros obtenidos por la eliminación de las prestaciones y subsidios existentes por debajo de ella.

Ante la imposibilidad del sistema de acabar con el paro generando empleo para todos, sin crear una nueva burbuja, hace falta repartir el trabajo con nuevas políticas laborales. Evidentemente hace falta un gran pacto social entre trabajadores, empresarios y Estado, con una mejor democracia industrial, fomento del cooperativismo y de la economía social. La justicia social no solo consiste en repartir la riqueza, sino también el trabajo, como un bien social.

Ante la insuficiente fiscalidad española en relación a la media europea, hace falta captar nuevos recursos para financiar unos servicios públicos suficientes y de calidad: combate decidido contra el fraude y los paraísos fiscales. Converger los tipos fiscales de las rentas del trabajo con las del capital, las plusvalías y las empresariales (actualmente las rentas del trabajo cotizan entre un 25% y un 35% y las empresas del Ibex pagan un tipo medio inferior al 10%).

Ante la actuación irresponsable de la banca privada hace falta crear una banca pública que permita a los Gobiernos recuperar la iniciativa en la financiación del tejido productivo local y la innovación.

En definitiva, estamos en una involución económica, social, política y moral por lo cual es necesario una repuesta que ha de ser revolucionaria, no en las formas sino en el fondo. Este tendría que ser el objetivo de las fuerzas políticas de izquierdas y la de los movimientos sociales que piden a gritos un cambio. No valen parches, ni políticas reformistas keynesianas. O cambiamos el modelo o nos hundimos, nosotros y nuestros hijos y nietos."              ( , El País, 6 NOV 2013 )

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