"(...) En España, los grandes patrimonios pueden tributar al 1% o incluso
nada a poco que utilicen sociedades de pantalla o paraísos fiscales para
gestionarlos y las empresas españolas soportaron en 2012 un tipo real
del 11,6% sobre sus ganancias contables frente al 26% de media en
Europa.
Eso ha sido posible gracias a las sucesivas reformas fiscales en
España realizadas tanto por el PP como por el PSOE, que han concluido
siempre con rebajas impositivas para los propietarios del capital,
especialmente inmobiliario y financiero, y para las rentas y patrimonios
más elevados.
Para justificar el continuado privilegio fiscal hacia los de arriba
lo que se hace es ridiculizar y despreciar a los impuestos y a su
función social a base de mentiras y demagogia. Una de las tonterías
políticas más grandes que se ha escuchado en los últimos años fue la de
Zapatero cuando afirmó que bajar impuestos es de izquierdas (...)
Decir que bajar o subir los impuestos es de izquierdas o que hay que
hacerlo porque es bueno para todos son tonterías y mentiras que
descalifican a quien lo dice por razones elementales.
Como es bien sabido, hay impuestos de distinta naturaleza y, por
tanto, con efectos diferentes. No es lo mismo ni afecta por igual a
todos subir el IVA de las compresas, por ejemplo, que el de los palos de
golf. Además, los impuestos tienen tres posibles y diferentes efectos.
Uno es el de recaudar recursos para el sector público, otro el de
favorecer o desincentivar unas actividades económicas u otras y, el
tercero, redistribuir la renta recayendo en mayor o menor medida sobre
las distintas personas físicas o jurídicas. Por tanto, afirmar que
siempre es bueno bajarlos o que al hacerlo se beneficia siempre a todos o
a toda la economía es sencillamente falso. (...)
Se puede bajar un impuesto o incluso todos ellos y aumentar así la
desigualdad que a la postre puede producir una caída en la actividad
económica y en consecuencia una disminución de los ingresos que haga que
suba la presión fiscal. O se les puede subir buscando más ingreso pero
generar con ello un incentivo perverso para actividades que produzcan
enseguida crisis o la insostenibilidad de la actividad productiva y al
final menos recaudación.
Y como las personas y grupos sociales tenemos ingresos o patrimonios
muy diferentes, resulta que decir que se bajan los impuestos cuando se
reducen los tipos impositivos a todos por igual es una falacia, pues
lejos de beneficiar generalizadamente se sobrecarga en términos
relativos a quienes tienen menos ingresos o patrimonio. (...)" (
Juan Torres López
, El País, 27 SEP 2013)
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